Araure.- 3 décadas y 3 años han pasado desde que 16 jóvenes dirigidos por el gran músico y profesor Edgar Martínez (+), hiciera su primera presentación con el nombre de Rondalla Alma Canaria, un 2 de febrero de 1993, para enseñar y divulgar, la música y la cultura de las islas, a los hijos y nietos de los fundadores del Centro Canario–Venezolano de Araure.
En el lenguaje musical una rondalla es una reunión de mozos, cantando a las puertas y ventanas de las mozas; armonías, tañidos y alegres prosas populares.

Algunos de los primeros miembros de la rondalla.
El origen, en Acarigua-Araure, fue la agrupación Los Guanches, creada en 1978 por Luis Onzaín, Aurelio Vargas, Domingo Socas, Daniel Santos y José Arvelo, entre otros, formada solo por canarios inmigrantes y sus hijos. Por otra parte, también se había creado en el club, una estudiantina que tocaba música venezolana, dirigida por el guitarrista, Edgar Martínez.
En la actualidad son 22 miembros, que bajo la dirección de Osmar Morán, integrante de Alma Canaria desde 1998 y actual director de la rondalla, continúan la difusión de la particular música, la colorida vestimenta y los alegres bailes de las islas.

La Rondalla Alma Canaria, tiene en la actualidad 22 miembros todos venezolanos.
“Nos mantenemos haciendo folclore canario, aunque desde hace varios años hemos venido fusionando con música venezolana y, últimamente, también hemos incursionado en el folclore de otras regiones españolas, lo que será una gran sorpresa para el público, porque es innovando en nuestra música, como nos mantenemos en el tiempo”, relató Morán.
Para celebrar este XXXIII aniversario, este lunes, 2 de febrero de 2026, se ofrecerá una misa dedicada a la Virgen de la Candelaria, seguido del gran concierto preparado por la nueva generación de la rondalla, que esperan ser acompañados por todos, cantando el cumpleaños feliz a una de las más reconocidas agrupaciones folclóricas españolas a nivel nacional, en el Hotel Geo Inn de Araure.
Planean, además, realizar presentaciones frecuentes, grabar algunos temas con el apoyo de “Semilla Cultural”, crear la primera academia de música de tradiciones canarias en Venezuela y, también, ir a cantar a las islas Canarias.
Escribir sobre esta agrupación folclórica local, que ha sido tantas veces orgullo del gentilicio portugueseño a nivel nacional, es dar reconocimiento a la migración que aportó su experiencia agrícola, industrial y cultural a nuestros antepasados, un intercambio que comenzó en la colonia y que se incrementó con su llegada, tras la Segunda Guerra Mundial.
Hemos crecido mutuamente y nos hemos abrazado sin sesgo, cruzado nuestros apellidos y nuestra sangre, para convertirnos en uno solo. Por eso, un aplauso de pie a la Rondalla Alma Canaria “EM” de Acarigua-Araure.
El nacimiento
Al desintegrarse Los Guanches, los hijos de estos músicos: Edgar Padrón, Domingo y Carlos Socas, y los hermanos Julio, Alvaro, Juan Carlos y Luis Hernández, buscan al profesor Martínez y le piden crear una rondalla juvenil. Para él, la música tradicional de las Islas Canarias era desconocida, pero aceptó el reto y asumió la dirección fusionando ambas agrupaciones en la que se llamaría Rondalla Alma Canaria que, en su honor, actualmente lleva las iniciales de su nombre.
La Rondalla Alma Canaria se presenta por primera vez hace 33 años, en 1993, para celebrar a su patrona la Virgen de la Candelaria, una tradicional festividad que ha pasado de generación en generación, y a la que cantan décimas y entonan maravillosas melodías.
“Cuando entré a la rondalla, en el año 1998, ya era una agrupación reconocida a nivel nacional como una de las mejores, por no decir la mejor. Ese año sería su sexto Festival de Tradiciones Canarias en Venezuela y de los 5 festivales anteriores, había ganado el primer lugar en cuatro”, explicó Morán.

