El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, aprobó la madrugada de este lunes un decreto supremo que duplica el precio del diésel para los “grandes consumidores” en medio de una aguda crisis de abastecimiento que pone en riesgo la producción agrícola.
“Con el objetivo de regularizar la provisión de diésel y eliminar las filas en los surtidores para la compra de este combustible, el Gobierno nacional ha decidido que los grandes consumidores paguen el producto a precio internacional”, se lee en un comunicado oficial.
Con esta nueva medida, el precio del diésel pasa de 9,80 bolivianos (equivalente a poco más de un dólar) a 18 bolivianos, lo que supone un incremento de casi el 84%. El Decreto Supremo 5676 establece que el precio es referencial y que será calculado de manera diaria en base al precio internacional.
El Gobierno señaló que durante las últimas semanas, pese al esfuerzo económico por importar y distribuir el carburante, se constató que existen “mafias” que “desvían ingentes cantidades del combustible, desangrando al mismo tiempo la economía del país y provocando desabastecimiento”.
Bolivia atraviesa desde hace más de dos años periodos de desabastecimiento de combustible debido a la baja producción local y las crecientes dificultades de importación por la falta de divisas. El país importa más de la mitad de la gasolina que consume y casi el 100% del diésel, lo que explica que la escasez de éste último sea más aguda y recurrente.
El tema del combustible es posiblemente el mayor desafío para el Gobierno. En diciembre, a poco más de un mes en funciones, la administración de Rodrigo Paz levantó parcialmente la subvención de la gasolina y el diésel que había mantenido precios fijos por casi 20 años y por un valor inferior al internacional, lo que había provocado no solo desajustes en las cuentas fiscales sino también la consolidación de redes de contrabando hacia otros países.
Con la liberación de la subvención en diciembre, el precio de la gasolina se duplicó (de 3,50 a 6,96 bolivianos, menos de un dólar) y el del diésel se incrementó en 162% veces (de 3,50 a 9,80 bolivianos).
Estos nuevos precios, que rigen para la gran mayoría de la población, pronto dejaron de reflejar las nuevas condiciones del mercado: por un lado, hubo fluctuaciones en el precio internacional y por otro, Bolivia modificó su tipo de cambio e incrementó el valor del dólar. Aún en ese contexto, el Gobierno decretó congelar los precios hasta fin de año para evitar que un impacto mayor en la economía y mientras se debaten los términos de una “reestructuración” energética.
La nueva disposición de aumentar el precio del diésel para los grandes consumidores y clientes directos supone un cambio importante para los sectores que demandan grandes volúmenes de combustible y genera expectativa por el impacto que puede tener en los costos operativos de las cadenas productivas.
En una conferencia de prensa conjunta, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, y el de la Presidencia, Fernando Aramayo, descartaron que la medida vaya a incidir en el precio de la canasta familiar.
“Los transportistas, los que consumen por debajo de 120 litros, no están afectados por este precio, van a seguir yendo al surtidor a cargar su diésel al precio que se estaba cargando”, afirmó Aramayo al explicar el alcance de la medida.
Según ambas autoridades, el nuevo precio nivela oficialmente al del mercado privado, paralelo y de contrabando en el que el litro oscilaba entre 19 y 25 bolivianos.
“Apelamos a su comprensión, pero queremos que entiendan que este Gobierno está tomando decisiones que son complejas, son audaces, pero que son necesarias para poder atender los aspectos que necesitamos atender”, agregó el ministro Aramayo.
Infobae

