Pedro Rubiano Sáenz, fallecido arzobispo de Bogotá y figura central de la Iglesia católica en Colombia durante décadas, volvió a estar como centro de polémicas luego de que un hombre denunciara que el líder religioso habría abusado sexualmente de él cuando tenía 14 años.
La víctima, que no reveló su identidad por motivos de seguridad, detalló en diálogo con Caracol Radio que sus denuncias fueron objeto de un encubrimiento sistemático por parte de jerarcas eclesiásticos.
Según el relato, el primer acto ocurrió tras su salida de casa en 1983, luego de que fuera expulsado por sus familiares debido a conflictos internos.
“Los conocí por problemas con mi familia. Me echaron a la calle cuando tenía 14 años y la única parte donde conocía que podía recibir protección, pues, era en una iglesia”, detalló el hombre a la cadena radial mencionada.
No obstante, al acudir al templo religioso, fue recibido por uno de los presuntos agresores que, según él, sería el cardenal Rubiano Sáenz, dando inicio a una secuencia de abusos que se prolongó durante su adolescencia.
“Y me fui para la Catedral Primada y allí pedí auxilio y salió este señor, uno de los victimarios, y ahí empezó todo”, narró.
Según su testimonio, los abusos se repitieron en varios escenarios: la Catedral Primada, un hotel en las inmediaciones del Bolívar Bolo Club, y la casa rural de la catedral en Fontibón, ubicado en el occidente de Bogotá.
“Se sentó conmigo en las sillas de atrás, quería besarme los pies, me besó las manos, me masturbó y me practicó sexo oral”, mencionó.
De acuerdo con su relato, los abusos también tenían como cómplice a uno de los clérigos y utilizaba varios mecanismos para, según él, cometer los vejámenes.
“A cambio de comida, protección y dormida, empezó con los abusos. Primero me ofreció cerveza, me masturbaba. Con el hambre que yo sentía, con cualquier licor me embriagaba muy fácil (…) no pude escaparme porque irme era volver a vivir en las calles de una ciudad que no conocía”, comentó.
Así mismo, recalcó que, durante la etapa de abusos, fue manipulado para colaborar en los llamados “controles médicos” a otros jóvenes captados en colegios parroquiales. “Nos exhibían como carne porque éramos como sus trofeos”, mencionó.
El denunciante explica que el impacto sobre su vida fue devastador. Cayó en el consumo de alcohol y cocaína, y solo logró alejarse de ese entorno en 1999. Tras dos décadas sin estabilidad laboral, asegura que las secuelas han sido “catastróficas”.
Presunto encubrimiento de la Iglesia
En el año 2000, la víctima señaló que viajó a Ciudad del Vaticano con un pasaje que, según él, fue pagado por uno de sus victimarios. Allí, según su relato, entregó documentos, fotografías y videos al periodista y médico español Joaquín Navarro Valls, entonces portavoz y colaborador del papa Juan Pablo II. El denunciante afirma que nunca obtuvo respuesta.
No obstante, en 2021 presentó una nueva denuncia ante la Arquidiócesis de Bogotá, tampoco atendida: “Nunca pasó nada”, declaró a la emisora Caracol Radio. El hombre contrastó el tratamiento que se da en Colombia a estos casos con la reacción en otros países: “En España denuncian a un sacerdote de 90 años y a ese sí lo llaman y le piden explicaciones, aquí el señor pasó de agache y se murió”, señaló.
En en ese mismo año, la Corte Constitucional de Colombia resolvió 50 tutelas acumuladas y ordenó a la Iglesia católica entregar toda la información sobre casos de pederastia a nivel nacional, una exigencia que la Iglesia había incumplido amparándose en el secreto pontificio.
El caso integra una investigación publicada por el diario El País de España, que recopila ocho denuncias sobre presuntos abusos cometidos por 13 religiosos colombianos. La documentación fue enviada directamente al Vaticano para su análisis.
Hasta el momento, ni la Arquidiócesis de Bogotá ni autoridades de la Iglesia local han ofrecido aclaraciones públicas sobre la denuncia en particular.
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