La Conferencia Episcopal Venezolana exigió este lunes elecciones libres, liberación plena de todos los presos políticos, la aprobación de una ley de amnistía general, amplia e inclusiva, e instituciones del Estado que garanticen comicios transparentes, como pasos indispensables para superar la crisis política, social y humanitaria que atraviesa el país.
Los obispos advirtieron en un comunicado, leído en conferencia de prensa por el presidente de la CEV, monseñor Jesús González de Zárate, que la vida de los venezolanos ha estado marcada en los últimos años por el empobrecimiento generalizado, la falta de empleos dignamente remunerados, la corrupción y la violación sistemática de derechos humanos y civiles, entre ellos la libertad de expresión y el derecho al debido proceso.
Deterioro de la calidad de vida de los venezolanos
Aseguraron que esta situación ha provocado un deterioro alarmante de la calidad de vida, visible en los sistemas de educación, salud, servicios públicos y seguridad.
“Esto ha traído como consecuencia, entre otras cosas, el deterioro alarmante en la calidad de vida de todos, lo cual se manifiesta de modo particular en los sistemas de educación, salud, servicios públicos y seguridad, tanto personal como social, jurídica, económica y política”, manifestaron.
La Iglesia expresó su solidaridad con los presos políticos y sus familiares, así como con los millones de venezolanos que han emigrado, las personas sometidas a vejaciones, quienes no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y los adultos mayores en abandono.
Mencionó a los enfermos sin acceso a medicamentos, los jóvenes sin oportunidades de estudio y trabajo, los trabajadores de la educación y la salud con salarios precarios, las comunidades indígenas marginadas y quienes han perdido bienes por confiscaciones arbitrarias.
“Nos unimos al dolor de nuestra gente y oramos con esperanza por el eterno descanso de todos los que han muerto a causa de la violencia, reciente o pasada, pues son vidas humanas valiosas que se han perdido sin sentido”, añadió la Iglesia.
Llamado a evitar la violencia
Señaló que uno de los mayores anhelos de los venezolanos es vivir en paz y libertad, lo que -indicaron- solo será posible mediante la resolución de la crisis política y social. Hizo un llamado a evitar la violencia y a desterrar la mentira, el odio, la venganza y la confrontación verbal.
Planteó procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, basados en la verdad y la justicia, con respeto a la dignidad humana. Destacó que el año santo franciscano representa una oportunidad para avanzar en una educación para la paz, centrada en la no violencia y la reconstrucción de los lazos sociales.
Respeto al voto
La Conferencia Episcopal Venezolana recordó que la soberanía reside en el pueblo y afirmó que esta se vio vulnerada al no publicarse de manera detallada los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
También advirtió sobre la injerencia indebida de factores externos y la presencia de grupos irregulares y foráneos que controlan territorios y explotan recursos minerales de forma ilegal.
Ante este escenario, los obispos insistieron en la necesidad de reconstruir la institucionalidad democrática, restituir la independencia de los poderes públicos y contar con un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral creíbles que garanticen elecciones libres y justas.
Derechos humanos y amnistía
En materia de derechos humanos, la Iglesia reiteró su llamado a derogar leyes que restringen derechos fundamentales, especialmente aquellas que afectan la libertad de expresión, el voto libre y la labor de las organizaciones civiles
Aunque valoró como positivo la excarcelación de algunos detenidos por motivos políticos, insistió en la liberación total de todos los presos políticos y personas detenidas por causas injustas.
Expresó su respaldo a la discusión de una ley de amnistía general que surja de una amplia consulta con la sociedad civil y que permita avanzar hacia la reconciliación nacional.
Los obispos plantearon fortalecer a la familia, promover espacios de diálogo para un gran acuerdo nacional y enfrentar el empobrecimiento que ha impulsado el éxodo de millones de venezolanos.
Pidieron que los recursos provenientes de la reactivación de la industria petrolera se destinen a mejorar los salarios y a programas sociales orientados a generar trabajo digno, alejados del clientelismo, que permitan a los ciudadanos cubrir sus necesidades básicas y reconstruir sus proyectos de vida en el país.

