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Aterciopelados reafirmó su idilio histórico con los venezolanos y varios portugueseños lo confirman

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Escrito por Redacción

Caracas.- Quienes en los 90 sintonizábamos la radio con el dedo engatillado en Rec sabemos que el rock es memoria pura. El pasado sábado, 13 de junio, la Concha Acústica de Bello Monte se volvió una de las máquinas del tiempo más esperadas del año con el Rockatanga Fest 2026. La cita, de Eventos Globales, A&T Pro y Goliiive, juntó a miles de almas nostálgicas, entre ellas varios portugueseños, para conmemorar las tres décadas de La pipa de la paz, el disco de Aterciopelados que revolucionó la historia del rock mestizo.

La conexión de la banda con Venezuela supera cualquier frontera. Como pioneros de la internacionalización de su rock, los colombianos siempre recuerdan que este país fue el primero en abrirles las puertas. Esta complicidad tiene una coincidencia casi mística: la icónica portada del álbum rinde tributo directo a nuestras Tres Potencias Espirituales, reemplazando el rostro de María Lionza por el de Andrea Echeverri, flanqueada por el Negro Felipe y el Indio Guaicaipuro. Su música fue el escape perfecto en los hogares de toda la nación.

El maratón musical arrancó a las 4:00 p. m. con Novanout, seguido por el arsenal caribeño de Mata Rica y el enérgico zafarrancho de King Changó, cuyo ska puso a saltar a la masa en un pogo tan intenso que más de una articulación noventera exigió tregua a gritos. La locura subió de nivel con OneChot como invitado sorpresa, dejando el terreno servido para Aterciopelados. La banda colombiana puso a cantar a todos a punta de “joropo punk” y desató la euforia total al tocar clásicos inolvidables como “Bolero falaz”, “Baracunatana” y “Florecita rockera”, coreados de principio a fin.

El lado entre ídolo y seguidor

Tras apagarse los reflectores, el protocolo mediático cedió su espacio a la calidez. Andrea Echeverri y Héctor Buitrago abrieron un espacio íntimo para saludarnos, conversar y fundirnos en un gran abrazo, experiencia enriquecedora que compartí junto a la locutora Jaivory Olivera Granda, la melómana Yendi Torres (ambas de estado Portuguesa) y mi hermana Luisa Neira, quien por fin presenciaba en vivo el origen de mi arraigada complicidad con los líderes de Aterciopelados.

El periodista Carlos Neira nos relata su encuentro con Aterciopelados y su líder Andrea Echeverri

El reencuentro fluyó libremente entre los modismos de la jerga rola y el sabor de la jerga paisa. Entre risotadas, destapamos el archivo fotográfico para contrastar aquella primera foto de hace treinta años en el backstage del festival “MTV Todesilha” (1997) —cuando este servidor era apenas un adolescente entusiasta— con las imágenes de giras posteriores.

“¡Ay, ome!”, “¡Qué Bacano!”, y haciendo chiste del paso de los años en nosotros; cerramos la charla posando con buena vibra y las mejores sonrisas en una última foto —¡por el momento!—, con la intención de mantener actualizado el álbum de nuestros recuerdos juntos.

Rememorar lo vivido en Venezuela y en otras partes, en especial la época de mis años radicado en Bogotá, me permiten confirmar que aquel joven admirador, hoy en día un periodista, sigue igual de enamorado de la propuesta musical de ese “Dúo Dinámico” recordado a través del tiempo.

La conexión de la banda con Venezuela supera cualquier frontera

A mis queridos “parceros”, “paisanos”, colegas músicos: mi admiración eterna por mantener su afecto intacto en cada encuentro y demostrar que el verdadero éxito se mide en la calidad del tiempo compartido.

Este inolvidable reencuentro confirma que el tiempo solo afianza la lealtad y las experiencias vividas a través del arte. Expreso mi más sincero agradecimiento a los estimados lectores y al equipo de Portuguesa Reporta por acompañarme en este reportaje y seguir celebrando la música que nos une. Me despido con la satisfacción de saber que el respeto mutuo siempre nos mantendrá cerca. ¡Hasta un próximo encuentro!

Nota de prensa, Carlos Neira (CNP 17453)

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