Acarigua.- Desde la sede de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), en Caracas, su presidente, Osman Quero, ratificó la urgencia de atender los desafíos estructurales que afectan la operatividad del campo venezolano.
A las puertas de un nuevo ciclo de siembra, principalmente de maíz, el dirigente gremial advirtió que el productor no puede quedar en un “vacío de negociación” y que es necesario que el diálogo anunciado por las autoridades, se materialice en acuerdos concretos que eviten contratiempos durante la cosecha.
Quero recordó que, si bien la gestión anterior del Ministerio de Agricultura y Tierras, asomó unos precios tentativos para la cosecha de maíz de este año, aún está pendiente la concreción de un mecanismo oficial en acuerdo directo con la agroindustria.
Esta demanda surge tras los anuncios previos del entonces ministro Julio León Heredia, quien había planteado una referencia de 360 dólares por tonelada para el maíz blanco y aproximadamente 320 dólares para el maíz amarillo, montos que hasta la fecha no han sido formalizados ni convertidos en acuerdos firmados que brinden seguridad al productor.
Asimismo, el presidente de Fedeagro hizo hincapié en que la estabilidad del sistema agroalimentario nacional depende de la atención inmediata a problemas críticos como el contrabando de verduras y hortalizas en el eje andino.
“Esta competencia desleal, que ingresa al país sin controles fitosanitarios ni arancelarios, está asfixiando al productor nacional al desplazar su cosecha del mercado. A esto se suma la denuncia sobre la vulnerabilidad de las unidades de producción en estados como Guárico, donde la violencia en el campo se ha convertido en un obstáculo no negociable para el desarrollo agrícola”, dijo.
Respecto al financiamiento, la institución señaló que la ausencia de una cartera crediticia robusta sigue siendo la principal barrera para la expansión del sector primario.
Para Fedeagro, el acceso al crédito bancario debe traducirse en la adquisición real de insumos y en la renovación de maquinaria necesaria para aumentar los rendimientos por hectárea, asegurando así una recuperación económica duradera.
Finalmente, Quero comparó la relevancia del sector con otras industrias del país, señalando que es hora de que el campo reciba el mismo nivel de atención estratégica y seguridad que hoy se otorga a los hidrocarburos o la minería.
“El petróleo puede ser la energía de hoy, pero la agricultura es la vida de siempre”, sentenció, reafirmando el compromiso de los productores de permanecer en sus puestos de trabajo para alimentar al país, siempre que la seguridad jurídica y física sea la norma en cada hectárea del territorio nacional. (CNP 18.050)

