La dieta japonesa ha sido durante años un modelo admirado por su eficacia para mantener un peso saludable y favorecer una vida longeva. No en vano, Japón ostenta una de las esperanzas de vida más elevadas del planeta, con una media de 84 años, superando en tres al promedio de los países de la OCDE. Esta longevidad ha despertado el interés global por los hábitos nutricionales y el estilo de vida del archipiélago asiático.
Una de las grandes tendencias provenientes de Japón es el té matcha, producto en auge en nuestro país desde hace años.
Este se elabora a partir de hojas de té verde que se cultivan sin exposición directa a la luz solar y, en lugar de infusionarse como es habitual con otros tés, se consume en polvo, disuelto directamente en líquidos como agua o leche.
Aunque es ampliamente consumido en el país nipón, sus orígenes se remontan a la antigua China, en la época de la dinastía Song. Fue el monje budista Myōan Eisai quien, en 1191, introdujo esta bebida en Japón junto con la llegada del budismo, incorporándola así a su cultura y rituales.
EFE