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Gabriel Cabello, el ingeniero que colgó su título para ser pintor

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Escrito por Beatriz Quintana

Araure.- Si hay algo que abunda en Portuguesa, son las manifestaciones artísticas, inclusive algunas personas dejan su profesión para dedicarse exclusivamente a ellas, como Gabriel Cabello, quien se graduó de ingeniero mecánico, pero sustituyó el cálculo, por el diseño y el color.

Gabriel ha sido un pintor autodidacta como muchos otros, que solo sigue su pasión y quiere dar rienda suelta a la creación, sin más reglas que las que su instinto le dicte, algo que ha puesto en práctica desde niño, dibujando, investigando, leyendo, visitando galerías y museos nacionales.

Su pintura es una mezcla entre figurativa, nikkei y arte pop, muy colorida tanto en sus lienzos, como en el cuerpo humano porque también es tatuador. Desde hace seis años, la piel también se convirtió en una fuente más de su grabado y su arte.

Indicó Gabriel que la pintura es un trabajo introspectivo, más espiritual, que llena el alma, aunque el tatuaje también tiene lo suyo; la gente hace terapia y cuenta qué significado tiene para él un diseño, que puede ser para toda la vida. «Se siente bien al saber que un cliente puede confiar en mí».

Con sus pinturas, Gabriel no se pierde ninguna oportunidad de exponer. Cada vez que tiene oportunidad, frecuentemente está, con todo su material artístico, en los diversos bazares acarigueños.

«Me he dado cuenta que a la gente le gusta mucho el formato grande, si es abstracto o arte pop. Ahora estoy trabajando rostros, retratos, porque es lo que más me solicitan. El realismo me gusta, me exige mucho más y a la gente le gusta verse en una pintura», señaló.

Realidad y arte se funcionan, y se convierten en las manos de un artista en un cuadro para disfrutar visualmente, mientras su creador se realiza haciendo lo que le gusta: pintar y dejar volar la imaginación (CNP 16.100)

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Beatriz Quintana

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