Cultura y Espectaculo

Autódromos separados: el Óscar y el gusto popular se alejaron más en 202

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Escrito por Redacción

El gusto del público masivo por un lado, el criterio de los expertos por el otro. La distancia entre el premio Óscar y los números de la taquilla es una de las razones a las que se ha atribuido la relativa pérdida de interés de las audiencias de TV en la ceremonia más famosa del cine global (en realidad, cada vez encendemos menos la TV, en general).

Tomemos como muestra el año 2025. La taquilla global fue liderada por una película animada china (Ne Zha 2: el renacer del alma) y le siguieron Zootopia 2, la tercera entrega de Avatar, la versión en acción real de Lilo y Stitch Una película de Minecraft.

Apenas en el noveno puesto apareció una postulada a Mejor Película del Óscar: F1 ($633 millones hasta comienzo de marzo). Sinners, otra de las candidatas, ocupó el puesto 20 ($369 millones). Una batalla tras otra, el lugar 27 ($209 millones), en un contexto signado por un descenso global de la asistencia a las salas y aumento del consumo por streaming.

Frankenstein Sueños de trenes —dos producciones de Netflix en la lista de aspirantes—, por ejemplo, tuvieron una exposición prácticamente nula en los cines tradicionales.

La taquilla total de las 10 postuladas a Mejor Película en 2026 (unos $1,4 millardos en todo el mundo) disminuyó 18% con respecto al lote de candidatas de 2025 ($1,7 millardos), según un estudio de Los Angeles Times.

El bajón es más acentuado aún con respecto al lote de nominadas de 2024 ($2,7 millardos), empujado por la locura que desataron Oppenheimer y Barbie un año antes en las salas: el fenómeno global apodado Barbenheimer.

Cuando taquilla y Óscar se agarraban de la mano

La separación paulatina entre el gusto del público masivo y el criterio de los expertos ha ocurrido en otras artes previamente a la popularización del cine. No siempre ha sido así.

En las primeras décadas del Óscar, no era inusual que la ganadora de Mejor Película encabezara también la taquilla del año en Estados Unidos. Tres ejemplos clásicos que seguro estaban entre las favoritas de las abuelas para reunir a toda la familia ante la pantalla: Lo que el viento se llevó (galardonada en 1940), Ben-Hur (la triunfadora de 1960) y Lawrence de Arabia (la estatuilla más codiciada de 1963).

El desarrollo de los efectos especiales y géneros como la acción, la animación, la fantasía y los superhéroes, probablemente, ha contribuido a separar los caminos entre la taquilla y la Academia de Hollywood.

Los todoterrenos de la industria: un club exclusivo

Uno de esos golpes letales que “divorció” al público del Óscar ocurrió en la ceremonia de 1983: ET, el extraterrestre, la favorita de los espectadores en todo el planeta por dinero recaudado, fue despreciada por los expertos y la estatuilla dorada se entregó a la biografía Gandhi.

La primera Avatar, la película más taquillera de la historia al menos hasta el día de hoy (casi $3 millardos) y probablemente la más balanceada de la trilogía de ciencia ficción extraterrestre en cuanto a aportes artísticos, se fue con las manos vacías en la ceremonia de 2010.

Para más colmo, el director James Cameron perdió la estatuilla de Mejor Película ante una modesta producción dirigida por su ex esposa, Kathryn Bigelow.

Zona de miedo (The Hurt Locker), el drama bélico de la señora Bigelow, se hizo con un presupuesto comparativamente bajo de $15 millones (Avatar costó unas 15 veces más) y recaudó unos $50 millones en taquilla.

En décadas recientes, pocos cineastas han logrado el “todoterreno”: unir por igual a los espectadores y los expertos. La mezcla perfecta de efectos especiales, buenas actuaciones y una historia que no agache la cabeza ante planteamientos considerados más profundos.

Quizás detrás de ellas se esconden los verdaderos genios del séptimo arte. Titanic (1997), del director James Cameron; El Señor de los Anillos: el retorno del rey (2003), de Peter Jackson; la citada Oppenheimer (2023), de Christopher Nolan; Forrest Gump (1994), de Robert Zemeckis; y Gladiador (2000), de Ridley Scott, son las cinco cintas más taquilleras de todos los tiempos entre las que han ganado además el Óscar de Mejor Película.

Si creemos en las teorías conspirativas que aseguran que hay concertación entre los electores del Óscar para beneficiar a ciertas contendientes por motivos extracinematográficos, F1 —una relativa sorpresa en la lista de 10— jugaría ese papel en 2026: hacer que el premio importe para las grandes masas.

Sus posibilidades de ganar la bandera a cuadros, sin embargo, lucen escasas, mientras taquilla y expertos se alejan como un automóvil de Fórmula Uno y una bicicleta. 

AFP

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