Cultura y Espectaculo

Édgar Ramírez se convierte en un hombre narcisista y manipulador en Dr. Death

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Escrito por Redacción

Pareciera que los personajes basados en personas reales persiguen a Édgar Ramírez. Durante su carrera el actor tachirense de 47 años de edad ha interpretado en cine y televisión a Carlos, el Chacal; Gianni Versace y Simón Bolívar. No había notado este patrón en su carrera hasta que su gran amigo, el chef español Ferran Adrià, se lo comentó en una oportunidad. «No creo que sea casual que te llame tanto la atención y que te terminen persiguiendo personajes basados en la vida real», le dijo el dueño del célebre restaurante elBulli, ahora convertido en museo, al más internacional de los actores venezolanos, quien protagoniza la segunda temporada de la serie de Universal+ Dr. Death, basada en el podcast homónimo centrado en casos reales de negligencia médica.

En 2021, se estrenó la primera temporada de Dr. Death en Peacock. En esa primera entrega, la serie se centró en la terrorífica historia real del doctor Christopher Duntsch, una estrella emergente en la comunidad médica de Dallas que fue acusado de mutilar y asesinar a un gran número de sus pacientes. Ahora, la segunda temporada, que llega este miércoles a Universal+ en Latinoamérica, se basará en la historia de del cirujano torácico Paolo Macchiarini.

Macchiarini (Édgar Ramírez) parecía tener un futuro brillante en el campo de la medicina regenerativa. Realizó el primer trasplante de órganos sintéticos del mundo y prometía cambiar y prolongar la vida de sus pacientes con sus procedimientos quirúrgicos; sin embargo, las cosas comenzaron a salir mal y la periodista Benita Alexander (Mandy Moore), en ese entonces su prometida, desenmascaró el fraude del cirujano, quien engañó a la comunidad médica y realizó los procedimientos experimentales en sus pacientes sin sustento científico.

Ramírez describió a su personaje como un hombre narcisista, manipulador y con poca introspección, lo que le permitió crear su versión de Paolo Macchiarini sin limitaciones. «Siempre hay un momento en el que un personaje que camina en la oscuridad, como este, reconoce lo que hizo. O sea, siempre hay un momento en el que al menos habla del por qué. Esa es la introspección, el momento en el que el personaje se detiene y explica las razones por las hizo lo que hizo. Mi personaje jamás tuvo introspección y eso para mí fue muy interesante porque me dio la oportunidad de, básicamente, vivir la fantasía que era la vida que se había creado Paolo Macchiarini», explicó el venezolano en un encuentro virtual con medios de comunicación latinoamericanos.

Para preparar su personaje, Édgar Ramírez se documentó sobre el caso Macchiarini a través de entrevistas y documentales, pero llegó un punto en el que tuvo que detenerse. Su personaje comenzaba a caerle mal y, como actor, no quería desarrollar su papel con prejuicios sobre él. «En ese momento, el documental que hizo Netflix (El gran cirujano del engaño) no se había estrenado, pero había documentos filmados a los que tuvimos acceso de cuando comenzó el caso en Suecia y cómo se fue cayendo el castillo de naipes que este hombre había construido alrededor de su carrera, de cómo había escondido las cosas que había cometido, las malas praxis. Cuando comencé a mirar esos documentales tuve que parar porque no me gustaba lo que había hecho. Para mí es muy importante no juzgar a mi personaje, porque soy yo el que está al servicio del personaje, pero llegó un momento en el que veía los documentales y no me caía bien. De hecho, me parecía un hombre muy arrogante, agresivo y no entendía cómo una persona así había logrado manipular a tanta gente».

A diferencia de otros personajes basados en historias reales, el hecho de que Macchiarini no fuese alguien tan conocido le permitió a Ramírez abordar al personaje con más libertad y sin tantas presiones, pero fiel a las características que lo hicieron merecedor de que su historia se incluyera en la serie. «Mi aproximación fue diferente, quise crear un personaje del que nadie sospechara, que fuera un tipo simpático, sonriente, que sedujera a la gente a su alrededor (…) Es un personaje que se descubre a través de los puntos de vista de los demás personajes de la historia, nunca desde su punto de vista».

Más allá de la interpretación, para el actor era importante entender los dilemas éticos a los que se enfrentan los buenos cirujanos para tratar de comprender las decisiones que tomó su personaje y que perjudicaron a personas inocentes. «Puse mucho foco en respetar los dilemas éticos de los cirujanos, sobre todo aquellos que desarrollan investigaciones que prometen cambiar el campo médico. Para mí fue muy importante entender lo que hace un buen médico en el plano ético para tratar de entender a mi personaje, que rompió todas las líneas éticas para su propio beneficio».

Édgar Ramírez considera que, probablemente, su interés por personajes basados en personas reales viene de su faceta como periodista. «Interpretar personajes basados en la vida real no ha sido algo que haya buscado, es algo que se me ha presentado y los he escogido. Creo que, quizá, es algo que tiene que ver con mi background de periodista, porque antes de ser actor hice periodismo político y entrevistaba gente. Entonces, creo que hay algo allí, una conexión. Es algo que me permite hacer mucha investigación», explicó el venezolano, quien citó lo que le dijo su amigo Ferran Adrià hace mucho tiempo: «Al final, es una entrevista tan intensa que terminas metido en el personaje que estás entrevistando».

El Nacional

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