La copresidenta Rosario Murillo reaccionó al voto de la OEA que aprobó convocar una reunión de cancilleres para evaluar medidas sobre Nicaragua, un paso que la oposición en el exilio celebró porque puede derivar en respuestas diplomáticas y nuevas presiones conjuntas sobre el régimen de Daniel Ortega y Murillo.
La resolución avanzó con 29 votos a favor, Brasil en contra y México en abstención, de acuerdo con información de Infobae, tras la sesión. La inclusión de países del CARICOM, que hasta entonces aparecían como indecisos, permitió destrabar una votación que, según la oposición, venía beneficiando al oficialismo.
En un mensaje a la nación divulgado por Canal 4 de Nicaragua, este miércoles, Murillo respondió con un discurso de confrontación contra sus críticos y defendió la línea política del oficialismo. La funcionaria insistió en que “hay patria” y descalificó a opositores y voces disidentes con expresiones como “cartuchos quemados”, “espantapájaros”, “mercenarios”, “traidores” y “cobardes”.
También afirmó que en Nicaragua se desarrolla “la amplia consulta que se realiza en todo el país” y sostuvo que la Asamblea Nacional presentará avances sobre las “reformas electorales soberanas”. Según dijo, esas reformas estarán orientadas a “nuestras elecciones libres y dignas”.
La reunión de cancilleres abre uno de los mecanismos de presión más fuertes de la OEA
La convocatoria a cancilleres figura entre los instrumentos más relevantes de presión política dentro de la Organización de los Estados Americanos ante situaciones consideradas graves en la región. En los próximos días se espera conocer la fecha y la hora propuestas para esa reunión.
Ese punto responde a la pregunta central abierta por la votación: ¿Qué puede ocurrir ahora con Nicaragua?. La consecuencia inmediata es que el caso pasará a un nivel diplomático superior dentro de la Organización de los Estados Americanos, con la posibilidad de que se discutan acciones concretas frente a las decisiones del gobierno de Ortega y Murillo.
Murillo no aludió en sus declaraciones a los detalles de la votación, pero sí enmarcó su intervención en una defensa de la soberanía nacional y en una deslegitimación total de la oposición. “Primero ignorarlos porque no son nadie, pero también exhibirlos como los ridículos forajidos que a falta de valentía y de voz propia conforman legiones de mentirosos en lo que llaman redes sociales”, dijo en el mensaje oficial.
La dirigente oficialista presentó además una agenda política y conmemorativa para este sábado en el Palacio Nacional, hoy Palacio de la Cultura. Allí, sostuvo, sesionará la Asamblea Nacional con centenares de jóvenes para conmemorar la lucha contra el somocismo y dar a conocer los avances de las consultas sobre la reforma electoral.
La oposición en el exilio interpretó la votación como una derrota del oficialismo
Mientras el gobierno endurecía el tono, dirigentes opositores celebraron el resultado de la sesión. Juan Sebastián Chamorro escribió en sus redes sociales: “Apabullante derrota de la dictadura Ortega Murillo en la OEA. Con 29 votos a favor, Brasil en contra y Mexico en abstención, se convoca a Cancilleres para abordar acciones concretas en relación a Nicaragua. Gracias OEA y estimadas naciones hermanas”.
El partido Ruta del Cambio, dirigido por Félix Maradiaga, sostuvo en su cuenta de X que “este voto demuestra que Nicaragua no está sola en su búsqueda de democracia, libertad y un futuro en el que los nicaragüenses puedan decidir libremente”.
Según información de Infobae, durante varios días la oposición exiliada y organizaciones de la sociedad civil concentraron sus esfuerzos en convencer a países que todavía no definían su posición. Ese trabajo de cabildeo se enfocó, entre otros, en los miembros de CARICOM, cuyo apoyo terminó por inclinar la votación.
Los pronósticos descritos en el mismo texto no son favorables para Ortega y Murillo. La expectativa de la oposición es que la reunión de cancilleres pueda traducirse en respuestas diplomáticas y otras formas de presión conjunta para forzar al gobierno nicaragüense a retomar el rumbo democrático.
Infobae

