Un eclipse lunar total transformó la apariencia del cielo este martes, regalando una “Luna de sangre” que cautivó a observadores en medio planeta.
El fenómeno mantuvo su fase de totalidad durante aproximadamente una hora, trazando una línea de visibilidad que se extendió desde el este de Asia hasta las costas de América.
En Tokio, la nubosidad persistente dificultó la observación plena del evento alrededor de las 20:00 (8:00 pm) hora local.
Pese a las condiciones climáticas en la capital nipona, el resto del archipiélago y Australia gozaron de una posición privilegiada para contemplar el cambio de tonalidad del astro.
Según lo reseñado por EFE, el proceso resultó visible a simple vista, prescindiendo de instrumentos especiales o filtros de protección.
Esta accesibilidad convirtió al eclipse en un evento democrático, uniendo a millones de personas en una observación silenciosa y asombrada del firmamento.
Resplandor rojizo
Un eclipse de esta naturaleza ocurre cuando la Luna atraviesa la sombra proyectada por la Tierra, bloqueando la iluminación directa del Sol.
Lejos de quedar en una oscuridad absoluta, el satélite adquiere un color rojo profundo debido a la interacción de la luz con los gases que rodean nuestro planeta.
La atmósfera terrestre actúa como una lente, desviando los rayos solares y filtrando las ondas azules para dejar pasar únicamente las tonalidades rojizas.
Este efecto físico, similar al que ocurre durante un atardecer, baña la superficie lunar con un resplandor cobrizo que justifica su nombre popular.
La NASA detalló en su portal oficial que la calidad de este color depende de la presencia de partículas en la atmósfera.
En esta ocasión, la nitidez del fenómeno permitió apreciar la fase de totalidad con una claridad excepcional en las regiones con cielos despejados.
Un mapa de sombras y luces
La visibilidad del eclipse favoreció especialmente a los habitantes del océano Pacífico y América del Norte.
En estos territorios, la madrugada del martes se convirtió en el escenario ideal para registrar el avance de la sombra terrestre sobre la geografía lunar.
América Central y algunos puntos del oeste de Suramérica también formaron parte del área de totalidad.
Por el contrario, en Asia central y la mayor parte del cono sur americano el fenómeno se limitó a un eclipse parcial, donde la sombra apenas cubrió una fracción del disco satelital.
Europa y África quedaron excluidas de este ciclo astronómico por la rotación del planeta. Los entusiastas en estas regiones debieron recurrir a transmisiones digitales para participar de una experiencia que, por diseño orbital, les resultó ajena esta vez.

