La captura no romantiza el narcotráfico, su gran acierto es fijar la mirada en los policías que interpretan Alfonso Herrera (Arturo Carmona) y Noé Hernández (Héctor Rosales), quienes capturan al narcotraficante más buscado: Joaquín “El Chapo” Guzmán (Héctor Kotsifakis), líder del Cártel de Sinaloa. Basada en hechos reales, concretamente en la Operación El Cisne Negro, y dirigida por Chava Cartas, la película mexicana alcanzó el primer lugar en la plataforma de Netflix en su estreno.
El Universal conversó con Noé Hernández, ganador de cuatro premios Ariel. Creció en el campo con un padre muy estricto, llegó a la actuación en el colegio, justamente para escapar de los regaños de su papá y de las faenas de la tierra. Cuando llegó a la universidad, en principio se iba a postular para Derecho, hasta que vio la carrera de arte dramático; aunque no quedó seleccionado, empezó estudios de filosofía y entraba como oyente a todas las clases de arte dramático, hasta que unos compañeros desertaron y pidió su cambio. La actuación era su destino.
-¿Cómo fue trabajar con Alfonso Herrera?
-La comunicación con Poncho fue vital para construir los personajes. No había trabajado con él, solo habíamos compartido una secuencia muy pequeña en la película La dictadura perfecta. Tuvimos muchas sesiones con el director, la producción y los otros actores para ir delineando el carácter y los motivos de los personajes. Poncho es un actor muy comprometido, disciplinado, hace su trabajo con toda la buena vibra posible. Creo que en la película se ve reflejada la química que tuvimos, hubo mucha confianza. También tuvimos mucha libertad por parte del director.
-Revisando su trayectoria, usted siempre había interpretado al narcotraficante. Ahora, interpreta al policía que lo atrapa.
-Fue un agasajo estar del otro lado. Aquí en México se encasillan a los actores con ciertos personajes; muchos directores y productores se fijan más en el perfil físico que en las capacidades actorales. Me gustó que me ofrecieran este papel, ya había trabajado con el director en Contraataque, ahí era el malo de la historia, ahora que me pusieran de este lado fue un reto, fue demostrarme y demostrar a los directores y productores que pueden confiar en los actores, que nos preparamos en una academia y que sabemos interpretar a cualquier personaje.
-Algo que destaca en la película es la duda que existe en el espectador sobre si los policías aceptarán o no el ofrecimiento de “El Chapo”.
-Ese es uno de los grandes aciertos de la película de poner en duda, no solo a los policías, también al espectador. Justo los policías se enfrentan a ese conflicto interno cuando atrapan al delincuente más buscado. Cuando construíamos a los personajes nos enfocamos en dimensionar la figura del Chapo, porque de ahí dependía nuestro trabajo de emociones: la vida de estos policías y sus familiares estaban en juego, porque una cosa era la propuesta económica y otra lo que podía hacer este narco contra ellos. El dilema de estos policías fue preguntarse hasta dónde vale la pena ser ético sin quebrantar sus principios.
-¿Cree que el narcotráfico en México pueda llegar a su fin?
-El narcotráfico no va a desaparecer. Mataron al Mencho y el cartel sigue operando; “El Chapo” está en la cárcel y su organización sigue operando. Pareciera que es un mal con el que tenemos que aprender a vivir, pero creo que si, poco a poco, como en esta película, los niños crecen viendo películas con historias de personas que eligen hacer las cosas bien, en lugar de glorificar al narco, los niños pueden tener otra visión, encontrar otra forma de resolver la vida, que no necesariamente tienen que dedicarse al narcotráfico porque, tarde o temprano, a los grandes narcos les llega su fin.
-Hace algunos años cuestionó las dificultades de vivir de la actuación.
-A veces recibir un premio juega en contra, los directores y productores piensan que vas a cobrar más o que ya tu imagen está muy expuesta. Un actor no gana mucho, haces cine, televisión, teatro y hasta comerciales, pero vivir en Ciudad de México es caro, y toca residir aquí porque justamente aquí se hacen las grandes producciones, hay más oportunidades. En mi caso, que llevo rato caminando en la carrera, ya no hago tanto casting y me llegan las propuestas, pero sí, puedes pasar meses sin trabajar. El oficio del actor es difícil porque es un trabajo flotante, terminas una producción y estás otra vez desempleado, tampoco tienes prestaciones, seguro… Otro factor que te afecta es la vejez, te llaman menos y los personajes son más pequeños.
-Y finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Noé Hernández?
-Con mucha incertidumbre, me preocupa la indiferencia de la sociedad y su obsesión por acabar los recursos naturales del planeta, además la violencia y el narcotráfico. El futuro no es alentador, ya no debemos cuestionarnos ¿qué mundo le vamos a dejar a los niños?, sino más bien preguntarnos ¿qué niños le vamos a dejar al mundo?

