Juanes le dedicó unas palabras de admiración a Rosalía en una columna publicada por la revista Billboard, en la que el colombiano relató cómo fue su experiencia viendo en vivo a la catalana por primera vez y describiendo el momento como “una revelación tan hermosa de una mujer cantando como una Edith Piaf o un Gardel, esos personajes que pasan cada tanto en la música”.
En el texto, el cantautor ganador del Latin Grammy revivió su primer encuentro con Rosalía en Madrid, durante el festival Suma Flamenca Joven, en un teatro donde compartió fila con el bailarín Joaquín Cortés y la cantante Bebe. Juanes narró el impacto casi físico que experimentó al escuchar a Rosalía interpretar temas de su álbum Los ángeles (2017), describiendo cómo “estaba en shock, completamente impactado por ver y, sobre todo, escuchar a esta mujer cantar”.
Al hablar sobre el recorrido internacional de Rosalía, Juanes recordó la visita de la cantante a Estados Unidos para presentarse en el Hollywood Bowl. Subrayó el efecto arrollador que producía en el público y la percepción de que, aunque ella actuara antes en el programa, “debería ser yo el opening act de ella”.
El autor enfatizó la singularidad de Rosalía dentro del mundo del flamenco, una tradición que, según Juanes, suele asociarse con “cantaoras que cantan muy fuerte, muy desgarrado”. Contrastó a la catalana con esa tradición al afirmar que “ella canta diferente: es dulce, como si te cantara al oído, casi susurrándote”. Juanes definió este matiz como “algo nuevo”, impactante por la forma en que fusiona “algo moderno en su forma de cantar” con el flamenco clásico.
El colombiano subrayó que la irrupción de Rosalía fue para él comparable a la aparición de figuras irrepetibles como Edith Piaf y Gardel, sugiriendo que su estilo reclama un lugar en el panteón de los grandes innovadores musicales.
En las líneas siguientes, Juanes destacó las rupturas creativas sucesivas de la cantante: primero con El Mal Querer (“al principio era rarísimo, pero luego lo entendí, y realmente fue hermoso lo que hizo ahí”), después con Motomami (“algo totalmente distinto, más atrevido, pero también increíble”) y, finalmente, con su más reciente álbum Lux, definido como “totalmente diferente”.
A juicio del colombiano, el trayecto creativo de Rosalía sorprende y desconcierta incluso a quienes siguen su carrera. “Siempre te está sacando de onda; no sabes para dónde va”, sostuvo Juanes, describiendo cómo estas transiciones estilísticas se acompañaron de giras con elementos “punk, con el bajo distorsionado, y muy atrevidas”, y remarcó la audacia de Lux por “incorporar música clásica, ópera y una diversidad de idiomas de diferentes partes del mundo”.
El artista colombiano valoró especialmente estas decisiones por su dualidad: “por un lado podría parecer ambicioso, pero por otro dices: ‘No, espérate, qué bello lo que está haciendo’”. Para Juanes, el modo en que Rosalía arriesga sin perder la belleza confirma su peso como creadora.
La capacidad de la cantante para cuidar “todo al detalle”, desde la interpretación vocal hasta la puesta en escena, fue otro de los ejes que el autor destacó. En su análisis, el rigor en el arte y la reinvención permanente posicionan a Rosalía más allá de los géneros o las modas pasajeras.
En ese orden de ideas, Juanes afirmó que el fenómeno que protagoniza Rosalía ejerce una influencia que va mucho más allá del ámbito musical. El artista colombiano observó cómo la cantante “piensa en el arte como un todo”, abarcando “la moda, el arte de los videos, las letras”. Sostuvo que “su impacto cultural ha sido fuertísimo” y que inspira a jóvenes y niñas “a descubrir cómo la música tiene infinitas posibilidades”.
El compositor argumentó que incluso el trayecto formativo de Rosalía aporta a su singularidad. Recordó haber mostrado a sus hijas videos de la artista “cuando apenas empezaba a cantar”, rememorando que “se desafinaba, era horrible, y se ponía brava con los jueces”. Destacó el contraste entre ese pasado y el presente, tildando la transformación de “totalmente alucinante”. Resaltó la voz de Rosalía como un fenómeno de “alegría y emoción” capaz de conmover hasta las lágrimas: “no tengo que verla; puedo ponerme los audífonos y escuchar su música, y es como si mi alma llorara de alegría, de emoción”.
Para Juanes, “Rosalía, si alguna vez duda de algo, será de los límites, porque no creo que los tenga”. En palabras del artista colombiano, ese enfoque “la hace una artista verdaderamente única en nuestra época”.
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