Reza Pahlavi, hijo del último Sah depuesto en 1979, lanzó este martes un mensaje directo a las fuerzas armadas iraníes, instándolas a romper filas con el régimen teocrático y proteger a la población civil.
En medio de una ola de protestas que ya deja cientos de muertos, Pahlavi se posiciona como el eje de una transición que cuenta con el respaldo estratégico de Washington.
“Ustedes son el ejército nacional de Irán, no el ejército de la República Islámica”, sentenció Pahlavi a través de sus canales oficiales.
El mensaje busca apelar al sentido de identidad nacional de los militares para que abandonen la defensa de los ayatolás.
Con un tono de máxima urgencia, el heredero al trono advirtió a los uniformados que el tiempo se agota y que deben unirse a sus compatriotas en las calles “lo antes posible”.
Para Pahlavi, la violencia estatal ha creado un “mar de sangre” irreparable. En su alocución, instó a la ciudadanía a documentar y guardar los nombres de quienes han ejecutado las masacres, asegurando que todos los responsables enfrentarán procesos judiciales una vez caiga el régimen.
La conexión Washington: “La ayuda está en camino”
El peso político del mensaje de Pahlavi se sustenta en su reciente actividad diplomática.
El fin de semana pasado, se reunió con Steve Witkoff, emisario personal de Donald Trump, en un encuentro que confirma el giro en la política exterior estadounidense hacia Irán.
Pahlavi fue explícito al respecto y dijo que “probablemente ya hayan escuchado el mensaje del presidente de los Estados Unidos. La ayuda está en camino”.
Esta reunión, confirmada por altos funcionarios estadounidenses, sugiere que la Casa Blanca dejó de ver a Pahlavi simplemente como una figura histórica para tratarlo como un actor clave en una eventual transición de poder.
Al igual que en otros escenarios regionales, la estrategia de Trump parece orientada a forzar el colapso interno del régimen mediante el apoyo directo a figuras de la oposición en el exilio y la promesa de una intervención de apoyo.
Pahlavi pidió a los manifestantes no ceder ante la fatiga ni permitir que el régimen proyecte una “ilusión de normalidad”.
El Nacional

