Araure.- “El sorgo regresa al campo venezolano con tecnología de vanguardia”, afirmó el ingeniero Ramón Bolotín, directivo de Fedeagro, al destacar que este grano vuelve a posicionarse como un cultivo estratégico y de alto valor para el desarrollo productivo del país.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una jornada de capacitación técnica realizada en el Vicerrectorado de Producción Agrícola (VPA) de la Unellez, en el municipio Páez, como parte de la conmemoración de los 51 años de esta casa de estudios.
Durante su ponencia ante la comunidad universitaria, Bolotín subrayó que el rubro retorna al panorama agrícola nacional respaldado por años de investigación e innovaciones genéticas. Explicó que la tecnología actual supera la concepción tradicional del sorgo como un cultivo rústico o exclusivo del ciclo norte-verano, y destacó que los nuevos híbridos tienen un alto potencial productivo, pero requieren aportes hídricos adecuados para alcanzar su máximo rendimiento.
Asimismo, analizó el atractivo comercial del rubro en el mercado internacional y mencionó la creciente demanda de países como China para la elaboración de alimentos balanceados para animales, lo que genera precios altamente competitivos frente a otros granos.
Bolotín recordó que Venezuela llegó a cultivar cerca de 300.000 hectáreas de sorgo en décadas pasadas y señaló que la reactivación de este rubro busca insertar nuevamente al país en ese circuito económico.
Por su parte, representantes de la coordinación del programa de Ciencias del Agro y del Mar resaltaron la importancia de estas actividades para mantener actualizada a la comunidad estudiantil. Precisaron que la extensión Páez cuenta actualmente con una matrícula aproximada de 250 alumnos que cursan Agronomía, dentro de un universo cercano a los 500 estudiantes vinculados a las ciencias del campo y la agroindustria.
El encuentro también contó con la participación de Hernán Torre, en representación del Polo Agropecuario, quien abordó el impacto de la siembra directa como práctica agronómica para preservar los suelos, retener la humedad y favorecer la sostenibilidad del ecosistema agrícola. (CNP 18.050)

