Coahuila-. Hacer música no solo es interpretar una canción o ejecutar un instrumento. Suena lindo y se disfruta a capella, con acompañamiento y/o en vivo, pero cuando quieres sonar profesional en escena y grabar una producción discográfica, las exigencias de sonido son otras; la experiencia debe ser diferente y los músicos amplían sus labores.
Producir un tema en estudio requiere las habilidades específicas de la ingeniería de sonido, equipos de última generación, talento para expresar nuevas ideas, buen gusto, conocimiento musical y excelencia comunicacional para desglosar y grabar lo que el autor, el cantante y el público quieren escuchar.
Es el trabajo poco conocido de quienes están detrás del artista que cosecha aplausos y fama. Esta es la labor profesional de talentos como Gustavo Adolfo Gómez Escalona, un productor y arreglista musical araureño, ahora radicado en Coahuila de Zaragoza, México, y que se ha venido labrando un lugar destacado en el competitivo mundo de la música mexicana.

Gustavo es bajista, arreglista y productor musical consolidado en México.
En su casa materna se gestó, nutrió y desarrolló su innata aptitud para la música, y de la mano de su padre que era un gran cuatrista— aprendió las primeras lecciones.
“Consolidarme en México ha sido un proceso que lleva ya casi 8 años. Tuve que remar duro, sin mirar metas, sólo remar por amor a lo que hago y disfrutar del viaje, hasta que por fin, apenas este año, me siento parte de esta sociedad en la que vivo. Recién soy reconocido por mi gremio, estos años han traído consigo, reconocimiento y respeto por mi trabajo. La adaptación al entorno es la clave; sin embargo, el amor por lo nuestro, es algo que jamás saldrá de mi corazón. Soy de aquí y de allá. Es extraño, no lo sé”, expresa en una entrevista para Portuguesa Reporta.
Como bajista acompañó, en Acarigua, a La Tropa Gaitera, al turenense Juan Miguel, a diversos grupos de pop. También lo hizo con reconocidos músicos de talla internacional como Nelson Arrieta, pero como sesionista, percusión, e ingeniero de grabación en la producción ‘Huele a rosas’, y como ingeniero de postproducción, estuvo en el proyecto “Solo por ti tour”, en vivo desde el Teatro Teresa Carreño, y de La Charangoza All Star de Venezuela.
También fue parte del equipo del nominado al Grammy Latino, Dani Barón, en la programación de percusión afro-venezolana y en la grabación de la producción “Toma mi mano”, de la artista portugueseña Jossy Castillo.
Más adelante, fue sesionista e ingeniero de grabación para el álbum “Huellas” de la agrupación española “Bohemia Lanzarote”, y del productor y arreglista cubano — ganador de Grammy— Luis “Papo” Márquez & Team VIP, en la producción “Lindo folklor”, en 2019.
Entre otros, ha producido para el cantante arubeño César Olarte (exvocalista de la agrupación de Chichí Peralta), en varios sencillos promocionales del artista. Muchos de estos trabajos fueron realizados desde su estudio, en México.
Aprendizaje
Su historia musical inicia en Araure, Portuguesa, el 29 de marzo de 1968, arrullado con acordes nacionalistas. Recuerda que su papá lo despertaba tocando el cuatro, la guitarra o con las voces y música de Jesús Sevillano, María Teresa Chacín, Gualberto Ibarreto, Juan Vicente Torrealba o Hugo Blanco.
“A los 3 años iba de oyente a kinder, porque mi hermano mayor ya estaba allí y recuerdo, como si fuese hoy, que canté en un acto cultural de la Escuela ‘Carlos Alberto Pelayo’, la canción infantil ‘Este era un ratón’, acompañado —por supuesto— por mi papá, que fue obrero educacional durante más de 30 años. Ese teatro hoy en día lleva su nombre. Ya a los 7 años, por petición mía, comencé las clases de cuatro con él, quien era muy rudo y estricto a la hora de sentarnos a estudiar ¡cuánto le agradezco por eso!”, cuenta Gustavo.
Preparación
Con el transcurso de los años ha tenido una larga historia de estudios y preparación, tanto autodidacta como académica, pasando por el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela y el Conservatorio ‘Vicente Emilio Sojo’, en Barquisimeto.
“Toco cuatro venezolano. Estudié, antes de ser bajista, percusión latina (tumbadoras) con el maestro Radamés Pimentel (+), percusionista de Óscar D’León, Tito Puente y otros famosos. Actualmente, soy bajista, es mi instrumento principal, por pasión, gusto y practicidad. Pero también toco algo de guitarra acústica. En el conservatorio y en la Universidad Tito Puente de Puebla, donde obtuve el título de licenciado en Audio y Producción Musical, vi obligatoriamente piano complementario o piano funcional, cosa que me ha sido muy útil como productor y arreglista”, añade.
Actualmente acompaña y produce temas para grupos mexicanos.
