Un terremoto sacudió la región de Tokio este domingo de madrugada y activó alertas de emergencia en el este de Japón, sin que hasta el momento las autoridades informaran víctimas ni daños de gran escala tras el sismo de magnitud 5,9 con epicentro en la prefectura de Ibaraki.
La sacudida se registró a las 2.00 de la madrugada en la región de Kanto, donde se encuentra Tokio, y se sintió también en Saitama y Chiba.
La Agencia Meteorológica de Japón descartó una alerta de tsunami y ubicó el hipocentro a unos 70 kilómetros de profundidad, un dato que también coincidió con los reportes difundidos por medios locales e internacionales.
El movimiento alcanzó de lleno al área metropolitana de la capital japonesa y generó avisos sísmicos en teléfonos móviles.
La información inicial indicó que no se habrían reportado heridos ni daños personales hasta el momento. Aun así, el gobierno japonés puso en marcha un grupo de trabajo para verificar el alcance del temblor y relevar posibles efectos en infraestructura y servicios.
El epicentro se localizó en el sur de Ibaraki, al noreste de la capital, dentro de una zona acostumbrada a la actividad sísmica. El temblor se percibió con claridad en amplios sectores del este del país y alcanzó a edificios, locales, viviendas y rutas del entorno de Tokio.
La Agencia Meteorológica indicó que una sacudida de menos de 5 grados de intensidad puede hacer que los objetos se desprendan de los estantes y obligar a muchas personas a buscar apoyo para no perder el equilibrio por la fuerza del movimiento.
Por su parte, hace cuatro horas, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se refirió sobre el sismo a través de una publicación en su cuenta de X.
“Como gobierno, inmediatamente después del terremoto, establecimos la Sala de Contacto de la Oficina del Primer Ministro en el Centro de Gestión de Crisis de la Oficina del Primer Ministro, y he dado instrucciones para comprender la situación de los daños, proporcionar información oportuna y precisa al público, y otras medidas, y estamos respondiendo en consecuencia”, afirmó.
“A quienes se encuentren en las zonas donde el temblor fue fuerte, les pido que permanezcan alerta ante la posibilidad de un terremoto de magnitud similar”, agregó la lider japonesa.
Entre las incidencias reportadas tras el sismo, se registró la rotura de una tubería subterránea de agua en el distrito capitalino de Koto, en el este de Tokio, lo que provocó una salida de agua sobre la calzada. A la vez, unas 460 viviendas quedaron sin suministro eléctrico en distintos puntos de la capital, según el operador de la red de distribución. Esos cortes aparecieron entre los primeros efectos materiales asociados al movimiento de tierra.
Las revisiones también se concentraron en instalaciones sensibles. La central nuclear Tokai 2 y la planta de Fukushima comunicaron que no detectaron irregularidades tras el sismo y que los niveles de radiación se mantuvieron dentro de los parámetros habituales. En la misma línea, el organismo regulador japonés informó que no recibió reportes anómalos desde cerca de una docena de centrales nucleares y otras instalaciones que manipulan materiales radiactivos.
De igual manera, en la capital y en ciudades cercanas, la circulación vial continua con aparente normalidad, de acuerdo con las imágenes difundidas por la televisión pública japonesa.
El sismo volvió a poner bajo atención la vulnerabilidad del archipiélago japonés frente a este tipo de fenómenos. Japón se encuentra sobre una de las zonas tectónicas más activas del mundo y registra temblores con frecuencia. Esa condición explica la rápida activación de sistemas de alerta, los protocolos de emergencia y las inspecciones inmediatas sobre redes de transporte, energía y complejos industriales.
El episodio ocurrió un mes después de otro terremoto de magnitud 7,1 en la zona de Kumamoto, en la isla meridional de Kyushu, que dejó 38 muertos, 364 heridos, más de 1.500 edificios destruidos y cerca de 20.000 inmuebles dañados.
Ese antecedente reciente reforzó la atención de las autoridades japonesas ante cualquier nuevo movimiento de importancia en el país, incluso cuando los primeros informes no señalaron consecuencias humanas graves.
(Con información de AP y Europa Press)

