Timothée Chalamet enfureció al gremio artístico. El actor de 30 años, que partía como uno de los favoritos a llevarse el Oscar a Mejor Actor por su trabajo en Marty Supreme, está en el centro de la conversación tras unos polémicos comentarios en los que menospreciaba al ballet y la ópera. Lo que comenzó como una conversación casual sobre el futuro del cine, terminó en un conflicto con el gremio cultural, que podría poner en peligro su carrera por la codiciada estatuilla.
Durante una reciente conversación con Matthew McConaughey para un nuevo formato de Variety y CNN, el actor, que alguna vez fue el estandarte de la sensibilidad artística, comparó de forma arrogante el valor e importancia del cine frente a otros tipos de arte.
“No quiero trabajar en el ballet o la ópera, o en cosas donde tengas que estar diciendo: ‘Oye, mantengamos esto vivo, aunque ya no le importe a nadie’. Con todo respeto a la gente del ballet y la ópera”, dijo Chalamet mientras discutía sobre la importancia del cine frente al streaming.
Al notar la tensión en el set, el actor, que comenzó su carrera en teatro y cine independiente, intentó suavizar sus comentarios bromeando sobre que acababa de “perder 14 centavos de audiencia” y que se estaba “exponiendo sin motivo”. Pero el daño ya estaba hecho.
“Estamos muy vivos”: la respuesta de los gremios
Como era de esperarse, los comentarios de Chalamet no le sentaron bien a las instituciones artísticas en Estados Unidos y el mundo, que no dudaron en cuestionar al joven actor, que en los últimos meses se ha alejado de la imagen de chico sensible que lo caracterizó.
Tras sus polémicas declaraciones, las grandes casas de ópera y ballet utilizaron sus redes sociales para demostrarle a Chalamet que su vigencia y popularidad están intactas, y que no necesitan de figuras como él para atraer público.
The Metropolitan Opera publicó un video mostrando el arduo trabajo de artesanos, músicos y técnicos detrás de escena con el mensaje: “Esto es para ti, @tchalamet“. Por su parte, LA Opera optó por una publicación con una sutil ironía: “Te ofreceríamos entradas de cortesía para Akhnaten, pero se están agotando. Quedan algunos asientos si te apuras“.
La Ópera de Seattle decidió crear un código de descuento llamado “TIMOTHEE” para atraer a nuevo público a sus funciones de Carmen.
El Royal Ballet and Opera recordó que tanto el ballet como la ópera han influido durante siglos en otras disciplinas artísticas como el teatro, el cine y la música.
La Ópera de Viena publicó un comentario en respuesta a Timothée Chalamet afirmando que “sin duda recordaremos a Carmen dentro de 200 años, aunque no estoy seguro si a Marty Supreme”.
Por su parte, la reconocida soprano estadounidense Isabel Leonard calificó al actor de “poco elocuente y de mente cerrada”, y lamentó que alguien que piense cómo él se considere artista.
Asimismo, colegas de Chalamet, como Jamie Lee Curtis y Alec Baldwin salieron en defensa de las artes escénicas. La actriz de 67 años utilizó sus redes sociales para manifestar su apoyo a la comunidad del ballet. En sus redes sociales, compartió imágenes y videos de bailarines profesionales como muestra de respeto a esta disciplina.
Por su parte, Alec Baldwin reaccionó con un contundente “Bravo” al compartir un video del Scottish Ballet, en el que invitan a Chalamet a una de sus funciones en Nueva York para conocer de cerca el trabajo técnico y artístico que implica llenar un teatro. El actor también compartió un video en su cuenta de Instagram, en el que dijo que no le sorprende que los jóvenes no entiendan el valor de las otras formas de arte.
De chico sensible a tipo rudo
Al principio de su carrera, Timothée Chalamet construyó su imagen sobre la base del teatro y el cine de autor. Sus papeles en películas como Call Me by Your Name (2017) o Lady Bird lo posicionaron como un actor intelectual, sensible y alejado de los clichés de Hollywood.
En aquel entonces, su marca personal era la de joven “vulnerable” que citaba literatura y apreciaba el arte en sus distintas formas.
Sin embargo, su transición hacia grandes franquicias del cine como Dune y éxitos comerciales como Wonka, sumada a su reciente nominación al Oscar por Marty Supreme, parecen haber alterado su discurso.
Para los críticos, Chalamet ha pasado de ser el “protegido” del cine independiente a un producto de la industria que mide el valor del arte solo a través de la taquilla y la popularidad en redes sociales.
