El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este lunes el endurecimiento de las operaciones militares contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a las que responsabilizó de actividades de narcotráfico y terrorismo.
La decisión fue comunicada tras una reunión regional en Arauca, departamento fronterizo con Venezuela y afectado por la presencia de grupos armados.
“He ordenado una ofensiva total contra el ELN y las disidencias de las FARC. Esos miserables narcoterroristas sabrán, en la era del tigre, cómo la voluntad política se materializa en hechos concretos”, declaró el mandatario al concluir el encuentro.
De la Espriella, conocido entre sus seguidores como “El Tigre”, afirmó que la estrategia estará dirigida tanto contra los cabecillas de estas organizaciones como contra las fuentes de financiación que les permiten mantener sus operaciones. El objetivo, aseguró, es debilitar sus estructuras y avanzar hacia su desarticulación.
Gobierno no negociará con el ELN mientras mantengan secuestrados
El jefe de Estado también exigió al ELN la liberación inmediata de cinco funcionarios que permanecen secuestrados por esa guerrilla. Entre ellos se encuentran dos integrantes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, retenidos desde mayo de 2025.
Como parte de las acciones anunciadas, el presidente ordenó intensificar las labores de búsqueda y rescate a través del Gaula, los grupos especializados en la lucha contra el secuestro y la extorsión.
“He ordenado al Gaula (Grupos de Acción Unificada por la Libertad Personal) intensificar las operaciones para rescatarlos. Esos secuestrados no los vamos a olvidar”, afirmó el mandatario.
El presidente descartó abrir negociaciones con estas organizaciones mientras continúen las acciones criminales y condicionó cualquier salida a la entrega de los secuestrados. De la Espriella insistió en que no negociará con “el narcoterrorismo y que la única opción es entregar” a los retenidos o enfrentar “que les caiga todo el peso de la ley”.
Arauca se mantiene como uno de los territorios colombianos más golpeados por el conflicto armado. En esa región, el ELN y las disidencias de las FARC se disputan el control de zonas estratégicas para sus actividades ilegales, incluido el narcotráfico, debido a su ubicación en la frontera con Venezuela.
La confrontación entre ambas estructuras ha dejado numerosas víctimas y desplazamientos forzados durante los últimos años. En 2022, una escalada de violencia en el departamento provocó más de 130 asesinatos y obligó a miles de personas a abandonar sus hogares.
El Nacional

