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Natalia Despujos: “Evoluciono constantemente para brindar mi mejor versión como mujer y profesional”

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Escrito por Beatriz Quintana

Araure.- Cuando se trata de escoger una mujer emblemática, con cualidades resaltantes, en el estado Portuguesa, surgen muchos nombres de personas especiales, valientes, talentosas y dedicadas a sus familias y profesión.

Las mujeres, históricamente, nos hemos ganado cada lugar: en la política, las universidades, en las instituciones importantes…y seguimos tras nuestros sueños, merecedoras de cada espacio conquistado externamente, en la sociedad, pero sobre todo internamente, con libertad y sin límites mentales.

No siempre se conoce su trayectoria. Son muchas las madres venezolanas que levantan solas a sus hijos y se reinventan; mujeres que comienzan proyectos una y otra vez, y los obstáculos fortalecen su espíritu. Estudian, trabajan y sostienen hogares con o sin pareja. Se secan las lágrimas y siguen adelante. Sobresalen y son ejemplo de perseverancia y éxito.

Siempre tuvo claro que quería ser odontóloga.

Una de esas mujeres destacadas es Natalia Katiuska Despujos Alzuru. Siempre quiso ser odontóloga y se graduó en la ilustre Universidad de Los Andes. Hija de dos reconocidas personalidades de Acarigua-Araure, el ingeniero Augusto Despujos y la farmacéutica Tania Alzuru, tuvo una niñez y juventud amorosa y feliz, orientada a la profesionalización y la buena educación.

“Admiro profundamente a mis padres, dos personas distintas que supieron guiarme y darme todo lo necesario. Hoy entiendo el valor de sus reglas y consejos. También le debo mucho a Patricia, mi hermana mayor, quien me cuidó durante mis años universitarios. A pesar de su corta edad, siempre la consideraré mi segunda madre”, explicó agradecida.

Además de odontóloga, Natalia es esposa, madre de dos hijos ya universitarios, empresaria y deportista muy dedicada, acreedora de medallas deportivas y reconocimientos profesionales.

“Siempre trabajé duro para que mis hijos, Andrea y Daniel, cumplieran con el colegio y sus actividades; para mí, era una responsabilidad enseñarles el valor de la disciplina. Me encanta el deporte, pero mantengo mis prioridades: primero mi familia, luego mi trabajo y finalmente, esas horitas sagradas para entrenar, sea al iniciar el día o para finalizarlo”, afirmó.

Natalia, con su esposo y sus dos hijos Andrea y Daniel.

Andrea, mi hija mayor, próximamente será mi colega, este año con el favor de Dios. Daniel, mi chiquito, está estudiando economía, ambos responsables, dedicados, estudiosos, deportistas, excelentes hijos ¡Soy una madre orgullosa!

Nunca lo dudó

Natalia Katiuska, nació en Acarigua el 28 de noviembre de 1978, muy afortunada por haber crecido rodeada de alegría familiar –dijo–, acumulando recuerdos encantadores y valores inquebrantables.

“En ese hogar, el ejemplo diario de mis padres fue mi mejor escuela. De ellos aprendí que todo se construye con esfuerzo, constancia y dedicación. Mi padre, siempre visionario, me preparaba para la vida adulta, invitándome a reflexionar, con sabiduría, sobre mi futuro profesional. Desde muy pequeña, mi respuesta siempre fue la misma: quería ser odontóloga ¡Aún nos reímos al recordar mi sueño de infancia de ser ‘odontóloga marina’, mientras jugaba en la playa! El tiempo pasó, pero mi determinación nunca flaqueó. Hoy, quienes me conocen desde niña, saben que mi profesión no es solo una carrera, sino el resultado de un sueño que nunca dudé enperseguir.”

Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Alejandro Humboldt, y recibió su anhelado título de odontóloga en la Universidad de Los Andes (ULA), en Mérida. Posteriormente, realizó una especialización de dos años en ortopedia funcional de los maxilares, en la Sociedad Venezolana de Ortopedia, en Caracas.

Inconforme y emprendedora, Natalia siempre está buscando nuevas empresas y formaciones para su crecimiento profesional. Con ese objetivo realizó el posgrado de ortodoncia en la Universidad Cooperativa en Bogotá, Colombia, y la especialización de la Técnica Roth Williams en el Center for Functional Occlusion. Más recientemente, profundizó sus conocimientos en Perú, especializándose en disfunción de la articulación temporomandibular (ATM),

“He realizado varios emprendimientos relacionados con mi profesión y al sector salud. En realidad ha sido de todo un poco. Abrí un centro de radiología oral y maxilofacial, una venta de materiales dentales y equipos, también un expendio de medicinas y he vendido zapatos y ropa para entrenamientos deportivos, una pasión que va más allá de la práctica”, detalló.

