La nueva faceta de Luis Arráez está en boca de todos. Lo hablan los fanáticos y lo resaltan diversos medios, incluyendo a la web oficial de MLB. Dada su calidad, contra todo pronóstico, es citado como candidato para disputar el Guante de Oro de la Liga Nacional.
Esta notable y radical mejoría fildeadora le mereció su cuarto llamado a un Juego de Estrellas. También lo proyecta hacia la campaña más completa en su carrera de ocho años. Sin intentar buscar jonrones. Siendo “La Regadera” auténtica.
Excelencia en la defensa y también con el bate es lo que muestra el venezolano en 2026. Es, hasta ahora, una campaña de pelotero élite. Ignorando a quienes lo critican por su falta de poder, centrado en lo que sabe hacer, Arráez está a la caza de un cuarto título de bateo. Terminó la primera mitad de la temporada a cuatro puntos del líder, el dominicano de los Marlins, Otto López.
Con el madero a tono y el enorme plus de su renovado fildeo, tiene sólidos argumentos para ser considerado el Jugador Más Valioso de los Gigantes de San Francisco.
“La Regadera” regresa
Llegado el receso del Juego de Estrellas, tras la jornada del domingo 12, el toletero zurdo lideraba ocho de 15 estadísticas ofensivas tradicionales de su equipo.
Una barbaridad, ya que suma dos más que las encabezadas por el quisqueyano Rafael Devers, tenido como un chocador de fuerza. Llegó al descanso, luego de 91 encuentros, liderando a los californianos en hits, triples, promedio, robos, OBP, OPS, toques y elevados de sacrificio. Su compañero en anotadas, dobles, jonrones, anotadas, remolcadas y boletos.
Un punto ineludible en esta especie de careo entre los dos puntales ofensivos de San Francisco -sólo el jardinero Casey Schmitt en el apartado de slugging rompe la hegemonía- es el del contacto del ahora estelar camarero.
Devers ha sido abanicado 111 veces en 365 turnos, de lejos el número uno de la añeja divisa. Arráez se encuentra muy abajo, en el puesto 13 con 16 pírricos ponches. El pasado 3 de julio, “La Regadera” vio detenida en 91 una de sus ya peculiares rachas sin ser ponchado. Fue la tercera más larga de su carrera
Líder entre camareros
El nativo de San Felipe, con promedio vitalicio de .318, no sólo sobresale a la ofensiva en su por ahora divisa -los rumores y señalamientos de otro posible cambio de equipo antes de la fecha límite del 3 de agosto vuelven a ser frecuentes-, sino entre todos los camareros de la MLB.
Al reanudarse este viernes la segunda mitad de la justa, era el primero en average, imparables, triples, OPS, boletos intencionales y toques de sacrificio. Es segundo en dobles y elevados de sacrificio, tercero en total de bases y cuarto en slugging.
Todo indica que Arráez ya superó su mal momento de 2025, cuando concluyó la zafra bajo los .300 puntos por primera vez desde 2022, quizás distraído por su falta de poder, o afectado por las secuelas de la conmoción cerebral.
En esa campaña se vio con frecuencia tratando de dar vuelacercas, haciendo swings de abajo hacia arriba como buscando acallar los comentarios sobre su limitada producción jonronera. En la actualidad se ve de nuevo en su estado natural. Luce como un bateador de increíble contacto, capaz de regar todo el terreno con líneas y rodados inatrapables.
Una pared en el cuadro interior
Respecto a la defensiva, nada mejor que extraer algunas citas de un artículo de María Guardado, quien cubre a los Gigantes para MLB.com desde hace varios años.
“Luis Arráez ya tiene tres títulos de bateo en su carrera y debería estar firmemente en la pelea por un cuarto esta temporada. Pero ese podría no ser el único galardón al alcance del venezolano de 29 años, alguna vez señalado como un segunda base de escasa habilidad fildeadora”, escribió la periodista.
Agrega en su texto que Arráez ha cambiado por completo esa percepción, al convertirse en uno de los mejores jugadores de las Mayores en defensa. Resalta su segundo lugar (+8) en valor de Carreras Defensivas Salvadas (DRS en inglés) entre los intermedistas de ambas ligas. Sólo está detrás del novato de los Cardenales, JJ Wetherholt (+15). Ron Washington, el coach de infield de los Gigantes, sostiene que su pupilo mejora a diario y puede ganar el Guante de Oro en un futuro próximo.
No sólo sorprende ver al venezolano disputando estadísticas sabermétricas, como la de carreras salvadas, o la de Outs por Encima del Promedio (Outs Above Average, OAA en inglés), donde contabiliza 10, únicamente por debajo del mismo Wetherholt -su mejor valor era de -3 en 2020-. También sobresale en las tradicionales. Es tercero de la MLB en asistencias, detrás de Wetherholt y Cole Young, de los Marineros. Y tercero en doble plays luego de Brice Turang (Cerveceros) y Young, ambos con menos innings jugados.
¿Qué le espera a Arráez?
Una temporada completa y exitosa como la que proyecta Arráez en las dos grandes facetas del juego -ofensiva y defensiva- funciona igual que las cartas de recomendación que dan para todo. Además de una eventual mención como jugador más valioso de su equipo y otras probables distinciones, lo puede llevar a la meta que más ambiciona. Y eso es un contrato multianual que borre su condición de pelotero nómada. Bien sea en la fecha límite de los cambios, si los Gigantes terminan negociándolo, o por la vía de la agencia libre.
Dos leyendas de la pelota mayor, miembros del Salón de la Fama, el estadounidense Tony Gwynn y el panameño Rod Carew, nunca fueron jonroneros. Sí son reconocidos como dos de los mejores bateadores de todos los tiempos. Sus carreras tienen notable semejanza con la de Arráez en sus primeros ocho años. Gwynn dio 45 jonrones y ganó 4 títulos de bateo, Carew 34 bambinazos y sumó cuatro coronas, el criollo lleva 40 vuelacercas y va por el cuarto título a falta de dos meses y medio. ¿Tanto ha cambiado el beisbol?
El Nacional

