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Sebastián Rangel, el cineasta guanareño que recrea historias con IA y fue galardonado en Los Ángeles

Acarigua.- Antes de crear producciones audiovisuales con herramientas de inteligencia artificial y recibir un reconocimiento en Los Ángeles, el joven guanareño Sebastián Rangel buscaba la manera de contar historias con los recursos que tenía a su alcance. Su primera herramienta fue un iPhone 4S, su escenario inicial fue Guanare y, su motivación, una curiosidad por el cine que comenzó a desarrollar desde muy pequeño.

Hoy, a sus 28 años, aquel interés se ha convertido en una trayectoria que combina formación artística, experimentación, aprendizaje autodidacta y emprendimiento. Su más reciente logro llegó con Inquebrantables (Unbreakable), un cortometraje inspirado en el doble terremoto de La Guaira y que obtuvo el premio Best Production en la categoría Adapted Works (Mejor producción en obras adaptadas) de los Tyrannus Angel Awards 2026, celebrados el 24 de octubre en Los Ángeles, California, Estados Unidos.

La producción fue seleccionada entre propuestas internacionales que formaron parte de un festival que recibió 636 postulaciones de 84 países. Para Sebastián, el reconocimiento tiene un significado que va más allá de una distinción profesional: es la oportunidad de llevar una historia vinculada con Venezuela a un escenario internacional y comprobar cuánto ha avanzado desde sus primeros experimentos cinematográficos en su ciudad natal.

“Pasar de producir mis primeros cortometrajes con un teléfono y presupuestos muy limitados a recibir un reconocimiento cinematográfico en Los Ángeles es algo que representa muchos años de aprendizaje, trabajo y perseverancia”, expresó en entrevista con Portuguesa Reporta.

Pero detrás del premio hay una historia que comenzó mucho antes de que la inteligencia artificial se convirtiera en una herramienta de producción audiovisual.

Un niño que encontró en el cine una forma de contar historias

Sebastián nació en Guanare, estado Portuguesa, en 1998. Es el mayor de dos hermanos y creció interesado en las expresiones artísticas. Estudió en el Liceo José Vicente de Unda, recibió formación en Bellas Artes y, posteriormente, cursó Comunicación Social, entre 2016 y 2022.

Su acercamiento al mundo audiovisual estuvo acompañado por la actuación y el teatro. “Mi interés por el cine comenzó desde muy joven. Siempre me gustó la actuación y participé en múltiples obras de teatro”, contó.

Con el tiempo, esa inquietud por las artes escénicas encontró otra manera de expresarse: detrás de una cámara. Comenzó a experimentar con equipos básicos y a descubrir cómo transformar una idea en imágenes.

No tenía presupuesto ni acceso a infraestructura profesional, pero sí disposición para aprender. Así empezó a explorar la producción audiovisual con un teléfono móvil, sin imaginar que aquella experiencia sería el punto de partida de su carrera.

Uno de los proyectos que más recuerda de esa primera etapa es Juventud Incinerada, su primer largometraje. Lo realizó sin presupuesto, con el apoyo de amigos y de numerosos guanareños que se sumaron a la iniciativa.

El estreno se convirtió en un acontecimiento especial para el joven realizador. La película fue presentada en el Centro de Cultura de Guanare, donde logró reunir a más de 300 personas. “Ese proyecto me hizo entender de lo que yo era capaz”, recordó.

La experiencia no solamente le permitió llevar una producción hasta la pantalla, sino también asumir responsabilidades que iban mucho más allá de grabar y editar. Tuvo que organizar personas, coordinar la logística y encontrar soluciones para concretar una idea que inicialmente parecía difícil de materializar.

Para Sebastián, fue una demostración de que podía hacer cine, incluso, sin contar con los recursos de una producción convencional.

Aprender haciendo: de un presupuesto de 130 dólares a los festivales

Otro momento importante llegó en 2019 con Sueño Lúcido, un cortometraje que realizó con un presupuesto aproximado de 130 dólares.

La producción consiguió ubicarse entre los cinco mejores trabajos de más de 400 participantes en FACIUNI y fue seleccionada oficialmente en el Festival de Cine Venezolano. Ese resultado representó su primer acercamiento a los reconocimientos dentro del circuito cinematográfico.

“Esa fue la primera vez que participé en un festival recibiendo un reconocimiento, y me dio a entender que estaba en la ruta correcta y que mis producciones sí tenían un valor”, señaló.

El resultado también reforzó una convicción que ha mantenido durante su trayectoria: “no siempre se necesita una gran inversión para desarrollar una propuesta creativa”.

Sebastián aspira ahora llegar a otros representantes de la industria cinematográfica para escalar a otro nivel

Sin embargo, el camino no estuvo libre de dificultades. Comenzar en una ciudad pequeña, alejada de los principales centros de producción cinematográfica, significó enfrentarse a limitaciones económicas, dificultades para acceder a equipos profesionales y menos oportunidades para establecer contactos dentro de la industria.

