Araure.- Cuando fue notificado de que podría ser el director de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Acarigua-Araure, la noticia, aunque sorpresiva, no lo tomó desprevenido. Se había preparado toda su vida, amaba la música, conocía muy bien “El Sistema”. Allí se había formado y tenía toda la disposición para asumir el reto.
Desde aquel momento hasta hoy han transcurrido cuatro años, y César Daniel Yépez Cordero ha dirigido con éxito y prestigio esta orquesta, que ha sido semillero y origen de múltiples programas y músicos que han traspasado con su talento las fronteras nacionales.
Su interés por los instrumentos de cuerda nació a la tierna edad de seis años con el cuatro venezolano, porque quería imitar a los artistas que escuchaba en la radio y veía en televisión. Su curiosidad fue creciendo y se inscribió en la cátedra de guitarra de la Casa de la Cultura Carlos Gauna, casi paralelamente a su ingreso al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Eso cambió su vida.
Yépez Cordero es multinstrumentista. Es un extraordinario ejecutante del violonchelo (o violonccello), y se destaca en el bajo electrico, el contrabajo, el cuatro venezolano, la guitarra acústica, el violín y la viola, además toca, como referencias didácticas, el piano y la flauta dulce.

Además de ser director de orquesta y violonchelísta, también es cantante.
Su extensa formación musical abarca también el área vocal. Se ha preparado con su voz de tenor en canto coral y como solista lírico. Es licenciado en Educación Integral y continúa estudios superiores de Dirección, formación que le ha permitido desarrollar una amplia y completa visión, no solo musical, sino también gerencial, en su labor como profesor y director orquestal.
Aunque el Sistema de Orquestas se ha dedicado principalmente a la enseñanza y ejecución de música clásica, en las últimas décadas ha diversificado sus programas, incorporando métodos de enseñanza para personas neurodivergentes y creando agrupaciones de música popular. Actualmente, en el núcleo Acarigua-Araure existen alrededor de ocho programas diferentes, que atienden a una población de aproximadamente 570 estudiantes.
Dificultades hay muchas, pero se sigue adelante con el lema con el que se inició hace 51 años: “Tocar y luchar”. Un proyecto que ha alcanzado tal reconocimiento internacional que músicos y especialistas de países como Francia, Alemania e Italia, entre otros, han viajado a Venezuela para conocer su metodología. Acarigua-Araure ha sido sede de múltiples encuentros de este tipo.
El equipo de profesores y los niños de este núcleo, bajo la dirección general de César Yépez, no se detienen. La escuela continúa activa con conciertos, eventos especiales y actividades que también cuentan con el apoyo de aliados que, con admiración por su trabajo, se incorporan al desarrollo cultural de esta tierra que produce talento a manos llenas.
“Para mí ha sido una experiencia única y muy gratificante, porque me ha permitido pasar la antorcha a los nuevos talentos, hacer llegar el legado del maestro José Antonio Abreu y del maestro Roberto Zambrano, quien fue mi principal maestro y mentor”, expresó.
La música llena todos los espacios de su vida. Comparte esa pasión en casa con su esposa e hija y, cuando no está en la orquesta, continúa tocando su violonchelo o cantando en agrupaciones de música popular para eventos especiales.
Cuando toca, César se entrega y vive cada nota, cada acorde. Toma el arco y abraza el instrumento del que se desprenden sonidos graves, profundos y claros. La música toma vida y, por ella, vive él también.
Talento
César Daniel Yépez Cordero nació en Araure el 27 de abril de 1989. Cursó la primaria en el Colegio Niño Simón y el bachillerato en el colegio Gran Mariscal de Ayacucho. Se graduó de licenciado en Educación Integral en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez.
A lo largo de los años ha mantenido una formación permanente dentro del Sistema de Orquestas. Es un estudioso que investiga y se mantiene actualizado como profesional en distintas áreas. Actualmente cursa estudios de Licenciatura en Música, con especialidad en Dirección Orquestal, en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado.
“Mi interés inició cuando era muy joven, aproximadamente a los seis años. Me interesó la música que se escuchaba en programas de televisión y series animadas, lo que me generó mucha curiosidad por conocer cómo la hacían. Primero fue el cuatro, luego ingresé a estudiar guitarra clásica, casi al mismo tiempo que inicié estudios en la Orquesta Sinfónica de Acarigua-Araure, impulsado por una gran amiga de la familia que trabajaba allí, la señora Mercedes. Desde allí he realizado casi la totalidad de mis estudios”, explicó.
—La música significa muchísimo. Ha estado presente siempre; es la energía que me impulsó a crecer y mejorar constantemente. Es la luz que ilumina mis días. Forma parte de mi crecimiento interior, ha fortalecido mis valores, mis habilidades y mis capacidades generales.
Los instrumentos de cuerda son su pasión, empezando por el cuatro venezolano, pero profesionalmente se le ve casi siempre con su violonchelo.
“Cuando escuché su sonido me pareció hermoso. Aparte de que era un instrumento que no todos querían ejecutar, eso resultó muy atractivo; lo hizo más exclusivo y elegante”, comentó.
No es de extrañar, porque durante ese tiempo de su formación quien dirigía esa orquesta era el maestro Roberto Zambrano, actualmente en Estados Unidos, también ejecutante del violonchelo.
“Tengo una larga lista de maestros, personajes relevantes dentro del entorno musical. Como mi maestro y mentor, no solo en lo personal y musical, sino también en lo profesional, está el maestro Roberto Zambrano, quien representa la figura más influyente en mi carrera musical. También el maestro Nicolae Sarpe, con quien pude compartir grandes enseñanzas más allá de lo musical. De igual forma, tuve la fortuna de aprender de grandes profesionales como William Molina, Arístides Rivas, Valmore Nieves, Mark Churchill, entre muchos otros maestros que también influyeron en mi carrera como músico”, afirmó.
Director y mucho más
Desde hace cuatro años es el director encargado del núcleo Acarigua-Araure, una responsabilidad que asumió como parte natural de su desarrollo profesional.
—Desde este ámbito siempre existen dos aristas: la del formador y la del gerente. Me encargo de todos los aspectos del núcleo y, a su vez, de cubrir las necesidades que se presentan, desde lo presupuestario, el personal y la infraestructura, hasta la organización y logística de las presentaciones.

