El número 13 de Oswaldo «Ozzie» Guillén ya no se volverá a ver en el terreno de Chicago. Antes del juego de este sábado contra los Guardianes de Cleveland, los Medias Blancas retirarán oficialmente el dorsal del venezolano en una ceremonia en el Guaranteed Rate Field.
En una emotiva ceremonia previa al encuentro, el venezolano, rodeado de su familia, develó un monumento que mantendrá su legado visible para siempre. A partir de ahora, nadie más volverá a vestir ese número en el Sur de Chicago (EE. UU.)
Este reconocimiento tiene un valor doble. Guillén es el primer mánager en toda la historia de los Medias Blancas al que se le retira el número y su dorsal pasa a ser el decimotercer número retirado por los Medias Blancas.
Además, se une a Luis Aparicio y David Concepción como los únicos tres venezolanos con este honor en las Grandes Ligas; una coincidencia especial, ya que los tres hicieron carrera defendiendo el campocorto.
La historia de Ozzie en Chicago empezó en 1985, cuando ganó el premio al Novato del Año de la Liga Americana. Durante su etapa como pelotero fue tres veces All-Star y ganó un Guante de Oro en 1990. Su juego agresivo y su personalidad directa lo convirtieron en uno de los jugadores preferidos de los aficionados del lado sur de la ciudad.
Pero su impacto mayor llegó desde el banco. En 2004 regresó como mánager y solo un año después, en 2005, llevó al equipo a ganar la Serie Mundial. Esa victoria rompió una sequía de 88 años sin campeonatos para los Medias Blancas. Con ese título, Guillén, oriundo de Ocumare del Tuy, estado Miranda, se convirtió en el primer mánager latinoamericano en ganar una Serie Mundial, lo que le valió también el premio al Mánager del Año.
Jerry Reinsdorf, dueño de los Medias Blancas, comentó al planificar el evento que la pasión y la energía de Ozzie por este equipo son irrepetibles, y que el número 13 siempre le perteneció a él en el corazón de la gente.
El momento más real del homenaje ocurrió cuando le avisaron de la decisión en abril. Scott Podsednik, uno de sus jugadores clave en 2005, le entregó la carta con la noticia.
Guillén, conocido por hablar fuerte y no guardarse nada, no pudo contener las lágrimas y abrazó a su esposa. Hoy, como comentarista de televisión, sigue metido en el estadio. La ceremonia de esta noche solo hará oficial lo que Chicago ya sabía: el 13 y los Medias Blancas son la misma cosa.
El Pitazo

