Tras reunirse con autoridades venezolanas en Caracas el pasado mes de abril, potenciales proveedores y financistas internacionales del sistema eléctrico, como Siemens y General Electric, manifestaron escepticismo debido a la falta de garantías de pago, la incertidumbre jurídica y el deterioro de la infraestructura.
Fuentes vinculadas a los encuentros dijeron a Reuters que las interrogantes sobre los mecanismos de pago fueron el principal obstáculo. Ejecutivos de las compañías Siemens Energy y GE Vernova coincidieron en la falta de claridad sobre cómo se garantizaría la remuneración por los trabajos de reparación y suministro.
Sistema eléctrico deteriorado y capacidad limitada
El estado actual del sistema eléctrico agrava las dudas de los inversionistas. Menos de 40% de la capacidad instalada está disponible, lo que se traduce en constantes apagones y limitaciones para la actividad industrial.
De los 36.000 megavatios instalados, apenas unos 13.000 están operativos, principalmente debido al deterioro de las plantas termoeléctricas, que funcionan muy por debajo de su capacidad. Esta situación ha impactado sectores clave como el petrolero y el gasífero.
“Regresé muy escéptico de Venezuela. Las plantas eléctricas no han sido reparadas adecuadamente en 10 años, por lo que las necesidades son casi infinitas. Pero aún no tienen claro cómo nos pagarían”, afirmó al medio un ejecutivo de un proveedor de equipos que ha trabajado con el gobierno y la estatal Pdvsa, quien asistió a una de las reuniones en Caracas.
Varias empresas internacionales que participaron en la expansión eléctrica durante el gobierno de Hugo Chávez quedaron con deudas pendientes, lo que derivó en arbitrajes y litigios internacionales. Este antecedente ha generado cautela entre los potenciales inversores, quienes ahora exigen mayores garantías antes de comprometer recursos.
Además, la falta de definición sobre qué proyectos serán priorizados y qué insumos se requieren para reforzar la red de transmisión añade incertidumbre al panorama.
A la complejidad operativa se suman factores legales y financieros. De acuerdo con las fuentes, aún existe incertidumbre sobre autorizaciones necesarias desde Washington y Caracas y sobre deudas existentes con organismos multilaterales y bancos.
Algunas firmas plantearon esquemas de pago a través de cuentas supervisadas por el Tesoro de Estados Unidos, donde se depositan ingresos petroleros, pero estas alternativas no han sido concretadas.
Un plan ambicioso sin ejecución clara
La recuperación del sistema eléctrico forma parte de un plan de reconstrucción estimado en 100.000 millones de dólares. Sin embargo, especialistas advierten que solo la estabilización del sector eléctrico requeriría al menos 15.000 millones de dólares en un período de tres años.
Hasta ahora, las autoridades han mencionado como prioridad la rehabilitación de dos grandes plantas termoeléctricas, aunque sin ofrecer detalles técnicos ni cronogramas específicos.
Mientras se dilatan las decisiones, la población continúa enfrentando cortes eléctricos prolongados, que en algunas regiones alcanzan hasta 10 horas diarias.
“Es un problema muy complejo, un rompecabezas”, advirtió el especialista del sector Miguel Lara, al subrayar que la falta de una estrategia definida podría retrasar aún más la reactivación económica del país.
EFE

