Acarigua.- Quien no ha visto en los ojos de sus abuelos el amor más entrañable y, en sus historias, el origen de sus sueños, escuchando a los héroes más admirados de la infancia, se ha perdido de una experiencia inolvidable.
Carlos Alberto Pichardo La Cruz, es un ingeniero acarigüeño, compositor y músico, de gran trayectoria como asesor agroindustrial, que heredó del suyo, el amor por el campo y la naturaleza.
“Voy recurrentemente a esa tierra de gloria, Guayabital, un caserío encantador cerca de Biscucuy. Es una montaña muy fresca y con muchísima vegetación. Créeme, que sus senderos los conozco y recorro cada vez que consigo la oportunidad”, dijo de su lugar natal.
Vive actualmente en Acarigua-Araure, donde ha participado en el diseño de plantas agroindustriales para secado de granos, clasificación de semillas de arroz y de maíz, y montajes completos de plantas para recepción y clasificación de frijol chino, silos de afrecho, equipos de molinería, arranques de plantas de grit, y “snacks”, pero confiesa que el proyecto más bonito, es su empresa de asesorías agroindustriales.
“Yo creo que en la naturaleza es donde me siento más auténtico. Es donde soy yo, a plenitud. El campo es el origen y el destino, para mí”, indicó.
Pichardo ha creado también, para satisfacer su faceta artística, la agrupación folclórica “Carrizos”, con la que disfruta el placer de componer, tocar y cantar gaitas, pasajes y golpes, entre otros géneros musicales.
Miembro de una familia muy numerosa, dice que ese es su tesoro y mayor orgullo, su gran motivo de vida.

Pichardo en compañía de su esposa y sus dos hijos varones
El campo
“Crecí junto con mi hermana mayor Carleth entre travesuras, juegos y actividades normales de la etapa, pero con un plus muy particular, porque íbamos mucho a la tierra de los abuelos, que es un campo maravilloso, con nuestros primos y tíos en vacaciones. Atesoro lo que vivimos allí. Sin saberlo —hasta que me hice adulto— mi abuelo Ernesto ha sido mi mayor influencia. Y en el camino, muchos hombres y mujeres de bien, casi siempre de mi propia familia. Por eso, reconozco que he sido bendecido cada día. Es muy valioso que tus héroes, te críen”, explicó.
Se pensaría que ante tan grande satisfacción, sus aspiraciones estarían ya definidas desde muy temprano, pero de niño lo que quería era ser espadachín como el zorro o astronauta, reveló entre risas.
Sin embargo, la influencia quedó plasmada al elegir la agroindustria como ejercicio profesional. Nunca ha ejercido cargos públicos porque la empresa privada le ha brindado grandes y excelentes oportunidades.
“He hecho arranques de plantas agroindustriales, desde la selección y formación del personal operativo, el desarrollo e implementación de instrumentos para el control de los procesos, la calibración de cada equipo y la presentación de resultados”, afirmó.
—Doy cursos de capacitación Profesional en secado de granos, limpieza y clasificación de frijol chino y otros granos, estimación de inventarios por cubicación, control de plagas en Venezuela y otros más, en el ámbito del manejo de granos. Con estos temas he podido estar en más de 40 organizaciones del ramo durante unos 10 años, impartiendo más de 150 veces estos cursos.
Para lograrlo, realizó el componente docente, luego una especialización en finanzas y recientemente culminó una especialización en inocuidad de los alimentos.
Como ingeniero se siente reconocido y apreciado al poder contar con la confianza de las empresas y su gente, ayudarles a integrar sus equipos de trabajo, asesorándolos en sus procesos.

Visitando lugares bellos de Venezuela
Su relación más especial
Pichardo tiene 3 hijos. Carlos Alfonso de 14 años, José Vicente de 13 años y Ana Karina de 16.
“Ella es una damita que tiene una vida muy particular, pues su forma de percibir el mundo y de interactuar, es muy distinta a la que conocemos comúnmente en la mayoría de la gente. La conexión que tengo con ella es tan especial, que me enseñó una forma muy pura de amor. Me hizo entender y me lo recuerda a cada momento, que el verdadero amor es inmerecido. Nada de lo que yo haga, puede hacerme merecedor del amor de otra persona. Se ama y ya”, afirma sin lugar a dudas.
Pichardo con su esposa y su hija Ana Karina
-Ella también me enseñó el profundo significado de servir, sirviéndole en los mejores y peores días. Es tanto lo que ella enseña, con literalmente tan poco. ¡Una maravilla!
Tierra privilegiada
Como experto en el sector de la producción agroindustrial, Pichardo tiene muy claro el privilegio de la tierra portugueseña.
“Es el origen del alimento a gran escala en Venezuela. La producción masiva de granos mueve muchísimos sectores desde la propia siembra y recolección, hasta el parque industrial y los canales de comercialización. Aún con tantos problemas durante tantos años, somos una entidad vibrante y trabajadora desde que el sol se asoma hasta mucho después que se esconde”, añadió.
Respecto al potencial turístico de las bellezas del llano, indicó que, precisamente, esa majestuosidad de los campos y nuestras extensiones llaneras son un atractivo palpable para el turismo.

