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María Teresa Piñero: “Una situación personal llevó mi mirada hacia la prevención de violencia de género”

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Escrito por Beatriz Quintana

Acarigua.- Desde que era pequeña ya se vislumbraba que María Teresa Piñero Suárez, se dedicaría a ayudar a otros, porque  mostraba una sensibilidad elevada hacia los problemas de sus semejantes, participando en organizaciones como la Cruz Roja y también compartiendo su talentos artístico.

En portuguesa donde se ha desarrollado como profesional, Piñero dedica todo su interés y su vocación  ha impulsar, organizar y llevar a la practica proyectos educativos y comunitarios a favor de niños y jovenes, de los derechos humano, cultura de la paz, y la defensa y empoderamiento de la mujer vulnerable.

Reconoce y pone en práctica el rol fundamental de la mujer en la sociedad actual.

Viviendo en un contexto global marcado por conflictos políticos, tensiones internacionales, crisis económicas y una creciente desigualdad social interna, la cultura de paz se presenta, no solo como un ideal, sino como una necesidad urgente y transformadora, una forma de apasiguar las vicisitudes de la sociedad ofreciendo herramientas y estrategias, creando valores  y llevando conocimiento que sostengan la igualdad, la libertad y la democracia.

La mujer en la sociedad venezolana juega un papel fundamental como madre, hija, trabajadora, la mayoría de las veces única proveedora de la familia que lleva sobre sus hombros  un gran peso y responsabilidad. Es aquí  donde la labor de educación y apoyo de las organizaciones como la Red de Mujeres y Mujeres Constructoras de Paz, dirigidas en Acarigua-Araure  por Maria Teresa, tienen un gran alcance y una importancia elevada.

“Estas responsabilidades me han permitido liderar iniciativas de protección y empoderamiento femenino en contextos locales complejos, roles desde los cuales he liderado la respuesta local ante la violencia basada en género.

La educación, formación y apoyo a las mujeres vulnerables es su prioridad.

A pesar de sus multiples diplomas, sigue siendo una apasionada de las aulas, y está en permanente formación. Obtuvo su primer título como TSU en preescolar, luego se graduó  en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel), es especialista en educación para la gestión comunitaria, magister en innovación educativa y, actualmente, tesista en la maestría Construcción de paz, como becaria del Instituto de Estudios Superiores para la Paz y Desarrollo, con sede en México.

Por su destacada participación en proyectos de índole comunitario y su trayectoria como defensora de los derechos humanos, ha sido reconocida como:

‘Mujer de Paz’ (2020), por la Cátedra de la Paz Uniandes, Mérida. ‘Mujer Referente’ (2021), por iniciativa de los medios digitales venezolanos Runrun.es, ElPitazo.net, TalCualDigital y ChicasPoderosasVenezuela. ‘Patrimonio Cultural Humano’,  por partede la UPEL Acarigua, y recientemente en 2026 fue merecedora  de estar —como la primera representante portugueseña— entre las ‘100 mujeres venezolanas más destacadas del 2026′.

Necesidad de proteger

Es oriunda de Ocumare del Tuy, estado Miranda, fue alli donde estudió, tanto la primaria como la secundaria, donde formó parte de grupos de baile y de parrandas navideñas.

“Crecí admirando a mi abuela María Teresa Piñero, una mujer muy humanitaria y justa, y a mi mamá, María de Jesús Suárez, que era trabajadora social. De ellas heredé esa vocación al servicio de los otros. También agradezco a grandes mujeres virtuosas con las que he caminado en pro de la humanidad, especialmente a mis compañeras de “Training to Training” y de la Red de Mujeres Constructoras de Paz”, expresó.

Como parte de la administración publica, trabajó como consejera de protección de niños, niñas y adolescentes, actualmente pertenece a la junta directiva de Sibepaez, es tutora de trabajos de grado, y facilitadora en arteterapia de mándalas y círculos de mujeres.

—He dedicado gran parte de mi carrera a la defensa de las mujeres, desempeñándome como directora ejecutiva de la Red de Mujeres Portuguesa (2012-2026) y facilitadora de Programas Mujeres Constructoras de Paz. Tambiénn hago labor comunitaria, como vocera de la Mesa Técnica de Agua en mi comunidad, donde hemos realizado una labor a pulso, dedicada y organizada, a pesar de las adversidades, con mucho amor en beneficio de todos. Creo firmemente que es indispensable, propiciar espacios de encuentros en las comunidades, para fortalecer el entramado social actual.

Durante los año 1989 y 1990 se realizaron discusiones con estudiantes sobre la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN),  Piñero participó en una campaña llamada “Los niños primero”, impulsada por CECODAP con apoyo de UNICEF.

“Asistí a muchos encuentros en mi pueblo y en Caracas. Posteriormente, me mudé a Acarigua, empecé a trabajar como asistente de Servicio Social en la Gobernación de Portuguesa, ese contacto directo con las personas, niños y niñas, conocer realidades, despertaba en mí la necesidad de protegerlos”, destacó.

Formación 

“Comencé mis estudios universitario y trabaje como docente comunitaria en la zona sur de Acarigua, seguí asistiendo a este tipo de formación como: Técnicas de Mediación y Conciliación, en la ONG Mundo de Colores, para conocer realmente la esencia de la nueva doctrina de Protección integral de la infancia y adolescencia e interés superior del niño. Al concursar para el cargo de consejera de protección de niños, niñas y adolescentes,(NNA), se abrió el camino a distintas capacitaciones: CECODAP, UNICEF, UCAB, Aldeas Infantiles, entre otras organizaciones tanto nacionales como internacionales, aquí dedique 12 años de mi vida”, explicó.

