El precio medio del diésel en Estados Unidos alcanzó este viernes los 6,06 dólares por galón, marcando un máximo histórico sin precedentes según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA). La cifra representa un vertiginoso incremento del 63% en comparación con el mismo periodo del año pasado.
El encarecimiento del combustible está directamente impulsado por el alza global del petróleo. El barril de crudo de Texas (WTI) superó esta semana la barrera de los 100 dólares, alimentado por el temor de los mercados a una prolongación del conflicto geopolítico en Oriente Medio. Informaciones publicadas por The Wall Street Journal señalan que asesores de la Casa Blanca habrían advertido al presidente Donald Trump sobre la posibilidad de que el enfrentamiento con Irán se extienda durante la totalidad de su mandato.
La crisis energética global se ve acentuada por la inestabilidad bélica en Europa del Este. El Ministerio de Defensa de Rusia reportó la toma de ocho localidades en las regiones ucranianas de Donetsk, Zaporiyia y Járkov durante la última semana. En respuesta, ataques con drones ucranianos alcanzaron la región de Tula —a 200 kilómetros al sur de Moscú— dejando un saldo de dos muertos y tres heridos, además de impactar infraestructuras logísticas de la firma Ozon y una refinería estratégica en Sarátov.
La presión inflacionaria en los carburantes impacta de manera desigual en el territorio estadounidense, mostrando brechas considerables entre costas y regiones centrales: California $ 7.98, Washington $7.06, Hawái $ 7.00, Oregón $6.40, Nevada $6.40, Pensilvania $6.20, Alaska $ 6.20.
Mientras el diésel escala a niveles críticos para el transporte de mercancías y la cadena de suministro, el precio medio nacional de la gasolina mantiene una distancia considerable, situándose actualmente en los 4,30 dólares por galón.
El Universal