“Cuando estás comenzando en una ciudad pequeña, lejos de los grandes centros de producción cinematográfica, muchas veces no tienes las mismas oportunidades, conexiones o infraestructura”, explicó.

En lugar de detenerse, buscó alternativas y convirtió el aprendizaje por cuenta propia en una parte fundamental de su preparación.

“Mis primeros pasos fueron principalmente autodidactas. Comencé experimentando con cámaras y equipos muy básicos, aprendiendo mediante la práctica”, afirmó.

Esa forma de trabajar continúa presente en su vida profesional. Sebastián considera que en el mundo audiovisual nunca se deja de aprender, especialmente en una industria que cambia constantemente por los avances tecnológicos. “Siempre estoy investigando nuevas técnicas de dirección, producción, edición y herramientas de inteligencia artificial. Además de enseñar lo que aprendo, continúo experimentando y desarrollando mis propias metodologías de trabajo”, comentó.

Entre sus referentes cinematográficos menciona al director Christopher Nolan, a quien admira por su manera de construir historias con una narrativa realista y madura.

Sobre su propio estilo, explica que le interesa desarrollar una estética cinematográfica realista, con especial atención a la composición, los movimientos de cámara y las emociones de los personajes.

“Me gusta que las imágenes sean visualmente impactantes, pero creo que lo verdaderamente importante es la historia detrás de ellas. Siempre he pensado que la tecnología y los efectos visuales tienen que estar al servicio de la narrativa, y no al contrario”, sostuvo.

California: una nueva etapa entre el cine, la tecnología y la formación

Actualmente, Sebastián reside en Santa María, California, Estados Unidos. Desde allí dirige Sarf Media, su agencia de producción audiovisual y marketing, y también desarrolla una comunidad educativa en la que enseña a otras personas a utilizar herramientas de inteligencia artificial y adquirir habilidades digitales.

El cine, la música y la tecnología siguen ocupando buena parte de sus intereses. Su trabajo combina la producción audiovisual con la exploración de nuevas herramientas para ampliar las posibilidades de creación.

Su llegada al cine con inteligencia artificial ocurrió después de varios años de experiencia en producción y edición. Lo que encontró en esta tecnología fue una oportunidad para materializar ideas que anteriormente habrían requerido presupuestos elevados, grandes equipos de trabajo y escenarios difíciles de construir.

“Para alguien que comenzó haciendo películas con un teléfono, descubrir esta tecnología representa una oportunidad enorme”, expresó.

No obstante, aclara que realizar una película con inteligencia artificial no significa escribir una instrucción y esperar que una plataforma entregue una producción terminada.

Parte de otros realizadores galardonados en Los Ángeles

El proceso comienza como en el cine tradicional: una idea, el desarrollo de una historia, la escritura del guion y la planificación de cómo se quiere contar visualmente. Después se diseñan los personajes, escenarios y referencias estéticas, para, posteriormente, generar imágenes y secuencias de video con distintas herramientas digitales.

El material pasa luego por procesos de selección, edición, diseño sonoro, incorporación de música, corrección de color y postproducción.

En su experiencia, uno de los mayores desafíos es conseguir que los personajes transmitan emociones humanas creíbles.

“Los seres humanos somos muy buenos identificando cuando una emoción parece artificial. A veces un movimiento de los ojos, una expresión facial o un gesto que no corresponde al contexto puede romper completamente la credibilidad de una escena”, explicó.

Por eso, considera necesario repetir las generaciones, revisar cada detalle y dirigir las secuencias hasta conseguir el resultado que necesita la historia.

También reconoce que la expansión de la inteligencia artificial abre debates sobre los derechos de autor, el consentimiento y el uso responsable de las imágenes. A su juicio, estas herramientas pueden transformar algunas labores técnicas del cine, pero no eliminan la importancia de la sensibilidad artística ni de las decisiones humanas detrás de una producción.

“La herramienta puede generar imágenes, pero decidir qué historia merece ser contada y cómo conectar con el público sigue siendo una responsabilidad creativa”, afirmó.

Inquebrantables: una historia para mantener viva la memoria de La Guaira

Entre los proyectos que ha desarrollado con esta tecnología, Inquebrantables ocupa un lugar especial. No solamente por el reconocimiento que acaba de recibir, sino por el vínculo de su historia con Venezuela.

El cortometraje nació de su interés por demostrar que la inteligencia artificial puede utilizarse para desarrollar narrativas con contenido humano, más allá de producir imágenes visualmente impresionantes.

Para construir la historia, Sebastián dedicó varias semanas a investigar lo ocurrido en la tragedia de La Guaira. Revisó fotografías, entrevistas y testimonios, incluso de personas que estuvieron en el lugar y vivieron directamente aquellos acontecimientos.

“Más allá de la destrucción y las pérdidas humanas, me impacta la solidaridad que surgió entre las personas en medio de una situación tan difícil. Quería que la historia no se concentrara únicamente en la tragedia, sino también en la humanidad de quienes la vivieron y cómo los venezolanos se unieron para ayudarse”, explicó.

