Acarigua.- El sonido de una campana puede convertirse en uno de los mejores augurios en la vida de una persona. Ese sonido metálico que indica el final de un proceso exitoso de quimioterapia es también el principio de una nueva vida: la segunda oportunidad de un paciente con cáncer.
El 19 de octubre de cada año se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Esta fecha pretende sensibilizar a la población con un mensaje clave: la importancia de la detección precoz, con el propósito de prolongar la salud y la vida.

Así celebra su segunda oportunidad
Por ese motivo, nuestra protagonista de hoy, Roedgli Mariangel Rodríguez López, una mujer de apenas 46 años que recientemente completó su tratamiento oncológico, ha querido compartir su historia para dejar un mensaje de positividad, fuerza emocional, unión familiar y, sobre todo, de fe.
“Responder las preguntas es recordar todo lo que he pasado y no pude evitar llorar. Dios te pone pruebas que ni tú misma te imaginas que puedes superar. Me aferro a la vida con bendición de Dios”, nos dijo Roedgli.
Ella fue diagnosticada en 2025, se sometió a un ciclo de quimioterapias que la dejaron exhausta, seguida, en marzo de 2026, por una mastectomía radical de una de sus mamas.
“Fue muy fuerte, estaba tan débil que creí que no las superaría”, expresó.
Pero aquí está, junto a su madre, también sobreviviente de cáncer, para transmitir un mensaje: aunque es difícil, es posible seguir adelante y vivir con agradecimiento.
“Cuando me dieron el diagnóstico sentí mucho miedo y lloré, lloré mucho. Pensaba en mis hijas. Lo primero en que uno piensa es: “Me voy a morir”. Pero luego, durante el proceso, fui fuerte. Con el apoyo de toda la familia, porque al salir del hospital siempre estaban mi madre, mi esposo, mis hijas, mis hermanos y mis cuñadas para recibirme. Nunca me he sentido sola”, explicó.

“Yo quiero devolverle a la vida lo que me ha dado: poder ayudar a cualquiera que esté pasando por este proceso. Decirle que Dios nunca abandona, que se aferren a la vida, que disfruten las cosas más sencillas, que vivan el momento, que perdonen y amen sin discriminación alguna. ¡Eso también es sanar!”.
Tócate
¡El autodiagnóstico funciona! Es absolutamente necesario palparse los senos y estar alerta para detectar cualquier alteración, bulto, enrojecimiento o secreción no común.
“Me estaba bañando y sentí la bolita en el seno. Fui, aproximadamente al mes, a la consulta médica, el 29 de mayo de 2025. El laboratorio me envió el resultado un domingo siguiente a las 7:30 a. m. No quise abrirlo y me fui a misa con mucho temor y un presentimiento de que algo no estaba bien. Al llegar, revisé el teléfono y el resultado: era positivo. Ese día me sentí muy triste y con mucho miedo”, comentó.
Su diagnóstico fue carcinoma ductal moderadamente diferenciado, de grado histológico intermedio (G2), según la clasificación combinada de Nottingham.
El cáncer, otra vez
El primer encuentro de Roedgli con la enfermedad ocurrió cuando tenía 16 años, luego de que su mamá también fuera diagnosticada con cáncer de mama.
“Ella viajaba hasta Caracas, al Hospital Padre Machado, para sus estudios y tratamiento. Yo me quedaba a cargo de mis hermanos menores mientras mi mamá luchaba por su vida y, luego de 29 años, yo fui diagnosticada. El proceso de mi mamá fue muy duro porque, además del impacto por su salud, me tocó cuidar de mi hermano de 9 años y mi hermana de 6 años. Estar solos sin mi mamá era muy doloroso. La abuela y mis tíos estuvieron pendientes de ella, viajaron a Caracas, tuvimos muchos gastos y necesidades”, expresó.

Dos sobrevivientes de cáncer de mama. La madre y la hija.
Afortunadamente, todo salió bien y hoy pueden apoyarse mutuamente.
“Ambas experiencias han sido muy duras para mí, ya que la ausencia de mi mamá nos causó mucho dolor, y volver a vivir otra vez esos momentos no es fácil, ni para mi mamá, porque ella sabía a lo que yo me iba a enfrentar, ni para mí, porque cada quimio es una experiencia más de angustia, miedo y sentimientos encontrados”, expresó con lágrimas.
El costo
Al sufrimiento emocional y físico de un paciente con cáncer se suman, en Venezuela, el alto costo del tratamiento y las dificultades para acceder a este.
Después de recibir su diagnóstico y conversar con su médico, Roedgli decidió tratarse en el Servicio Oncológico de Lara del Hospital Central Universitario Antonio María Pineda, y en el Seguro Social. Allí consiguió todo el tratamiento, asistió a las consultas y recibió las aplicaciones de quimioterapia.

Roedgli siempre estuvo acompañada de toda su familia y sus amigos.
También contó con la solidaridad de su iglesia, sus vecinos y amigos para recaudar recursos y cubrir los gastos de enseres, traslados y exámenes de laboratorio.
“Para lograrlo, hicimos muchas ventas de comida y rifas. Mi esposo, hijas, mi mamá y hermanos, conocidos y hermanos de la iglesia católica siempre estuvieron presentes en mi proceso para ayudar en todas mis necesidades, gracias a Dios”, dijo.
Tú también puedes superarlo
“Yo he querido contar mi historia para expresar cómo me he fortalecido. Cada día doy gracias, le doy más valor a la vida, a la familia. ¡Vivo el día a día y disfruto!, agradeciéndole a Dios por las cosas más sencillas, como amanecer en mi hogar, por los seres que amo, disfrutar un paseo, una comida, hasta tomarme un vaso de agua o poder ir al baño sin sentir dolor, caminar sola, sin ayuda”.
La salud es lo más importante, aseguró. “Si tienes salud, lo tienes todo. Ha sido una experiencia sanadora, en muchos sentidos, llena de aprendizajes valiosos e importantes. ¡Hoy valoro más la vida y sé lo importante que es el amor propio!”.
Lo que debemos saber
Afirma que el cáncer es una enfermedad terrible, pero no necesariamente nos causará la muerte, “ya que con el amor, el apoyo familiar, mucha fe y un diagnóstico a tiempo, puedes vencerlo”.

Hoy cuenta su testimonio y lleva un mensaje de fe.
“En primer lugar, siempre creí en Dios, nunca me sentí sola. Mi familia, mis amigos, ellos siempre me acompañan a los tratamientos, consultas y cirugía. Como me dijo un gran amigo: “Tú cuentas con un batallón de amor””.
Roedgli tocó la campana de la felicidad hace apenas dos meses y el próximo mes será sometida a una histerectomía preventiva. Luego, explicó, quiere descansar de los medicamentos y los hospitales.
“Estoy agradecida con Dios por su infinita misericordia, de la gente que, sin conocerme, me ayudó. Me siento amada por mi familia, por mis amigos. ¡La vida es bella!”
CNP 16.100

