La directora del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas, calificó como “lamentable” la masacre registrada en la comunidad de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón, donde más de 10 personas fueron asesinadas en uno de los hechos más violentos ocurridos en el país durante 2026.
La especialista advirtió que este tipo de crímenes envían un mensaje negativo tanto a nivel nacional como internacional sobre la situación de inseguridad que enfrenta Honduras, especialmente en regiones donde operan estructuras criminales vinculadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas.
“Lo que manda el mensaje es: este país es inseguro, en el área urbana y en el área rural”, expresó Ayestas durante declaraciones brindadas a medios de comunicación tras conocerse la masacre en el Bajo Aguán.
El múltiple asesinato ocurrió en el sector de Rigores, en Trujillo, donde las víctimas fueron encontradas en una aparente escena de ejecución masiva que continúa siendo procesada por equipos de investigación y medicina forense.
La directora del ONV señaló que hechos violentos de gran magnitud como el registrado en Colón provocan temor colectivo y profundizan la percepción de inseguridad entre la población hondureña.
Asimismo, advirtió que los homicidios múltiples representan actualmente una situación crítica para el país y podrían generar nuevas acciones violentas en otras regiones si no se desarrollan respuestas contundentes desde el Estado.
“Los homicidios múltiples representan actualmente un problema de emergencia en materia de seguridad”, sostuvo la especialista, quien además alertó sobre posibles efectos de réplica derivados de este tipo de ataques.
Ayestas insistió en que la respuesta de las autoridades debe centrarse en una investigación criminal seria, técnica y transparente para evitar que el caso quede en la impunidad, como ha ocurrido en otros hechos violentos registrados anteriormente en Honduras.
En ese sentido, pidió que se conforme un equipo especial integrado por investigadores de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), con experiencia en casos de homicidios múltiples y crimen organizado.
“Es importante que se nombre el mejor equipo en materia de homicidios para una investigación transparente”, expresó la directora del ONV.
La experta remarcó además la necesidad de fortalecer las capacidades de investigación criminal, inteligencia y judicialización de casos complejos, especialmente en regiones donde convergen conflictos territoriales y estructuras delictivas.
El departamento de Colón y particularmente la región del Bajo Aguán han sido históricamente escenarios de violencia relacionados con disputas por tierras, crimen organizado, narcotráfico y conflictos entre grupos armados.
Tras la masacre, el Gobierno hondureño anunció una intervención inmediata en la zona mediante un equipo especial conformado por fiscales del Ministerio Público, militares, jueces y agentes de inteligencia.
El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, aseguró previamente que el crimen no quedará impune y afirmó que detrás de la masacre existiría una organización criminal que opera en la región norte del país.
Las autoridades mantienen operativos activos en distintos sectores de Colón mientras continúan las investigaciones para identificar oficialmente a todas las víctimas y determinar el móvil del ataque.
La masacre de Trujillo ocurrió además en medio de una jornada marcada por otros hechos violentos en Honduras, incluyendo el enfrentamiento armado registrado en Corinto, Cortés, donde murieron varios agentes policiales durante una operación antidrogas.
Mientras tanto, organizaciones defensoras de derechos humanos y especialistas en seguridad continúan advirtiendo que los homicidios múltiples se han convertido en una de las principales amenazas para la estabilidad y la seguridad pública en Honduras.
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