La película combina acontecimientos reales con elementos de ficción. Una parte importante de la trama transcurre en el año 2086, cuando una mujer que sobrevivió a la tragedia durante su infancia comparte sus recuerdos con su nieto, quien debe escribir un ensayo.

A través de ese encuentro entre generaciones, el joven plantea una reflexión sobre la memoria y la importancia de transmitir las experiencias de quienes vivieron acontecimientos que marcaron la historia.

Sebastián destaca que la decisión de utilizar el cortometraje como formato respondió a su interés por construir una experiencia cinematográfica concentrada, para conectar emocionalmente con el espectador sin limitarse a reconstruir una sucesión de hechos históricos.

Inquebrantables es el corto que recrea la tragedia del doble terremoto de La Guaira

“No quería hacer simplemente una reconstrucción de acontecimientos históricos, sino desarrollar una experiencia cinematográfica que conectara con el espectador mediante los personajes, las imágenes y las emociones”, señaló.

La producción le tomó tres meses y representó un desafío creativo, especialmente por la sensibilidad del tema y la manera en que quería abordarlo.

Sebastián estuvo a cargo del concepto, el guion, la dirección visual, la generación de las secuencias, la edición y la postproducción. Para ello, utilizó plataformas como Higgsfield, Seedance 2.5, Kling 3.0 y Nano Banana, entre otras.

El trabajo también contó con música original de un colaborador identificado como Zetta y canciones licenciadas de otros artistas.

El joven cineasta insiste en que es importante diferenciar la ficción cinematográfica de los registros documentales. Las imágenes de la tragedia fueron recreadas mediante inteligencia artificial y no corresponden a grabaciones originales de los acontecimientos.

“Inquebrantables es un cortometraje de ficción inspirado en acontecimientos reales, no un documental compuesto por grabaciones auténticas de la tragedia”, precisó.

Su intención es que el público encuentre en la historia algo más que la representación visual de una catástrofe.

“Principalmente, quería provocar empatía, reflexión y esperanza. Naturalmente, al hablar de una tragedia de esta magnitud, es imposible evitar sentimientos de tristeza o dolor. Pero mi intención era que el público también pudiera reconocer la solidaridad, la valentía y la capacidad de recuperación de las personas”, manifestó.

Asegura que, aunque la historia está vinculada con un acontecimiento venezolano, sus emociones pueden conectar con espectadores de cualquier nacionalidad.

“No hace falta ser venezolano para comprender el dolor de perderlo todo, la importancia de ayudar a los demás o la esperanza de comenzar de nuevo”, agregó.

Un reconocimiento en Los Ángeles que vuelve a conectar con sus raíces

La llegada de Inquebrantables a los Tyrannus Angel Awards 2026 también tuvo una particularidad. Sebastián explicó que los organizadores del festival lo contactaron después de conocer su cortometraje y manifestarle que estaban interesados en que participara.

El cineasta ya había perdido la fecha límite de inscripción, pero los responsables del evento hicieron una excepción para permitirle presentar su trabajo.

La producción fue incluida en la selección oficial del certamen, que recibió 636 postulaciones de 84 países y seleccionó 34 películas para esa etapa, de acuerdo con el anuncio de la organización.

El 24 de octubre, durante la presentación de los premios en Los Ángeles, Inquebrantables obtuvo el reconocimiento Best Production en la categoría Adapted Works.

El festival evalúa propuestas de cine elaboradas con inteligencia artificial y contempla aspectos como la dirección, el guion, la producción, la creatividad visual, el impacto emocional y la integración de estas herramientas al proceso cinematográfico.

Para Sebastián, recibir la distinción en una ciudad vinculada históricamente con la industria del cine representa una satisfacción personal y profesional, sobre todo cuando recuerda sus comienzos en Guanare.

También espera que este resultado le permita establecer conexiones con cineastas, productores y otros profesionales del sector, así como abrir oportunidades para continuar desarrollando sus proyectos.

Pero el reconocimiento tiene otro significado: la historia premiada está vinculada con su país de origen. Afirma que aunque hoy vive y trabaja en Estados Unidos, sus raíces venezolanas siguen siendo parte importante de su identidad.

La Caída de Maduro: otra historia venezolana que llegó a las redes

Antes de desarrollar Inquebrantables, Sebastián ya había experimentado con la inteligencia artificial para recrear acontecimientos de alto impacto vinculados con Venezuela. Uno de esos trabajos fue La Caída de Maduro, un cortometraje que recrea el operativo del 3 de enero de 2026, durante el cual fueron capturados Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

La producción audiovisual muestra, mediante una narrativa cinematográfica y escenas generadas con inteligencia artificial, una representación de cómo habría transcurrido el operativo militar estadounidense en Caracas, desde el despliegue de las fuerzas hasta la detención de la pareja y su traslado fuera del país.

El material se difundió ampliamente en plataformas como Instagram, TikTok y X, donde acumuló millones de reproducciones y generó numerosas reacciones por su realismo visual. Su circulación también llamó la atención de medios internacionales que identificaron a Rangel como el creador de la pieza.

Por Mariangel Moro Colmenárez (CNP 25.482)

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