La enfermedad de Parkinson, trastorno neurológico que afecta a unas 135.000 personas en España, presenta desafíos diagnósticos debido a su naturaleza multiforme.
El doctor Iván Iniesta, neurólogo del Hospital Universitario Los Madroños, subrayó que en un tercio de los casos el temblor no estuvo presente.
El especialista explicó que, aunque la bradicinesia o lentitud de movimiento fue la característica principal, los primeros indicios resultaron a menudo sutiles, no motores y difíciles de identificar.
Típicamente, la afección inició en un lado del cuerpo y provocó torpeza y rigidez. Sin embargo, el centro hospitalario recordó que existen señales de alerta que precedieron a los problemas motores.
La pérdida del olfato destacó como una de las manifestaciones más tempranas, junto a los trastornos del sueño que incluyeron agitación nocturna, sueños vívidos y la tendencia a hablar o gesticular durante la noche.
Párkinson, ánimo y la cognición
El doctor Iniesta señaló que el cuadro clínico incluyó cambios significativos en el estado de ánimo, como la aparición de apatía, ansiedad y depresión.
El experto advirtió que estos síntomas se atribuyeron frecuentemente a factores psicológicos o al envejecimiento, cuando en realidad formaron parte del inicio de la enfermedad.
A esto se sumaron sensaciones de cansancio continuo no relacionadas con el esfuerzo físico y cuadros de estreñimiento persistente.
Otros indicadores clave que el neurólogo identificó fueron las dificultades cognitivas leves, problemas de atención y una mayor lentitud en el pensamiento.
También se registraron cambios en el tono de la voz y en la expresividad facial. Iniesta sostuvo que el diagnóstico fue eminentemente clínico, basado en la historia médica y en el examen neurológico profundo del paciente.
Tratamiento temprano eficaz
A diferencia de otras patologías neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson cuenta con tratamientos eficaces para controlar la sintomatología.
El especialista destacó que, aunque no existe una cura definitiva, el uso de fármacos como la levodopa —que se transformó en dopamina dentro del cerebro— ayuda a retrasar la progresión de la enfermedad.
La detección a tiempo de estos síntomas “invisibles” permite mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
El neurólogo concluyó que la pérdida de neuronas que contienen dopamina fue la causa raíz de este proceso, por lo que reponer este neurotransmisor resultó fundamental para mantener la autonomía funcional del afectado por más tiempo.
Europa Press