En Araure-Acarigua, las ciudades de sus amores, formó parte de El Gran Trabuco Gaitero, desde 1985 hasta 1990, agrupación con la que dio el salto a profesional y entró al primer estudio de grabación, en ese entonces como sesionista.
“Allí supe que ese era el área de la música en donde yo quería estar. Después dirigí otra agrupación de gaita como La Tropa Gaitera, durante muchos años. Jamás me encerré en un solo género musical. Toqué en muchas bandas de pop que interpretaban cover, pero, profesionalmente, estuve como bajista de grabación de la primera producción discográfica y en directo los primeros seis años de carrera del artista portugueseño Juan Miguel”, relata.
¡Viva México!
Llegó a México en 2017, a raíz de una oferta de trabajo y por recomendación de amigos venezolanos residentes en ese país. Iría solo por un año, a reactivar un estudio de grabación.
“No estaba en mis proyectos dejar Venezuela, aunque ya había estado en Guadalajara, Jalisco, en 2011, con un proyecto de la iglesia católica a dictar unos talleres de producción musical y entonces me propusieron quedarme, pero el amor por lo que somos como venezolanos, no acepté esa oferta”, recuerda.
Gustavo afirma que migró planificadamente para evitar los inconvenientes por los que pasan muchas personas.
“Aún así, hay mucho aprendizaje, muchos obstáculos a superar. Entender que no es tu casa, que eres un invitado, que no todos entienden tu humor, que la cultura ‘miamorsera’ del venezolano no es bien vista; que hay mucha música, que no es lo que conocías, y que mi mundo no era el mundo, que hay muchísimo más ” afirma.
Producir, grabar, arreglar
Su trabajo hoy en día es un trabajo que abarca varios enfoques. “Con la llegada de la tecnología, pasamos de ser solo ejecutantes y/o arreglistas, a ser ingenieros de grabación y hasta psicólogos”, asegura.
Explica que todo puede comenzar con una maqueta grabada en un teléfono móvil, con solo la voz, y si la composición tiene todos los elementos que debe tener un tema musical, en el cerebro de un productor ocurre una explosión de ideas.
“Colores, texturas, instrumentos, emociones y más se mezclan en ese momento. De no ser así, el productor habla con el artista y/o compositor o con el autor para proponer cambios que lleven esta maqueta a un tema completo que se pueda trabajar. Luego se pasa a la etapa de estructurar, que es muy importante porque a partir de allí, puedes hacer un éxito o solo un archivo de audio que no trascenderá, sobre todo en esta industria actual, que es tan volátil y regida por cosas que no siempre tienen que ver con la calidad musical”, advierte.

En Acarigua-Araure acompañó al Gran Trabuco Gaitero, a Juan Miguel y diferentes agrupaciones pop.
-En fin, hacer el ‘tracking’, luego del arreglo, postproducción que contempla edición mezcla y mastering. Claro que se dice fácil en un resumen, pero yo paso ’35 horas al día’ en mi estudio y puedo agotarme físicamente, pero aburrirme o fastidiarme, jamás. Lo mejor de este oficio es que, lo mejor siempre está por venir, y todos los días hay algo nuevo que aprender, no hay oportunidad de aburrirse, asegura.
Para Gustavo no existe ningún trabajo o experiencia más importante que otra. A todos los proyectos, grandes o chicos, les pone todo y más de su esfuerzo y cariño. Ese —dice—ha sido su sello y por lo que hoy es conocido en el noreste de México. “Me pongo la camiseta del
equipo con quien esté trabajando en ese momento”.
Aún así, afirma que si existe un proyecto al que le tiene un cariño especial. “Ya que es el que me aterriza y con el que ‘gaiteo’ en esta época. Comenzó hace tres años y es un proyecto de estudio que yo dirijo desde México y en donde convoco a un grupo de panas colaboradores de Venezuela, zulianos, y se llama ‘Los Coromotanos’ en donde produzco un ‘single’ al año, con temática mariana, especialmente coromotana. Algo así como ‘Los Chiquinquireños’ y ‘Los Rosareños’ en el Zulia”, explica.
“Bahareque Producciones”
El primer estudio que tuvo Gustavo nació en su humilde casa materna. Su gran amigo Ronald Freitas, comenzó a llamarlo Bahareque Studio, en broma, y a Gustavo no le pareció mal y siguió llamándolo así, Bahareke Producciones MX.
“Mi estudio está produciendo constantemente, sobre todo en el área de música folclórica mexicana. Afortunadamente el año pasado y este han sido dos años especiales en cuanto a flujo de trabajo local. Aparte de producir y grabar, tenía hasta enero de este año entre 10 o 12 años de no tocar en directo con nadie, pero llegó un proyecto de una banda de cover, básicamente, pop de los 70′ 80′ y 90′ y algo actual. Y ahí es donde, la verdad, me divierto mucho, porque a parte de ser músicos muy talentosos son de una vibra increíble; es como un ‘break’ dentro de la misma música”, afirma. (CNP: 16.100)


