Caracas.- Las nuevas generaciones tienen una gran responsabilidad sobre sus hombros, tanto los que están afuera conociendo y aprendiendo otras culturas, como los que se han quedado y, también, los que regresan cargados de ilusiones y nuevas experiencias.
A este lote de muchachos extraordinarios que han llevado su patria siempre consigo y que decidieron volver, pertenece Jesús Hely Chirinos Oraá, médico cirujano pediatra, voluntario de la Cruz Roja, guanareño y devoto de la Virgen de Coromoto.

Hizo su primera pasantía rural en la Quebrada de la Virgen y es devoto de la Coromoto.
Como migrante hizo su pasantía rural en la comunidad indígena de Tiwintza, provincia de Morona Santiago, en plena Amazonía ecuatoriana, frontera con Perú. Una experiencia enriquecedora que jamás olvidará.
Al regresar a Venezuela cursó en la Universidad Central de Venezuela (UCV) la especialidad de Cirugía Pediátrica y actualmente es adjunto a esa área en el Hospital J.M. de Los Ríos, en Caracas.

Los niños siempre regresan para darle un abrazo antes de salir del hospital.
Por supuesto, desde allí ha vivido muy de cerca la tragedia de los dos terremotos del 24 de junio, atendiendo y operando a muchos de los niños que han llegado heridos, durante las últimas dos semanas.
“Esta es una vivencia que me conmueve profundamente porque, como médico, uno siempre se queda con la sensación de que pudo haber hecho más. Las primeras horas de la emergencia fueron sumamente críticas. Al hospital empezaron a llegar niños referidos de La Guaira con traumas y lesiones de gravedad. Nuestros residentes respondieron de una forma memorable y heroica, dándolo absolutamente todo. Paralelamente, médicos de diversas especialidades se sumaron voluntariamente para atender la contingencia,” explicó Jesús.
-La solidaridad de la gente fue impresionante: civiles se acercaban constantemente a llevarnos insumos, alimentos e hidratación. Hubo un momento de mucha tensión cuando nos informaron que la estructura del hospital corría peligro, por daños. A pesar del riesgo, vi con orgullo como ningún médico abandonó su puesto, todos se quedaron atendiendo a los pacientes y no descansaron hasta que el último niño estuvo a salvo y trasladado. Fue un acto digno de aplaudir de pie.
Posteriormente, se alistó como médico voluntario en la Cruz Roja Venezolana y fueron desplegamos directamente en las zonas afectadas de La Guaira.
“El impacto visual de la destrucción era desgarrador y muy difícil de procesar. Me marcaron las historias de las víctimas y el valor de un pueblo dispuesto a arriesgarlo todo por rescatar al prójimo. Allí, fuimos testigos del milagro de la vida en su máxima
expresión, al presenciar el rescate de un niño que sobrevivió tras pasar 120 horas tapiado.
-¡No existen palabras suficientes para describir la emoción de ese momento; me hace sentir profundamente orgulloso de nuestros rescatistas, médicos y de nuestra gente!
Gran familia
Jesús Hely nació el 2 de julio de 1991, en Guanare, estado Portuguesa. Es el menor de cuatro hermanos. Una familia extensa que ha crecido y ya tiene seis sobrinos y una sobrina nieta. Es hijo del reconocido y muy apreciado anestesiólogo Jesús Chirinos y la docente guanareña Nilda Oraá.

Con su madre la educadora Nilda Oráa.
“Ellos trece, son mi tesoro, mi pilar y mi ancla a tierra; son quienes, cuando volteo, siempre están ahí para impulsarme y darme ánimos. Mi mamá es una mujer súper echada para adelante e inteligente y de mi papá —un excelente profesional— aprendí la verdadera vocación. Su dedicación y el trato humano
hacia el paciente, siguen siendo mi mayor inspiración médica”, afirmó.

Con su padre el médico anestesiólogo Jesús Chirinos.
Los Oráa somos una familia de mucha tradición en Guanare —afirmó— bastante alegre y muy folclórica. Hemos sido muy unidos, por muchos años. La casa de mi abuela Columba en La Arenosa, fue el lugar de reunión obligado y la posada de entrañables personajes guanareños.
Chirinos afirmó que quiso ser médico desde que era un niño, jugaba siempre a la medicina y le encantaba escuchar las historias de su papá y los colegas.
“Siempre los acompañaba a los operativos quirúrgicos por todo el estado Portuguesa. Mi pediatra era el Dr. Ángel Gasperi y recuerdo perfectamente que una vez le dije que se cuidara, porque yo iba a ser cirujano pediatra”, expresó.
Estudió medicina en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), en Coro, y se graduó de médico en 2016.
-Este año cumplo una década de
graduado y, aunque de niño me fascinaba, confieso que durante la carrera le perdí un poco el gusto. Sin embargo, al graduarme empecé a trabajar muchísimo con niños y descubrí que tenía una gran afinidad
con ellos.
“Regresé después de dos años en Ecuador, con la firme ilusión de hacer el postgrado. Aunque amé la selva, volver a casa con mi familia, mi novia y mis amigos fue la mejor elección. Al año de haber retornado logré ingresar al postgrado, me mudé a Caracas, ¡y descubrí mi lugar favorito en el mundo: el Hospital J.M. de los Ríos!”, dijo.
Nos cuenta que en sus pasillos es testigo de cómo los médicos lo dan todo por los niños, con un nivel científico increíble, que encontró un equipo de trabajo maravilloso, tanto, que decidió quedarse como adjunto para seguir aprendiendo de los mejores y aportar en la formación de las nuevas generaciones de cirujanos pediatras.