No desaprovecha ningún espacio para comunicarse con las mujeres y defender los derechos humanos.

En el año 2012 funda, junto a otros activistas, la Asociación Civil Gurrufío, impartiendo talleres, encuentros, ponencias, foros, un espacio para la disertación del buen trato y la cultura de paz, la protección de NNA y DDHH, aliados con Cátedra de la Paz, CEPAZ, REDAC, UPEL y distintos consejos municipales.

“Posteriormente, una situación personal me obligó a llevar la mirada hacia la prevención de violencia de género. Desde el 2016 inicié esta tarea y llegó una gran oportunidad en el año 2000, con un diplomado  a través la Red de Mujeres Constructoras de Paz, en alianza con Periodistas del Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) y activistas de DDHH. Actualmente me desempeño como apoyo en Portuguesa”, indicó.

Luego  fue seleccionada en la convocatoria de ‘Rediálogo’, actualmente es su facilitadora, condujo el Programa de Mujer Venezolana Constructora de Paz, (2022), y quedó entre las participantes para recibir el Training to Training, dictado por el Instituto de Paz de Estado Unidos (USIP).

“Ambas organizaciones me dieron un adiestramiento impecable, profunda, reflexivo con mirada de mujer. Te confieso que mi desarrollo académica profesional ha sido constante, uno de mis hobby es estudiar”, dijo.

Alimentando el alma

“soy genuina, yo misma, sin filtros… por el mismo contexto donde me desenvuelvo a diario. Mi mayor hobby es bailar, hago biodanza, pinto mandalas y me encantan los círculos de mujeres. Sigo a Ismael Cala, y al conferencista Yokoi Kenji, a quien me fascina escuchar y leer. Con frecuencia también, dedico tiempo a consultar fenomenología sistémica, bibliografía feminista, constantemente busco material sobre mediación comunitaria, leo a Johan Galtung y John Paul Lederach por mis estudios de construcción de paz y DDHH. En la maestría nos brindan una gama de referencias muy interesantes, que no sólo alimentan nuestras capacidades profesionales, sino que afinan esas habilidades sociales y humanas en mí”.

Ante la necesidad  mundial de tan variadas organizaciones cabe preguntar ¿Por qué los humanos no respetamos los derechos de los congéneres? 

“Esa es una decisión personal, cultural y ética, de convivencia y educación, especialmente de formación de valores familiares. La Familia es el primer referente de la infancia y adolescencia, el espacio propicio para inculcar el respeto a los otros, así como el reconocimiento, la tolerancia, la fraternidad y la sororidad”, añadió

Creando espacios 

Por eso, como activistas, no descansan y siguen ofreciendo talleres, círculos, tertulias, entre otros espacios, de manera pedagógica y sencilla. También realizan diplomados de DDHH, y talleres a los funcionarios policiales.

En Venezuela la exigencia de DDHH se realiza —señaló—desde cada acción ciudadana, organización, fundación, gremios, sindicatos, existen muchas ONG, en el ámbito de educación, derechos civiles y políticos, salud, infancia y adolescencia, mujer, ambiente y laboral, “en todas esas áreas, a lo largo de 13 años, he tenido oportunidad de trabajar”.

Protagonista de 2026 

Maria teresa explicó, que la postulación para este reconocimiento fue realizada por organizaciones y particulares, que conocen su trabajo, redes sociales e inclusive datos personales, para poder aportar los datos en el formulario en línea, que divulga la página de las 100 protagonistas.

Las postuladas son seleccionadas mediante un proceso de nominación abierta al público y una evaluación interna posterior, reconociendo a mujeres que impulsan la equidad de género, derechos humanos, empoderamiento femenino y la lucha contra la violencia basada en género. Se valoran la trayectoria e impacto transformador de su trabajo de, mínimo 5 años a nivel personal o por proyectos, empresas u organizaciones.

Agregó que anteriormente, eran solo mujeres del área metropolitana de Caracas, y que fue en las ediciones 2025-2026, donde escogieron mujeres del interior del país. Hoy la conforma una comunidad de 500 mujeres venezolanas.

“Esta plataforma de ‘Las 100 Protagonistas’, está integrada por la embajada de los Países Bajos en Venezuela, Impact Hub Caracas y la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, para reconocer la labor de las mujeres líderes en el empoderamiento femenino, defensa de los derechos humanos y prevención contra la violencia basada en género en nuestro país, que día a día trabajan para disminuir la brecha como desigualdad de genero. La lista la integran desde líderes comunitarias, artesanas, profesionales, empresarias, hasta hermanas indígenas y mujeres que inspiran”, explicó.

—¡Me llena de orgullo estar alli. Estoy en  gratitud con mis antepasadas— las mujeres de mi familia— y  las portugueseñas que me dan su confíanza y me acompañan en este andar, llamado vida!

Significativo

“Esto que hago más que  un trabajo, es un compromiso ético y profesional con la agenda de derechos humanos de los NNA y de la mujer, como construcción de paz en Venezuela, asimismo, impulsa mi capacidad de incidencia en la región, por medio de diálogos,encuentros y convivencia ciudadana”, añadió.

Su próximo proyecto es formar parte de una campaña para prevención de los femicidios, y erradicación de la violencia basado en género, en el estado Portuguesa,

—Luego seguiremos con una campaña para difundir medidas y practicas preventivas de abusos sexuales en NNA, porque es necesario mantener nuestra tarea en los espacios de diálogos y mediación comunitaria. CNP:16.100

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