-En ese sexto festival, el jurado presente, debido a la presión que los mismos integrantes de las otras rondallas mostraban (en su mayoría canarios), no podían concebir que una rondalla donde la mayoría eran solo descendientes de canarios y venezolanos, ganara un Festival de Tradiciones Canarias.
Ese año no pudieron alcanzarlo, no fueron ganadores, pero sí fueron reconocidos como: Mejor voz masculina y femenina, Mejor timplista del año y Mejor dirección.
Viajaron por toda Venezuela con la rondalla. “Anualmente nos reuníamos unas 20 agrupaciones canarias de música y baile, y siempre nos traíamos varios galardones. Esa primera generación, conocíamos la música porque la escuchábamos de nuestros padres”, aclaró Jessica Cassani, miembro originaria y hasta el sol de hoy, una de sus mejores cantantes.
“A mí me enseñó a cantar —de esa manera aguda y tan particular— la señora Gioconda Arvelo, cantante de Los Guanches. Ella imprimió ese sentimiento en mi voz, y eso me ha marcado. Todos nos sentíamos orgullosos porque éramos la carta de presentación del club y, además, la única rondalla formada por jóvenes de toda Venezuela. Teníamos el apoyo absoluto de los padres y del presidente del club. Nos trataban como estrellas”, agregó.
Hubo otras experiencias como la de la mandolinista Andrea Mendoza, que cuenta: “al inicio, escuchar las canciones me causaba gracia, ya que algunos ritmos aplican el humor en sus letras, pero al escuchar las folías, pude percibir
esa poesía tan sentida y emotivas que aflora sentimientos de nostalgia. La folía fue el
primer ritmo canario que me enseñó el maestro en la mandolina, todo un reto para mí y en el primer ensayo general los nervios no me dejaban tocar”, expresó.
La folía es uno de los bailes regionales (de origen portugués) más populares de las Islas Canarias, junto con la isa y la malagueña.
En las rondallas se usan instrumentos típicos canarios como la bandurria, el laúd y el timple. El resto de instrumentos como la guitarra, la mandolina, el contrabajo y la pandereta, son más familiares. Sin embargo, la forma cómo lo ejecutan también tiene su particularidad. Todos cantan mientras tocan, haciendo juego de voces, acompañados de los danzantes.
Edgar, inolvidable
Edgar Martínez era para los músicos “El Chísimo” o “Chisito”.
-Le decíamos así, debido a sus arreglos “arrechísimos” que aún perduran en la rondalla y en la forma de montar actualmente cualquier tema. Con el profesor Edgar hay un sin fin de anécdotas y experiencias vividas junto a él. En mi caso particular, llegué a viajar una vez por semana durante 6 años seguidos con él, lo cual me brindó la oportunidad de conocer, no solo al maestro, sino al hombre, al ser humano extraordinario. Fueron muchas conversaciones, muchos consejos y risas, incluso lágrimas; se convirtió en un gran amigo, en un padre, dijo Morán.

El guitarrista Edgar Martínez fue director de la rondalla hasta el final de su vida. Dejó una huella imborrable.
“El profesor Edgar siempre se expresaba de manera cordial, con mucha decencia. Tenía
una pedagogía innata para enseñar, tanto a niños como jóvenes y adultos. Una paciencia merecedora de premio. Difícilmente se le veía
molesto, siempre optaba por el humor para llamar nuestra atención si nos observaba
distraídos. Edgar Martínez nos inculcó el amor por la música y la cultura, no solo canaria, sino también nuestra propia cultura y música venezolana”, expresó Andrea.
Martínez significa para ellos escuela y hogar, maestro y padre. Ha dejado una marca indeleble. Por eso —aseguran— seguirá siendo el representante de esa familia musical que aún se mantiene como un legado.
“Es uno de esos seres que no olvidas nunca, ni queriendo. Su personalidad única, sus ocurrencias, aún están presente, tanto sus expresiones verbales como sus arreglos musicales y cada anécdota viven aún entre ellos. Él es el ejemplo de que si encuentras eso que te apasiona lo conviertes en tu estilo de vida y disfrutas de ello hasta que te vas de este mundo”, afirmaron.
El repertorio
“En la mayoría de estos eventos las canciones eran asignadas por los organizadores. Al profesor Edgar le indicaban qué temas debíamos presentar, tanto por el tiempo como por la asignación de cuerpo de baile a la que acompañaríamos. Por tanto, en dichos eventos solo tocábamos música canaria, pero el profesor Martínez, podía presentar siempre 2 canciones venezolanas”, detalló Andrea.
“Pienso que lo que de verdad mantiene a la Rondalla Alma Canaria activa y lo que la hace perdurar en el tiempo, es que los más antiguos estamos enamorados de nuestra agrupación, del folclore, de las tradiciones y del ambiente que vivimos en los ensayos, el sentido de pertenencia, la familiaridad, el amor y la buena música y que, además, llevamos eso a donde quiera que vamos y a cualquier escenario en el cual nos presentamos, todo esto, es lo que tratamos de transmitirle a los nuevos integrantes, de inyectarle en el ADN el mismo sentimiento”, dijo el director.

