Tecnología y Negocios

El futuro de la contratación en la era de la inteligencia artificial: ¿oportunidad o amenaza?

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Escrito por Redacción

Cuando hablamos de inteligencia artificial en el ámbito laboral, las opiniones suelen dividirse. Hay quienes la ven como una amenaza y otros como la mayor oportunidad de “estar a la vanguardia” y conseguir mejores oportunidades. La realidad, como casi siempre, está en un punto intermedio.

En Latinoamérica, donde el desempleo juvenil ronda el 13% en varios países y la informalidad afecta a más de la mitad de los trabajadores, la llegada de la IA genera expectativas y temores particulares. No es lo mismo pensar en la automatización en Silicon Valley que en la realidad de ciudades como Buenos Aires, Bogotá o Caracas.

La nueva revolución industrial

Lo que estamos viviendo es comparable a la llegada de la electricidad o internet por allá en la década de los 2000. La inteligencia artificial ya está transformando sectores completos y lo seguirá haciendo a un ritmo acelerado.

Un estudio reciente sugiere que casi cualquier profesión, desde un programador hasta un recepcionista, puede beneficiarse de la ayuda de la IA. No se trata tanto de que las máquinas reemplacen personas, sino de que personas que usan IA reemplacen a personas que no la usan.

En el contexto latinoamericano, esto abre preguntas importantes. Nuestras economías dependen mucho de servicios y sectores como el comercio o la manufactura básica. La clave estará en cómo adaptamos nuestras habilidades.

Algunos trabajos desaparecerán, sí. Pero también surgirán otros que hoy ni imaginamos. Ya vemos un aumento en la demanda de expertos en datos, automatización y gestión de proyectos tecnológicos en ciudades como São Paulo o Monterrey.

Para Martin Lewit, SVP Corporate Development de la consultora tecnológica global Nisum, que celebra cinco años de presencia en Colombia, la brecha de talento ha permitido que las personas puedan encontrar mejores oportunidades en campos tecnológicos. “Eso es madurez: cuando una región no solo adopta tecnología, sino que la convierte en motor de productividad y ventaja competitiva global”.

Lo humano sigue siendo lo importante

Aquí va algo que no deberíamos olvidar, por más inteligente que sea una máquina, hay cosas que nunca podrá reemplazar. La creatividad para resolver problemas complejos, la empatía para entender a un cliente frustrado, el criterio ético para tomar decisiones difíciles.

Eso es patrimonio exclusivo de los seres humanos. La IA debe verse como una herramienta que potencia nuestras capacidades, no como un rival que compite con nosotros. Un buen médico con IA será mucho mejor que uno sin ella. Un abogado que la use con criterio multiplicará su productividad.

Uno de los problemas más arraigados en los procesos de selección de nuestra región son los sesgos. A menudo, contratamos a personas que se parecen a nosotros o que vienen de las mismas universidades, dejando fuera talento valioso.

La inteligencia artificial bien entrenada puede ayudar a nivelar la cancha. Un sistema diseñado responsablemente puede enfocarse en lo que realmente importa: las habilidades y la experiencia, no el nombre, el género o la universidad de origen.

Imaginemos una herramienta que analice currículums sin saber el nombre del postulante, o que identifique talento en zonas alejadas de las grandes capitales donde las oportunidades suelen concentrarse.

Para que esto funcione, quienes diseñan estos sistemas deben representar la diversidad de nuestra sociedad. Si solo participan ingenieros de un mismo perfil, los sesgos se perpetúan. La inclusión se construye desde el origen.

Para Fernando Gaspar Barros, cofundador y CEO de Brands Like Brands, “el verdadero factor diferenciador en la era de la IA reside, pues, en un enfoque basado en la confianza, la identidad y la cultura humana. Las culturas empresariales más impactantes son aquellas que trascienden la publicidad exagerada y dejan las palabras clave sobre compromiso corporativo en la sala de juntas”.

Menos papeleo, más personas

El área de recursos humanos es una de las que más puede ganar con la llegada de la IA. ¿Cuántas horas pierden los reclutadores revisando hojas de vida o redactando descripciones de puestos?

Con la ayuda de estas herramientas, pueden automatizar tareas repetitivas y dedicar más tiempo a lo que realmente importa: conversar con candidatos, entender sus motivaciones, conocerlos como personas.

Esto humaniza el proceso, un reclutador con más tiempo disponible puede ofrecer una mejor experiencia, dar retroalimentación útil y conectar mejor las necesidades de la empresa con los sueños de quien busca trabajo.

En definitiva, la inteligencia artificial no es un bicho raro al que debamos temer. Es una herramienta poderosa que, bien utilizada, puede ayudarnos a construir mercados laborales más justos, eficientes y diversos.

El desafío para Latinoamérica no es técnico, sino humano. Necesitamos formar personas capaces de usar estas herramientas con criterio, ética y creatividad. Si logramos eso, estaremos poniendo la tecnología al servicio de todos.

El Nacional

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