Los abogados de Taylor Swift y Travis Kelce definieron en Nueva York los términos legales del matrimonio mediante un acuerdo prenupcial que protege la fortuna de 2 mil millones de dólares de la cantante.
Los especialistas en divorcios de alto perfil en Manhattan analizaron el documento, diseñado para blindar el patrimonio de la artista frente a los ingresos del jugador de fútbol americano, que resultan menores en comparación.
Por lo tanto, el contrato establece un modelo estricto de separación de bienes. La abogada Jacqueline Newman, experta en pactos financieros de celebridades, sostuvo que el documento probablemente especifica que lo que cada uno posee y genere a futuro permanecerá separado, salvo en inversiones conjuntas claramente identificadas.
De este modo, ambos firmantes conservarán los ingresos individuales derivados de sus respectivas actividades profesionales.
Restricciones en la propiedad intelectual y la música
En consecuencia, esta estructura legal blinda la producción intelectual de la intérprete, quien financió sumas millonarias para recuperar los derechos de sus primeros discos.
Asimismo, el texto legal aborda la habitual práctica de la cantante de reflejar sus rupturas sentimentales en las canciones.
Los analistas advierten que las cláusulas de confidencialidad imponen límites estrictos para evitar la divulgación de detalles íntimos de la convivencia.
Respecto a este punto, Newman explicó que estos contratos pueden contener disposiciones que impidan “escribir o cantar sobre cualquier aspecto que refleje a la otra parte”.
Si la unión terminara en el futuro, la artista tendría que omitir referencias directas o indirectas sobre la relación en sus composiciones musicales. No obstante, la abogada sostuvo que la artista “valora enormemente su producción” y que el acuerdo dejaría en claro que “lo que ella cree en el futuro le pertenece”.
Independencia financiera sin derechos compartidos
Por otra parte, los analistas legales descartaron la posibilidad de que Kelce reclame una porción de las ganancias futuras de Swift. El derecho a un reparto económico solo ocurriría si existiera un proyecto financiero en común debidamente registrado.
El abogado Brian Karpf ratificó esta separación al señalar que “quizá realicen algunos emprendimientos en común, pero la mayor parte de sus patrimonios seguirá siendo independiente”.
En definitiva, la medida marca una pauta clara en la gestión de sus activos y resguarda la privacidad de los firmantes.
EFE

