Acarigua.- “Yo Te Creo” es más que el nombre de una campaña. Para la Asociación Civil Gurrufío, validar la experiencia de una mujer que atraviesa una situación de violencia puede ser el primer paso para romper el aislamiento, superar la desconfianza y buscar ayuda.
Bajo esta premisa se desarrolló la campaña contra Violencia Basada en Género, cuyos resultados fueron presentados este jueves 27 de agosto durante la exposición del Informe de Diagnóstico y Gestión, realizado a partir del trabajo desarrollado en los municipios Araure, Páez, Ospino, Turén, Esteller y Santa Rosalía.
La iniciativa identificó como principales brechas la falta de estadísticas oficiales actualizadas sobre violencia basada en género, el desconocimiento de las rutas de atención y las dificultades para acceder a servicios de apoyo psicológico y legal.
El proyecto fue desarrollado por un equipo multidisciplinario integrado por la defensora de derechos humanos María Teresa Piñero Suárez, profesora y presidenta de la Asociación Civil Gurrufío, quien estuvo a cargo de la coordinación; Paola Osorio, psicóloga, especialista en Psicología de la Salud y maestrante en Sexología; la abogada Vanesa Quintero; y Mariangel Moro Colmenárez, periodista y abogada, miembro de la Red de Mujeres Constructoras de Paz.
Para elaborar el diagnóstico se recopilaron reportes, alertas y monitoreos de organizaciones no gubernamentales, información publicada por medios digitales locales y datos obtenidos mediante entrevistas con actores vinculados a organismos receptores de denuncias y cuerpos de seguridad, además de información de agencias del sistema humanitario.
Uno de los principales hallazgos fue el subregistro y la falta de información pública actualizada sobre femicidios, violencia intrafamiliar y delitos sexuales. De acuerdo con el informe, esta situación dificulta conocer la magnitud del problema y diseñar políticas de prevención ajustadas a las necesidades de las comunidades.
De acuerdo con Piñero fueron sensibilizadas más de 140 mujeres y 15 hombres, mediante talleres de formación en violencia basada en género, derechos humanos y perspectiva de género, además de círculos de escucha, espacios seguros y actividades de validación y apoyo psicosocial.
También se entregaron guías sobre rutas de atención, material visual y herramientas de autocuidado, como parte de las acciones de prevención.
Para evaluar el impacto de las actividades se aplicaron 50 encuestas en los talleres y 90 instrumentos a mujeres sobrevivientes de violencia basada en género.

Parte de las personas asistentes a la actividad
Los resultados reflejaron afectaciones emocionales y dificultades para recuperar la autonomía. El diagnóstico encontró que 58 % guarda silencio y no comunica su experiencia de violencia, mientras que 46 % desconoce los servicios institucionales disponibles para recibir apoyo.
Además, 42 % manifestó expresamente su deseo de recibir ayuda especializada para salir del ciclo de violencia.
La violencia psicológica es la más reportada
La violencia psicológica y verbal fue la forma de violencia con mayor presencia entre las participantes, con 54 % de los casos identificados. Dentro de este grupo se incluyen situaciones de insultos, menosprecio y descalificación.
Le siguieron las conductas de control sobre relaciones y amistades; el temor ante la pareja o un hombre cercano; las agresiones físicas directas; y las amenazas de daño o represalias.
En cuanto a la violencia sexual, 8 % de las participantes reportó haber enfrentado actos no consentidos.
El diagnóstico advierte que las expresiones de violencia psicológica, control y amedrentamiento pueden pasar inadvertidas y, sin embargo, formar parte de las primeras señales del ciclo de violencia.
Portuguesa tiene brechas en la respuesta
El informe también señala dificultades para articular una respuesta institucional y humanitaria integral para las sobrevivientes.
Según Piñero esto dificulta conectar de manera efectiva la atención psicológica, médica y legal que requieren las sobrevivientes y deja a organizaciones sociales y comunitarias asumiendo parte de esa labor.
Entre las principales demandas de formación recogidas durante la campaña destacan los Primeros Auxilios Psicológicos y asesoría y apoyo legal sobre rutas de denuncias.
Femicidios y violencia basada en género bajo monitoreo
La Asociación Civil Gurrufío también presentó el monitoreo que mantiene desde 2020 sobre violencia basada en género y femicidios en Portuguesa.
De acuerdo con el registro presentado, entre 2024, 2025 y lo transcurrido de 2026 se han documentado tres femicidios, con predominio de mujeres menores de 35 años entre las víctimas.
Para el equipo de la campaña, estos datos refuerzan la necesidad de mantener sistemas de monitoreo y alerta que permitan identificar factores de riesgo y fortalecer las acciones de prevención y respuesta en las comunidades.
Validar para romper el silencio
Uno de los principales planteamientos del informe es que creerle a una sobreviviente puede marcar una diferencia en el proceso de búsqueda de ayuda.
El mensaje “Yo Te Creo” es usado a nivel mundial, y busca combatir precisamente el aislamiento y la desconfianza que pueden impedir que una mujer cuente lo que está viviendo o acuda a una institución en busca de protección.
El diagnóstico advierte, además, que formas de violencia como la psicológica, económica, patrimonial y digital, así como el control y la descalificación, pueden permanecer invisibilizadas y anteceder a episodios de violencia física de mayor gravedad.
Recomiendan fortalecer las redes de apoyo
Entre las recomendaciones del informe está consolidar el protocolo “Activistas Seguras”, basado en cinco pasos: identificar y nombrar la violencia, documentar, activar redes de apoyo, establecer una ruta de acción y aplicar medidas de autocuidado.
También plantea mantener los espacios de formación dirigidos a funcionarios de organismos receptores de denuncias y cuerpos de seguridad, entre ellos la Policía Nacional Bolivariana, Cicpc y Senamecf, para promover un trato humanizado y evitar la revictimización.
En el ámbito psicosocial, recomienda promover programas de atención individual para sobrevivientes, orientados al abordaje del trauma, la recuperación de la autonomía y el fortalecimiento de herramientas para reconstruir sus proyectos de vida.
Asimismo, propone impulsar capacitación en oficios y educación financiera para contribuir a la autonomía económica de las mujeres y reducir situaciones de dependencia que puedan dificultar la salida de relaciones violentas.
Finalmente, el informe recomienda incorporar acciones de prevención y protección frente a la violencia basada en género en escenarios de emergencia y desastres naturales, así como mantener iniciativas de apoyo a mujeres en comunidades vulnerables.
La presentación concluyó con un llamado a fortalecer la articulación entre organizaciones sociales, instituciones, cuerpos de seguridad, gremios, medios de comunicación y comunidades para construir redes de apoyo más efectivas y garantizar que ninguna mujer que enfrente violencia tenga que atravesar ese proceso en soledad.
Por Mariangel Moro Colmenárez (CNP 25.482)

