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Arturo Rivas Araujo: Un guanareño se destaca como cirujano maxilofacial en El Salvador

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Escrito por Beatriz Quintana

(San Salvador).– La migración venenezolana sigue impresionando en cada país adonde llega, por la calidad de profesionales que, bien educados, preparados y empeñados en dar lo mejor de sí mismos, destacan en cada empresa en la que son contratados.

Así llegamos a conocer la historia de Arturo Rivas Araujo, un odontólogo guanareño, con especialidad en cirugía maxilofacial —lograda en Perú— muy reconocido en Quito, Ecuador, y que se encuentra desde hace unos meses entre los profesionales venezolanos que llegaron a El Salvador, para formar parte de su equipo de especialistas.

Arturo con sus padres Francisco y Betty.

En sus genes traía la inclinación por la ciencia, es hijo de la odontóloga Betty Araujo y del médico dermatólogo Francisco Rivas. Entra a odontología con la intención de cambiarse a medicina y siendo estudiante le indican que debe ir a buscar una biopsia a quirófano en una cirugía maxilofacial, una experiencia que fue definitiva para Arturo, que se enamora de esta especialidad, pero nada sorprendente para su familia porque la odontología es, entre sus primos y tíos, una constante.

“Soy especialista en cirugía oral y maxilofacial. Me postulé para este postgrado en Perú, tras 4 años logré el título que me faculta para tratar patologías de la boca, el cuello, y reconstrucción de la cara, aunque actualmente me dedico más a la cirugía correctiva u ortognática”, explicó Rivas.

Es cirujano oral y maxilofacial en uno de los hospitales mejor dotados del mundo en El Salvador.

Cada país ofrece cosas buenas y otras no tanto. Un migrante siempre tiene una pérdida dolorosa —indicó— de su familia y su identidad, se consideran muchas opciones y se redirecciona si no nos sentimos a gusto. Ecuador es un excelente país, allí trabajé en hospitales públicos y el área privada, pero no ofrecía todo lo que quería.-Como migrante se vive casi siempre en la incertidumbre.

Uno no dice: “Voy emigrar una vez o solo dos veces”. La vida te presenta los retos. Lo consulto siempre con mi familia, y en este caso todos dijeron: “Sí”. Estoy en un lugar que me gusta y en que considero que puedo ambicionar y lograr cosas muy buenas.

Ahora en El Salvador cree que ha conseguido mejores condiciones de trabajo en un hospital novedoso y con alta tecnología. Un país donde también ha encontrado el amor.

Ni de aquí ni de allá

Arturo Rivas nació en Guanare, un 16 de septiembre de 1988. Estudió primaria y secundaria en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes. Siguió los pasos de su madre y su hermano mayor Emanuel, ambos odontólogos, aunque con diferente especialidad, ellos son ortodoncistas.

“Yo siempre tomé como guía y modelo a mi hermano mayor, pero nos gustan especialidades diferentes. Él fue quien emigró primero a Panamá para hacer su postgrado. Por su puesto, yo quise hacer lo mismo porque él estaba allí, pero yo quería hacer cirugía y tuve que buscar otra opción. Me postulé en Lima, Perú, y quedé. Al finalizar me fui a Ecuador”, expresó.

-Cuando estás en un país que no es el tuyo, mucha gente te lo echa en cara. Te adaptas a su cultura, pero tu nacionalidad sigue siendo otra. Siento que no era un país para mí, yo he querido aportar conocimientos desde mi corazón y con la mejor intención de ayudar realmente, no por compromiso, y eso no siempre se acepta y no es bien visto, lamentablemente.

Arturo dice que sí valió la pena emigrar, por la experiencia ganada, los amigos encontrados en el camino, y por la múltiples oportunidades que ha buscado y ha sabido aprovechar.

“Yo salí de Venezuela en el 2014. La situación del país durante todos estos más de 10 años, ha sido una ‘montaña rusa’, las condiciones son diferentes y ha bajado la calidad de vida. Me da miedo ir a Venezuela y sentirme extranjero en mi propio país; esa identificación también la perdí”.

Nuevo rumbo

Ahora se encuentra muy satisfecho en El Salvador, que describe como un país muy bonito y muy verde, hay playa y volcanes. Se ha adaptado muy rápido y se destaca en el hospital público más espectacular y actualizado de Latinoamérica.

“A veces juzgamos desde el desconocimiento a los países centroamericanos. La verdad es que se parece a Venezuela, en las palabras, el clima, pero —aclaró— como Venezuela no hay dos”.

“Este país tiene mucho potencial ahora. En el hospital donde estoy actualmente, requerían un cirujano maxilofacial y yo fui seleccionado. Tengo la suerte que, al postularme y presentar exámenes, no me pongo nervioso, siempre lo hago con calma”, afirmó.

A Arturo le emocionan los retos, y afirma que ahora le está yendo muy bien. Sus amigos bromean y le dicen que ya tiene un léxico salvadoreño ¡Sí, ve un futuro prometedor allí, pero es una moneda de doble cara, y en la otra siempre, siempre, está Venezuela!

“Apenas tengo 8 meses en este país, y en el hospital tengo excelentes compañeros de trabajo; es muy fácil adaptarse. Fui seleccionado por mi curriculum y experiencia, y es una decisión que ha cambiado mi vida 360°. En Ecuador también dicté muchos cursos a otros odontólogos. Ahora en El Salvador también me gustaría incursionar en la docencia, y seguir ejerciendo como cirujano maxilofacial”, agregó.

A su criterio, lo más difícil es establecerse desde cero, porque ya han sido tres migraciones en las que dejas todo atrás y metes la vida en una maleta, pero es necesario hacerlo. Lo bueno es que si hay otros venezolanos, siempre se ayudan entre ellos.

Un nuevo Salvador

“‘El Salvador lo logró’, eso es lo que se oye en el mundo y entre ellos mismos, que se sienten orgullosos de esta evolución. Cuando escucho y leo la historia, me doy cuenta que este país tenía un rango de violencia e inseguridad muy alto, y hoy es un ejemplo de que sí se puede cambiar”.

-Cuando me fui al postgrado, tenía la idea de volver a Venezuela, esperando que al cambiar el gobierno, también se transformarían las condiciones laborales y los jovenes y profesionales regresaríamos para reconstruir el país. Me pregunto si la actual situación me puede brindar lo que ahora tengo aquí.

Fue reconocido profesionalmente también en Ecuador.

Seguir adelante

-Como meta personal, ya quiero formar mi propia familia. Eso es los más importante y bonito de la vida. Profesionalmente, seguir formándome porque la medicina sigue avanzando. Me propongo hacer nuevos cursos en Brasil y España, ya que ahora la cirugía correctiva es mínimamente invasiva.

También desea hacer más publicaciones sobre esta especialidad, informes y textos que ya tiene preparados para que salgan pronto a la luz y ofrecer formaciones sobre cirugía maxilofacial a las nuevas generaciones de odontólogos en El Salvador. (CNP 16.100)

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Beatriz Quintana

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