-Los odontólogos nos caracterizamos porque no sabemos de números, pero como siempre he dicho, todo se aprende, cualquier cosa que me consiga, lo puedo vender, dijo con humor.

Multifacética

Natalia no para. Su día está pleno de actividades y, si no la tiene, la busca.

“Mucha gente me pregunta: ¿Cómo lo haces? La vida me ha enseñado a ser totalmente planificada porque, para mí, el tiempo siempre ha sido oro. Con los años he aprendido a ser más flexible, entendiendo que la vida son ciclos y etapas. Ahora que mis hijos están en la universidad, disfruto de más tiempo para mí y para mi esposo”, destacó.

De lo que más se enorgullece como profesional, no es de los diplomas o medallas otorgadas por los gremios, sino de que que sus nuevas generaciones de pacientes son heredados de sus padres, pacientes iniciales.

Es una deportista dedicada y competitiva.

“A lo largo de 25 años de carrera, he aprendido que la constancia es el puente hacia la confianza. No hay mayor orgullo que haber iniciado mi camino con niños pequeños que hoy, ya adultos, regresan a mi consulta con sus propios hijos y familia ¡Ver pasar generaciones y seguir siendo su referente de salud es mi mayor éxito! Mi compromiso sigue intacto, evolucionar constantemente para brindarles siempre la excelencia que merecen y mi mejor versión como profesional”, aseguró.

La deportista

Tuvo la gran suerte de tener una madre muy activa y sociable, siempre dispuesta a proporcionarles a ella y sus hermanos las mejores oportunidades. Fue una destacada bailarina del Ballet Scorpio.

-Natalia siempre será mi ‘niña pequeña’. Fue tremenda, muy activa siempre y excelente estudiante. Se destacó en el ballet y lo dejó al irse a la universidad. Creí que con lo años sería más tranquila, pero ahora es casi campeona nacional de pádel. Es constante y muy sensible a los problemas sociales, está siempre dispuesta a ayudar a quien la necesita, afirmó Tania, su madre.

Entre Patricia y su madre.

“Desde niños, mi mamá nos inscribió en cuanto deporte existiera para que exploráramos y decidiéramos por nosotros mismos. Mi primera gran elección fue el ballet, disciplina que mantuve hasta la universidad. Sin embargo, mi curiosidad no se detuvo ahí: practiqué kikimbol, bowling ¡incluso volé en parapente! —un secreto que mi mamá descubrirá al leer esto— aunque mi hermana siempre lo supo y, por preocupación, me pidió que lo dejara.

Al regresar de Mérida, continuó con el kikimbol y durante la pandemia descubrió lo que denomina su gran pasión: el running, corriendo, a diario, durante dos años.

“Con la reactivación de los Juegos Nacionales de Odontólogos, mi faceta competitiva despegó. Desde hace tres años compito en natación, kikimbol, ping-pong, beach tennis, maratón, bowling, voleibol y pádel”, agregó.

¡Cuánta energía! Actualmente, entrena con frecuencia natación, kikimbol y pádel, deportes que le conceden un organismo saludable, y un cuerpo esbelto y firme que complementan la belleza de su rostro.

“Mi propósito es siempre dar lo mejor y superarme; soy profundamente competitiva y, por supuesto, me encanta ganar y tengo todas mis medallas en la habitación”.

El estado ideal

“Para mí, el matrimonio es el estado ideal. El amor no es estático, evoluciona, trasciende y nos ayuda a lograr lo que parece imposible. He aprendido que cuando sumas paz, equilibrio, entendimiento y respeto, obtienes una estabilidad emocional y tranquilidad donde las dificultades del día a día y de la vida se simplifican. Tener a un lado a un esposo que te apoye, aconseje, impulse, motive y respete tu individualidad, es el complemento perfecto para el crecimiento de ambos”, señaló.

-Lo único que aún no he aprendido es a callarme cuando mi esposo pide silencio para meditar… ¡y se ríe a carcajadas cuando lo comenta!

Después de la clínica, el centro de imágenes, el expendio de medicinas, la farmacia, la venta de artículos deportivos, ella, como siempre, tiene un nuevo proyecto en su mente, pero de eso solo dijo: “sí, lo haré realidad a mediano plazo, pero se los diré más adelante”.   (CNP 16.100)

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