Timothée Chalamet enfureció al gremio artístico. El actor de 30 años, que partía como uno de los favoritos a llevarse el Oscar a Mejor Actor por su trabajo en Marty Supreme, está en el centro de la conversación tras unos polémicos comentarios en los que menospreciaba al ballet y la ópera. Lo que comenzó como una conversación casual sobre el futuro del cine, terminó en un conflicto con el gremio cultural, que podría poner en peligro su carrera por la codiciada estatuilla.
Durante una reciente conversación con Matthew McConaughey para un nuevo formato de Variety y CNN, el actor, que alguna vez fue el estandarte de la sensibilidad artística, comparó de forma arrogante el valor e importancia del cine frente a otros tipos de arte.
“No quiero trabajar en el ballet o la ópera, o en cosas donde tengas que estar diciendo: ‘Oye, mantengamos esto vivo, aunque ya no le importe a nadie’. Con todo respeto a la gente del ballet y la ópera”, dijo Chalamet mientras discutía sobre la importancia del cine frente al streaming.
Al notar la tensión en el set, el actor, que comenzó su carrera en teatro y cine independiente, intentó suavizar sus comentarios bromeando sobre que acababa de “perder 14 centavos de audiencia” y que se estaba “exponiendo sin motivo”. Pero el daño ya estaba hecho.
“Estamos muy vivos”: la respuesta de los gremios
Como era de esperarse, los comentarios de Chalamet no le sentaron bien a las instituciones artísticas en Estados Unidos y el mundo, que no dudaron en cuestionar al joven actor, que en los últimos meses se ha alejado de la imagen de chico sensible que lo caracterizó.
Tras sus polémicas declaraciones, las grandes casas de ópera y ballet utilizaron sus redes sociales para demostrarle a Chalamet que su vigencia y popularidad están intactas, y que no necesitan de figuras como él para atraer público.
The Metropolitan Opera publicó un video mostrando el arduo trabajo de artesanos, músicos y técnicos detrás de escena con el mensaje: “Esto es para ti, @tchalamet“. Por su parte, LA Opera optó por una publicación con una sutil ironía: “Te ofreceríamos entradas de cortesía para Akhnaten, pero se están agotando. Quedan algunos asientos si te apuras“.
La Ópera de Seattle decidió crear un código de descuento llamado “TIMOTHEE” para atraer a nuevo público a sus funciones de Carmen.
El Royal Ballet and Opera recordó que tanto el ballet como la ópera han influido durante siglos en otras disciplinas artísticas como el teatro, el cine y la música.
La Ópera de Viena publicó un comentario en respuesta a Timothée Chalamet afirmando que “sin duda recordaremos a Carmen dentro de 200 años, aunque no estoy seguro si a Marty Supreme”.
Por su parte, la reconocida soprano estadounidense Isabel Leonard calificó al actor de “poco elocuente y de mente cerrada”, y lamentó que alguien que piense cómo él se considere artista.
Asimismo, colegas de Chalamet, como Jamie Lee Curtis y Alec Baldwin salieron en defensa de las artes escénicas. La actriz de 67 años utilizó sus redes sociales para manifestar su apoyo a la comunidad del ballet. En sus redes sociales, compartió imágenes y videos de bailarines profesionales como muestra de respeto a esta disciplina.
Por su parte, Alec Baldwin reaccionó con un contundente “Bravo” al compartir un video del Scottish Ballet, en el que invitan a Chalamet a una de sus funciones en Nueva York para conocer de cerca el trabajo técnico y artístico que implica llenar un teatro. El actor también compartió un video en su cuenta de Instagram, en el que dijo que no le sorprende que los jóvenes no entiendan el valor de las otras formas de arte.
De chico sensible a tipo rudo
Al principio de su carrera, Timothée Chalamet construyó su imagen sobre la base del teatro y el cine de autor. Sus papeles en películas como Call Me by Your Name (2017) o Lady Bird lo posicionaron como un actor intelectual, sensible y alejado de los clichés de Hollywood.
En aquel entonces, su marca personal era la de joven “vulnerable” que citaba literatura y apreciaba el arte en sus distintas formas.
Sin embargo, su transición hacia grandes franquicias del cine como Dune y éxitos comerciales como Wonka, sumada a su reciente nominación al Oscar por Marty Supreme, parecen haber alterado su discurso.
Para los críticos, Chalamet ha pasado de ser el “protegido” del cine independiente a un producto de la industria que mide el valor del arte solo a través de la taquilla y la popularidad en redes sociales.
El Nacional