Cada 2 de febrero le cantan a la Virgen de la Candelaria.
Osmar agrega que encontrarse con esa cultura, para él fue reconocer esta parte fundamental de nuestra historia, de la herencia, tradiciones y costumbres, “ya que no se trata solo de la música, es el calor humano, la familiaridad y la alegría”.
La rondalla actual
El folclore en términos generales, ha evolucionado muchísimo, incluso en las mismas islas, sobre todo por las ganas que existe entre los cultores de todos los pueblos, que su música, su folclore y tradiciones sean conocidas a nivel mundial, afirmaron.
“En Alma Canaria también hemos avanzado en ese aspecto, por diferente razones; una de ellas es el acceso a algunos instrumentos como el tambor herreño —que es la percusión fundamental de una rondalla típica canaria— junto a la pandereta y la huesera. Y así como hemos cambiado el tambor, en algunas ocasiones, por un cajón o por un granadero y hasta por una batería, también hemos cambiado el contrabajo, por un bajo electroacústico”, explicaron.
-Creo que la evolución ocurre por necesidad o por circunstancias, siempre y cuando sea para bien, para poder seguir expresándonos, de una u otra forma, a través de nuestra música. Lo consideramos totalmente válido.
Lo importante es su prevalencia en el tiempo, haberse mantenido incorporando niños y jovenes de esta era —tan marcados por la música tecnológica— crear, interpretar e ir más allá, tras los orígenes de su árbol genealógico.
Cassani explicó que han pasado cinco generaciones y que de la primera, hay 5 que son los encargados de la renovación. En la última, hay un solo descendiente de canario, José Efrén Galíndez, todos son venezolanos, pero siguen cantando isas, malagueñas, folías y tanganillos, al igual que se han agregado violines, violas y hasta batería, manteniendo los arreglos del profesor Edgar.
-Hace un par de años fuimos a un encuentro canario realizado en Cagua, estado Aragua, donde tuvimos la oportunidad de compartir después de muchos años con las distintas agrupaciones, tanto rondallas como cuerpos de baile de toda Venezuela —dijo Osmar— Se me acerca una señora integrante de la Rondalla La Típica de Caracas: “Yo soy de La Típica, pero toda la vida he sido fan número uno de Alma Canaria, siempre lo he dicho, que ustedes son de lo mejor que tenemos representando nuestro folclore aquí en Venezuela porque transmiten lo que cantan”. Esas palabras me hicieron llorar, me hicieron sentir alegría, emoción, orgullo, al enterarme que era Lolina Padrón, una folclorista canaria de gran trayectoria en Venezuela y en las Islas Canarias.
Tras la desaparición del profesor Martínez y en una última etapa, la rondalla es hoy un grupo musical independiente, que como músicos se han fortalecido. Los miembros más antiguos de la agrupación tomaron las riendas, se autosustentan y desarrollan fuera del ámbito del club, manteniendo, agradecidos, el orgullo de sus orígenes.
Son 33 años y seguros estamos, que en etapas y generaciones venideras, el alma canaria seguirá alegrando no solo a la Virgen de la Candelaria, sino a los portugueseños en cada evento cultural a los que sean invitados. (CNP 16.100)

