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BÉISBOL | Venezuela es campeona del mundo: el sueño que tardó décadas en hacerse realidad

Este 17 de marzo de 2026 quedará grabado para siempre en la memoria de un país que respira béisbol. Venezuela, la eterna promesa del Clásico Mundial, finalmente conquistó su primer título al derrotar 3-2 al vigente campeón, Estados Unidos, en una noche mágica en Miami.

No fue solo una victoria. Fue la recompensa a años de espera, frustraciones y generaciones enteras que soñaron con este momento.

La final estuvo cargada de tensión desde el primer lanzamiento. Venezuela golpeó primero en la tercera entrada: Maikel García, con un elevado de sacrificio al jardín central, impulsó a Salvador Pérez para abrir el marcador.

Luego llegó el momento que hizo estallar a toda una nación. En la quinta entrada, Wilyer Abreu conectó un cuadrangular descomunal por el jardín central: 106.1 mph de velocidad de salida y 414 pies de pura emoción.

En la parte baja del octavo episodio, Estados Unidos igualó las acciones cuando Bryce Harper conectó un jonrón por el jardín central, con Bobby Witt Jr. en base.

Pero Venezuela tenía la última palabra. En la apertura del noveno inning, Eugenio Suárez conectó un poderoso doble por la línea del jardín izquierdo, impulsando a Javier Sanoja con la carrera de la ventaja.

El protagonismo fue para el bullpen

Un relevo que durante años fue cuestionado, terminó convirtiéndose en el corazón del campeonato. Eduard Bazardo, José Buttó, Ángel Zerpa y Andrés Machado se encargaron de cerrar cada puerta, pero fue Daniel Palencia quien se encargó de salvar los tres partidos determinantes.

Lo que antes era duda se transformó en fortaleza: un cuerpo de lanzadores prácticamente intraficable que dominó a potencias como Japón, Italia y finalmente Estados Unidos.

Ese mismo bullpen ya había sido clave en el camino a la final, donde Venezuela derrotó a Italia 4-2 para clasificar, por primera vez en su historia, al juego decisivo del torneo.

Este título no fue casualidad. Venezuela eliminó al campeón Japón en cuartos de final en un duelo electrizante y luego superó a una aguerrida Italia en semifinales. Cada victoria fue una declaración: esta generación no venía solo a competir, sino a hacer historia.

Con figuras como Ronald Acuña Jr., Wilyer Abreu, Maikel García y Eugenio Suárez liderando dentro y fuera del terreno, el equipo encontró una identidad clara: ofensiva explosiva, defensa sólida y, sobre todo, un pitcheo que respondió cuando más se necesitaba. (CNP 25.482)

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Mariangel Moro Colmenárez

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