Carlos Pichardo visitando el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto
-Creo en el campo y lo vivo. Invito a conocerlo desde el turismo. Por supuesto, que nuestro potencial no está ni remotamente en el máximo posible. Debemos creer y participar en el repunte de Venezuela y de Portuguesa, como punta de lanza para el bien de toda la sociedad. ¡Sacaremos granos para alimentar a toda Venezuela y vendrán a vernos desde todas partes!
Aunque no practica el senderismo si tiene muchos amigos que comparten el interés de andar los caminos, ríos y montañas que ofrecen, ademas de belleza, satisfacción para el cuerpo y el espíritu.
“Están invitados a Guayabital a ver las estrellas de cerca, respirar aire puro, tomar uno de los mejores cafés de Venezuela y caminar entre la neblina”, agregó.
La música
En la ejecución instrumental ha sido autodidacta, aunque recuerda que a los 9 años tuvo un profesor, llamado Fidel Delgado, que le enseñó los primeros acordes.
-En mi camino, he encontrado a muchos músicos de gran talento que siempre han estado dispuestos a enseñarme. Por cierto, teniendo una familia tan numerosa y fiestera —cada uno con sus propias preferencias—, me llevaron a aprenderme canciones muy particulares, para luego cantarlas con cada uno y en cada fiesta, en salas o a campo abierto alrededor de las fogatas que tantas veces hicimos. Creo que allí fue donde más aprendí.
Carrizos
Carlos cuenta que escucha música a diario, y compone en momentos de paz y tranquilidad.
“Tocar, es una necesidad diaria. Mi guitarra y mi cuatro están en mi cuarto… no los guardo en estuches ni cajones. Así que me los cruzo un par de veces al día y va saliendo música sin mucho pensar”, afirmó.
-Creo que estoy muy lejos de haber aprendido a tocar. Me falta mucho. Por cierto que en Acarigua, hay mucho talento. Cuando sales y atiendes con cuidado a quienes tocan regularmente por aquí, te encuentras con verdaderos maestros y baluartes del arte. Hay que aprovechar las oportunidades, escuchando a muchos de ellos; me doy cuenta que sigo aprendiendo.
Carrizos suena así
“El grupo de mis amores se llama ‘Carrizos’. Y lo es, por varias razones. La primera es que hacemos música venezolana, que es mi preferida… pero en un concepto donde mostramos la música de todo el país, desde el Zulia hasta Bolivar, desde Táchira hasta Nueva Esparta y Sucre, pasando por Lara, los llanos y las expresiones sonoras infinitas que tenemos, usando la polifonía. La segunda es porque es un espacio donde llegan los músicos a expresar precisamente lo que no siempre se puede, por temas comerciales. Aquí cabemos todos. Y finalmente, es por la conexión que encuentro con una parte muy bonita de mi país ¡la gente gente común que hace cultura propia!
También toca, actualmente, en Venezuela Canta Gaitas, que es una referencia en este género en el centro occidente y que le hace sentir orgulloso y feliz, entre amigos y hermanos de muchos años.
Aspiraciones
Pichardo siempre tiene un proyecto entre manos, muchos, y a distinto plazo.
“En la música, quiero tocar con Tempo5, que es una banda que hace más pop, salsa, merengue, música sabrosita. Seguir activo con Venezuela Canta Gaitas y grabar un par de temas con Carrizos”, dijo.
El nombre de ‘Carrizos’ —contó—nos gustó porque sentimos que nos representa, ya que coloquialmente, esta palabra se usa para señalar a un grupo de gente como bochinchera o ruidosa: ‘Este grupo del carrizo’ o ‘mejor váyanse pa’l carrizo’. También es un instrumento musical de viento tradicional en diversas culturas indígenas de América Latina, que se construye a partir de segmentos de caña hueca, y que a menudo se utiliza en celebraciones y ceremonias tradicionales
En el área agroindustrial, seguirá con las consultorías empresariales. Ya suma nueve organizaciones en localidades diferentes y en simultáneo.
-También quiero emprender un proyecto de sistematización de gestiones operativas de procesos y formalizar la empresa de control de plagas que comenzamos en el 2024. Espero, desde mis actividades, contribuir significativamente al sector agroindustrial y cultural de Portuguesa y Venezuela. ¡Y a mediano y largo plazo… te cuento después!. (CNP 16.100)