Desde hace cuatro años es el director de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Acarigua-Araure.
“A mí me gusta indagar, saber. Tengo dos hobbies: la tecnología y el mundo motor, que también me apasionan aparte de la música. Pero en mi tiempo libre me gusta estar en contacto con la naturaleza, buscar la paz y allí la encuentro. Siempre integro a mi familia en mis actividades cotidianas, puesto que ellas, mi esposa y mi hija, representan mucho en mi vida. Con mi esposa, además, comparto los oficios de la casa y nuestra pasión por la pedagogía”, dijo.
¡Ah, pero si en un evento particular, una boda, cena, cumpleaños o cualquier rumba se requiere amenizar con alegría y elegancia, César está disponible!
“Sí, son ensambles para tocar en actos particulares. Sin embargo, hay un talento que quiero destacar: mi faceta como cantante solista, amenizando diferentes actos, eventos y reuniones. He ampliado musicalmente mi repertorio hacia la música popular en géneros como el pop, rock, baladas, pasodobles, tangos e incluso reguetón, en ocasiones”, explicó.
Y en esto no es ningún aficionado, porque también ha recibido clases de canto en la orquesta desde sus inicios y luego continuó su formación en la universidad.
“He integrado cinco agrupaciones corales, tuve dos profesores de canto lírico y actualmente me propongo el reto de interpretar el personaje de Florentino, el que cantó con el diablo en la obra sinfónica que representa esa historia, llamada ‘Cantata Criolla’”, agregó.
Ha cantado en varias ocasiones bajo la dirección del maestro Gustavo Dudamel en Caracas: en la presentación de “Dudamel por la paz”, compartiendo con la Filarmónica de Los Ángeles; en otras oportunidades con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar e inicialmente con la maravillosa Orquesta Sinfónica de los Llanos.
Quiso quedarse en Venezuela, aunque oportunidades para estudiar en el exterior no le han faltado. Decidió seguir enseñando aquí a los pequeños aprendices venezolanos y asegura que, con el tiempo, ha sentido que tomó la decisión correcta.

Cesar toca varios instrumentos de cuerda.
También se ha unido a un grupo de música religiosa y a una agrupación gaitera.
“Es otro mundo, pero también muy agradable”, aseguró.
“Sigo creciendo, sigo formándome. Aún soy joven y me preparo para nuevas oportunidades, tal vez con una orquesta nacional y, por qué no, internacional”, expresó.
¡César, en definitiva, sigue viviendo por ella! (CNP 16.100)

