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La moda masculina desde la óptica de Víctor Hugo Couture: “Portuguesa me ha dado más de lo que imaginé”

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Escrito por Beatriz Quintana

Acarigua.‐ La vocación no siempre está en la superficie ni sabemos siempre qué es lo que nos gusta o a qué querríamos dedicarnos. Con frecuencia llega en la mediana edad, después que hemos recorrido un camino buscándonos o haciéndonos de herramientas para encontrar un día, nuestra verdadera pasión.

Es la historia de muchos y también la de
Víctor Hugo Sánchez Betancourt, un diseñador de moda masculina que, desde Acarigua, hace ya varias décadas, se ha dado a conocer a nivel nacional por su versatilidad, atrevimiento, diseños no estereotipados, vistosos y de espectacular confección, que ha creado un estilo y una marca textil propia.

Su madre le puso el nombre del autor de “Los miserables” después de leer este libro, y él se describe con una personalidad vibrante y con gran capacidad de liderazgo, que ama crear y enseñar.

Ya era técnico radiólogo y había ingresado a la universidad para estudiar Administración de Empresas —un poco para complacer a la familia— cuando asistió a un desfile de modas que le cambió la vida

“Aunque llevaba buenas calificaciones, me aburría enormemente. Pensar seguir la carrera y después ejercerla, me causaba mucho agobio. Le planteé a ‘Apito’ (su papá) la situación y quedé con él que estudiaría Diseño Gráfico. Sin embargo, por cosas del destino, terminé asistiendo a un desfile de modas y allí nació la chispa, revivió la emoción que tenía casi extinta a causa de la rigurosidad de la administración”, explicó Víctor Hugo.

A la semana del desfile, a mediados de 1996, terminó inscrito en el Instituto de Formación Artística Brivil de Caracas. Su padre, José Rafael, le pagaba los estudios a escondidas de su madre, aunque para complacerla también a ella, se graduó luego en Trabajo Social y, ejerciendo en esa área, llegó hace 22 años al estado Portuguesa.

A partir de allí —dijo— “reencarné… revivió en mí el Victor Marie Hugo de 1885, que al parecer dormía dentro de mí. Pasé a ser la “oveja negra” de la familia porque en más de 100 años de genealogía, fui el primero en pertenecer a las artes, me gradué de técnico en Diseño de Modas, y luego me especialicé en sastrería.

Su marca “Víctor Hugo Couture”, que este año cumple 15 años, lleva la batuta en el diseño personalizado para caballeros en el estado Portuguesa, es inclusiva en el genero y puede hasta ser considerada unisex.

Él ha sido docente en el Colegio Universitario Monseñor de Talavera, extensión Acarigua-Araure, por más de 8 años, en varias cátedras: Patronaje I y II, Corte y Costura I al III, Diseño de Ropa I al VI, Vestuario para Teatro, Organización de Eventos, Estructura de Costos, y pasantías técnicas y profesionales.

También fue facilitador empresarial de la Fundación Empresas Polar (2023-2025) en Acarigua-Araure y, actualmente, da clases en la Escuela de Modas y Diseño Portuguesa (Esmodip) junto a su gran amiga, Lissett Valbuena.

“Todo lo que contraviene la norma o la normalidad circundante, se dificulta. No fue fácil hacer algo que el machismo en hombres y en mujeres, hoy por hoy, tipifica como un mundo femenino. Aún cuando esta profesión nació de la sastrería y los hombres han marcado hitos significativos dentro de la industria, hay que luchar con la estigmación infundada. Como el salmón, he estado en un ciclo de nacer, madurar, regresar a los orígenes y de ser necesario morir, dejando un legado que contribuya a mejorar la visión de la moda local”, agregó.

Soy “Toyo”

“De donde venía mi madre, apenas estaba llegando la televisión, por lo que sus entretenimientos se basaban en lecturas y radio novelas. Llegó a sus manos el libro de ‘Les miserables’ y quedó encantada con la agudeza y la capacidad descriptiva del autor. Por ello decide llamarme Víctor Hugo”.

-Mi apodo de familia es Toyo. Surgió de esas situaciones infantiles cuando está aprendiendo a hablar. Hacíamos el juego de “la abuela es mía” y yo dije: “Noooo, la abuela es de toyo”, queriendo decir “de todos”. Fue muy gracioso. Desde entonces, toda la familia me llama así.

Víctor Hugo nació en Caracas, Venezuela, en la Maternidad Concepción Palacios, un 4 de agosto de 1974. Su abuela, Presentación María Farías de Betancourt, a quien le unió un cariño profundo, les transmitió a él y sus hermanos valores y principios bien sólidos como la honestidad, honradez, sencillez, hacer todo bien a la primera, buscar la excelencia, proyectar en el tiempo, ser ordenado y pulcro en todo lo que hace.

“Abuela Pre, estuvo a mi cargo los primeros 8 años de mi vida, cosa que ha sido muy importante para mí, porque me dio la estabilidad emocional necesaria y algunas herramientas como el don de la paciencia, la previsión, la adaptación, la observación activa. Según me comentan mis familiares, y yo reconozco, siempre fui un joven dulce, atento, empático, con criterio, argumentativo, seguro”, expresó.