Entre sus compañeros médicos.
“Cuando volví al país, una amiga muy especial que es cirujano pediatra me invitó a asistirle en algunas intervenciones. Allí, me enamoré por completo de la especialidad y tomé la mejor decisión de mi vida: concursar para Cirugía Pediátrica en la UCV, teniendo como sede el Hospital J.M. de los Ríos., donde hice mis tres años de residencia y actualmente soy adjunto al servicio. Ver a un niño recuperarse de una enfermedad o malformación y reinsertarse sano a la sociedad es lo que hace que cada esfuerzo valga la pena”, aseguró
Aventura en la selva
En el 2018, tras culminar su artículo de grado, o año rural, decide emigrar a Ecuador, donde su hermano mayor ya tenía unos cuatro años establecido.
“Allá, para poder convalidar el título y ejercer, la ley te exige repetir un año de servicio rural que se asigna por sorteo. Mi destino no fue la capital, sino Tiwintza, en la provincia de Morona Santiago, en plena Amazonía ecuatoriana, frontera con Perú. Tras un viaje de 12 horas en carro desde Quito, llegué a mi
comunidad, Kaanchico, asentada a unos 20 minutos en bote. Pasé todo un año atendiendo a la comunidad indígena Shuar,” comentó el médico.
Les correspondía visitar doce comunidades distintas; para llegar a algunas —agregó— debían navegar dos horas en bote y luego caminar otras dos, en medio de la selva.

“Fue una aventura profundamente enriquecedora. Llevar salud a esos rincones y ver la enorme gratitud de la gente es indescriptible; nos recibían con celebraciones, donde compartían todo tipo de comidas
exóticas. Construí grandes amistades, tanto ecuatorianas como venezolanas, que hicieron de esa estadía una experiencia que jamás olvidaré”, aseguró Jesús.
Del quirófano a las RRSS
Y aunque no se considera el más desenvuelto frente a las cámaras, ha encontrado en las plataformas digitales una herramienta maravillosa para poner el conocimiento al servicio de los demás.
“Busco que los padres comprendan las patologías que tratamos en cirugía para que acudan a la consulta de manera oportuna. Además, me encanta visibilizar la alegría de los niños sanos. Es también una forma hermosa de conectar con mis pacientes; les digo: ‘Te voy a tomar una foto para que te veas en Instagram o TikTok’ y ellos van felices a buscarse en mis redes sociales.”, explicó.
El pediatra afirma que lo más valioso de los niños es su asombrosa capacidad de resiliencia y la fuerza que demuestran ante la adversidad.
“Operamos a niños de tumores o malformaciones complejas, cuyas cirugías son muy dolorosas, y a las pocas horas ya los ves de pie, caminando y con ganas de jugar. Tienen una pureza enorme para amar; a pesar de que a veces los procedimientos les incomoden, el cariño permanece intacto. Al final de cada hospitalización, siempre regresan a regalarte un abrazo antes de irse a casa”, indicó satisfecho.
Actualmente —dijo —estoy volcado en bastantes proyectos, buscando optimizar el tiempo al máximo. Disfruto mucho de los videojuegos y de la cocina. De hecho, cuando vivía en la selva amazónica, les preparaba cenas con sazón venezolana a mis compañeros para compartir nuestra cultura.
Amor y devoción
Jesús acaba de casarse con Estefanía. “Mi amor de muchos años. Ella es ingeniera civil y una mujer extraordinaria. Hace un tiempo ella me invitó a vivir un retiro (Search de Regnum Christi); a partir de esa experiencia, fortalecimos nuestra fe, empezamos a asistir más a misa, a irnos de misiones en Semana Santa y a estrechar nuestro lazo con la Virgen. Sin duda, María de Coromoto es nuestra Madre y guía. Siento que me acompaña a donde voy; cada casa que visito o persona que conozco, incluso en mi etapa en Ecuador, termina teniendo algún vínculo con Ella”, expresó.

El emocionante momento cuando pidió matrimonio a su novia Estefanía.
-Mi año de rural en Venezuela fue en la Quebrada de la Virgen; allí viví más cerca que nunca de su devoción, siendo el médico de religiosas y seminaristas. Por eso, decidí pedirle matrimonio a Estefanía en su santuario, en esa capilla que tanto significa para nosotros. Agradezco enormemente al padre Allender, quien nos permitió tener la reliquia en ese momento, para luego llevarla, juntos, hasta el altar ¡Fue uno de los instantes más mágicos de nuestras vidas!
Planes
Esto apenas comienza —aseguró — tengo la firme intención de continuar realizando labor social y voluntariados de la mano de la Cruz Roja y los grupos misioneros de la Iglesia.
“En lo personal, ser cada día un mejor médico, hijo y esposo. En lo profesional, seguir trabajando arduamente en el hospital de niños, profundizar en técnicas avanzadas de cirugía pediátrica y continuar contribuyendo a la docencia médica”.
También, se encuentra liderando Vitaly (@vitaly.pediatriaescolar), un proyecto de salud digital enfocado en ofrecer atención pediátrica de alta calidad directamente en las instituciones educativas.
“Actualmente, estamos impulsando este emprendimiento dentro del programa de incubación y aceleración EmprendeTech del Iesa”, expresó.
¡Qué orgullo contar con jóvenes profesionales, preparados y con ganas de entregarle a Venezuela su talento! ¡Que alegría verlos regresar y concretar sus sueños, verlos amar, ser amados y, por sobre todas las cosas, volver a estar unidos, como cada familia venezolana se merece! (CNP 16.100)

