El insomnio se asocia con un riesgo de accidente cerebrovascular, según una revisión publicada en Sleep Medicine Reviews que reunió datos de más de 1,3 millones de participantes.
El estudio también vinculó este trastorno con una mayor probabilidad de hospitalización y con problemas de salud mental y cerebral, aunque sus autores advierten que no demuestra una relación directa de causa y efecto.
La investigación fue elaborada por especialistas del Istituto delle Scienze Neurologiche di Bologna, en Italia, y contó con financiamiento de la Academia Europea de Neurología (EAN).
El objetivo fue examinar el alcance de las consecuencias que puede tener el insomnio más allá del cansancio, la irritabilidad o la falta de concentración durante el día.
Casi una de cada cinco personas cumple criterios de insomnio
El insomnio se define como la dificultad persistente para conciliar el sueño o mantenerlo, pese a disponer de las condiciones adecuadas para descansar. Para ser considerado un trastorno, debe además afectar el funcionamiento cotidiano de la persona.
Un metaanálisis previo estimó que el insomnio que cumple con los criterios diagnósticos internacionales afecta a alrededor del 22% de la población general. Esa frecuencia llevó a los investigadores a analizar su posible vínculo con siete indicadores: demencia, ACV, depresión, suicidio, mortalidad, lesiones laborales y hospitalización.
“El insomnio merece atención como señal de alerta sobre el estado de la salud cerebral y mental”, señaló Luca Vignatelli, autor principal del trabajo e integrante del instituto de Bolonia. Según el especialista, reconocer y tratar el problema debería formar parte de una estrategia de prevención.
El análisis vinculó el insomnio con un 26% más de riesgo de ACV
Para revisar la relación entre el insomnio y el accidente cerebrovascular, el equipo identificó nueve estudios y pudo incluir seis en un metaanálisis. En conjunto, esos trabajos reunieron a 1.343.164 participantes.
El resultado indicó que las personas con insomnio presentaban un riesgo un 26% superior de sufrir un ACV, con una razón de riesgo de 1,26 y un intervalo de confianza del 95% de entre 1,05 y 1,53. La intensidad de la asociación, sin embargo, no fue igual en todos los estudios analizados.
Los autores realizaron búsquedas en las bases médicas MEDLINE y EMBASE hasta agosto de 2025. Además de recopilar revisiones sistemáticas ya publicadas, realizaron análisis propios sobre ACV, hospitalizaciones y lesiones laborales, ya que no encontraron revisiones previas con metaanálisis para todos esos puntos.
La probabilidad de hospitalización también fue mayor
Otro de los resultados del estudio se relacionó con los ingresos hospitalarios por cualquier causa. Cinco investigaciones abordaron esa cuestión y tres fueron incorporadas al metaanálisis, con datos de 517.620 personas.
El insomnio se asoció con una probabilidad 28% mayor de hospitalización, según la estimación obtenida por los investigadores. El cálculo arrojó una razón de posibilidades de 1,28, con un intervalo de confianza del 95% de entre 1,14 y 1,43.
La revisión no halló una asociación entre este trastorno del sueño y la mortalidad. En el caso de las lesiones laborales, los autores consideraron que los datos disponibles eran insuficientes para una conclusión, por la escasez y heterogeneidad de los estudios recuperados.
La revisión encontró vínculos con depresión, suicidio y demencia
La investigación también recopiló revisiones que relacionan el insomnio con la depresión y las conductas suicidas. En cuanto a la salud cerebral, la mayoría de los estudios observó una asociación con demencia de cualquier causa, aunque los resultados no fueron uniformes.
La relación fue más consistente en el caso de la enfermedad de Alzheimer, mientras que los resultados sobre demencia vascular fueron contradictorios. Estas diferencias limitan la posibilidad de establecer conclusiones definitivas sobre cada diagnóstico.
“El sueño debería formar parte del diálogo sobre la salud cerebral a cualquier edad”, afirmó Stefan Seidel, uno de los autores. También planteó la necesidad de incluir la detección y el tratamiento del insomnio en programas de salud de comunidades, escuelas y lugares de trabajo.
El estudio no prueba que dormir mal cause un ACV
Los autores remarcaron que los resultados describen asociaciones y no permiten afirmar que el insomnio cause por sí solo un ACV, una demencia o una hospitalización. Una persona puede presentar otros factores de riesgo que influyan en esos desenlaces.
Entre las limitaciones, señalaron que los estudios utilizaron definiciones diferentes de insomnio y que en varios casos no se consideró de manera suficiente el uso de medicamentos para dormir. Por ese motivo, los datos requieren una interpretación prudente.
Aun así, la revisión plantea que el insomnio debe ser evaluado en la consulta médica, especialmente cuando se mantiene en el tiempo o interfiere con la vida diaria. La higiene del sueño y el abordaje profesional del trastorno pueden formar parte de una estrategia de cuidado de la salud mental, cerebral y general.
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