Situaciones familiares lo pusieron a prueba desde muy temprana edad porque cuando tenía 9 años, siendo el primogénito, quedó a cargo de sus 2 hermanos menores.

“Eso me dejó mucho aprendizaje para la vida, aunque confieso que fue una etapa muy agobiante, por lo que recomiendo a otros padres no practicar con sus hijos. Un niño a esas edades, por más maduro que sea, no tiene herramientas reales para la crianza. Sin embargo, puedo decir que hice un excelente trabajo. Hoy día mis hermanos son seres de bien, que llevan los mismos principios inculcados en la familia. Me siento satisfecho al respecto”, aseguró.

Mi madre —relató— hizo todo lo que estaba en sus manos. Fue muy complicado todo con 3 hijos. Pasó por momentos álgidos y más amargos que dulces. De mis 9 a mis 15, fue un período de constante adaptación. Quizás por ello yo aprendía naturalmente a adaptarme, ser fuerte y flexible como el bambú, y a fluir como el agua.

Todo cambió para bien y mejor cuando crearon una familia con José Rafael, al que llama su padre de alma y corazón.

“A él le debo toda la estabilidad emocional de la que ahora gozo, mi capacidad de resiliencia, empuje, amar incondicionalmente, sin reparos, sin exigencias. “Apito”, se convirtió en ese bastión, que todo hombre necesita, en especial en su adolescencia ¡Nada prela el afecto! Estoy seguro que mis hermanos: Nurys Carolina, Hugo Simón, Yajaira Josefina, Danubis Desirée (+) pensarán igual”, explicó.

Su marca “Víctor Hugo Couture” —que este año cumple 15 años— lleva la batuta en el diseño para caballeros en Portuguesa

Su “Apito” lo buscaba sin falta el viernes, antes de hacer su última entrega para auxiliarlo de inmediato. “Me ayudaba a recoger, me llevaba a casa y se aseguraba que no molestaran mi sueño. Para los desfiles también aupaba a la gente y a mi familia para que me respaldaran con su presencia ¡Por él llegué, por él me mantuve y por él continúo… es mi mayor motivación!”, afirmó lleno de emoción.

Su marca

La vida es como el Orinoco y el Caroní en Venezuela: confluyen, pero no se mezclan inmediatamente —expresó— Mucho de lo que, de repente, soñamos en la niñez o la juventud, parece no ser lo que queremos en la adultez. Hace 22 años, la respuesta sería que estaba lejos de lo que yo había soñado para mí. Hoy en día es que me dio todo lo que deseaba, pero por un camino diferente. Acarigua me dio un hijo, familia consanguínea y amigos entrañables. Al final, ambas aguas se unieron y el resultado es que recibí más de lo que imaginé. Portuguesa fue testigo de eso.

-La marca es homónima y se llama “Víctor Hugo Couture” que este año cumple ya 15 años. Me decidí por el “couture”, que combina con mi nombre, pero al mismo tiempo determina mi modelo de negocios, ya que esa palabra significa: costura, confección, un aspecto más completo del diseñador. Además “couture” define el arte, el proceso y la industria de la creación de ropa exclusiva.

Con ella, fue entrevistado en Venevisión, por Mari Carmen Sobrino, y ha vestido a diversas personalidades de la farándula y la comunicación como Carlos Fraga.

“Cuento con un equipo maravilloso, actualmente conformado por dos 2 personas fijas: María Gracia, con 14 años en la marca y Jacobo, con 5 años. Los que vendrían siendo mis “petites mains”. Pero Víctor Hugo Couture está en franca expansión, por lo que espero incrementarlo el equipo de trabajo en 4 personas este año. Sigo cosiendo porque hay varios clientes de la marca que prefieren la atención directa”, aclaró.

El diseño

En el ADN de la marca está concretado el uso de texturas diferentes, combinación de textiles, telas de origen orgánico, vegetal, el uso de estampados florales y, eventualmente, materiales no convencionales. En ese orden de ideas, la selección de los materiales va a tono con comodidad, versatilidad de uso, durabilidad e hipoalergenicidad.

La inspiración la da la base para conectar con su idiosincrasia, mientras que las tendencias le ayudan a mantenerse vigente

“Me inspiro de cualquier cosa, pero trato de manejarme entre las tendencias. La inspiración me da la base para conectar con nuestra idiosincrasia, mientras que las tendencias me ayudan a mantenerme vigente y acorde con lo que mi cliente potencial realmente necesita”, expresó.

El maestro

En sus alumnos lega el conocimiento más allá del cumplimiento de la asignación. Aprender a optimizar sus tiempos, aplicar el sentido común, la lógica y la observación activa.

“Atreverse, arriesgarse, perder el miedo a dañar la tela. Saber gestionar sus emociones y pensamientos. Me animo a pensar que mi huella es a través de la docencia. Un legado de conocimientos sin mezquindad, en vida, que me permite ver los frutos y su cosecha antes de partir.

Tiene varios proyectos y ahora está realizando un curso intensivo de 80 horas llamado “Costura para hombres”, de técnicas e información adaptada a la practicidad actual, para que el hombre se sienta en un ambiente cómodo, aprendiendo de otro hombre a hacer ropa masculina. (CNP 16.100)

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