Barinas.- Desde la mañana del domingo, cuando esperaban ingresar al Internado Judicial de Barinas (Injuba) para la jornada de visita familiar, decenas de madres y esposas de privados de libertad permanecen a las afueras del recinto penitenciario sin moverse del lugar, aguardando información sobre sus allegados. Desde allí han visto salir buses tras buses con reclusos trasladados a otros penales del país, sin que las autoridades les informen hacia dónde fueron enviados sus familiares.
Desde antes de la protesta registrada dentro del penal, la posterior destitución del director Elvis Macuare Guerrero y el inicio de los traslados, la incertidumbre ya se había instalado entre las familias, que insisten en denunciar torturas, aislamiento y falta total de información sobre el destino de los internos.
Antes del conflicto, la población penal de Injuba era de aproximadamente 1.200 hombres y 112 mujeres.
Las familias aseguraron al medio nacional El Pitazo que el recinto está intervenido desde el pasado 6 de mayo y, desde entonces, según relatan, comenzaron las restricciones de visitas, las requisas violentas y los primeros traslados hacia otros centros penitenciarios del país. “Desde hace tres semanas algo estaba pasando”.
“A mi esposo lo sacaron arbitrariamente. Lo golpearon y lo torturaron. Lo trasladaron el viernes 8 de mayo y ahora está en Yare III”, relató una mujer que viajaba constantemente desde Portuguesa hasta Barinas para intentar obtener información sobre su pareja.
La esposa del privado de libertad aseguró que durante días recorrió el penal buscando respuestas sin éxito. “Pasó el fin de semana, lunes, martes y miércoles. Yo iba a Barinas y no me daban información, no me decían nada. Fue hasta el jueves cuando mi esposo logró conseguir una llamada desde Yare para avisarme que estaba allá”, contó.
“Nunca hubo problemas hasta que llegó ese director”
La mujer denunció además que las autoridades continuaban registrando a su esposo como recluido en Injuba incluso después de haber sido trasladado.
“Todavía el miércoles pasado fui porque había visita y me dijeron que sí, que él estaba en el módulo 2 y que tenía visita. Son tan incapaces que tienen a los familiares así. Yo sé dónde está porque él pudo avisarme”.
Las visitas familiares y conyugales, explicó, se realizaban apenas dos veces al mes, por lo que cada traslado implica para las familias mayores gastos y más dificultades para mantener el contacto con sus seres queridos.
“Duró cuatro años recluido y nunca hubo problemas, hasta que llegó ese nuevo director. Ahora perdió todo. Salió con la pura ropa que tenía puesta. Ahora tengo que esperar que me digan cuándo reciben paquetería para empezar de cero y llevarle todo otra vez”, lamentó.
Con su esposo, según indicó, fueron trasladados otros 12 privados de libertad hacia el Internado Judicial Yare III, en el estado Miranda. Ahora, la familia espera conseguir que sea reubicado en un penal más cercano a Portuguesa.
“Lo más cerca que tenemos ahora es Fénix, en Lara, porque a Guanare ya no están llevando a nadie. Esto es muy difícil”, expresó.
“Han salido buses tras buses”
Mientras las autoridades no ofrecen información oficial sobre los destinos de los nuevos traslados, en las afueras del penal crecen las versiones entre familiares sobre posibles envíos de reclusos hacia Tocuyito, Yare, Rodeo o incluso a Santa Ana, en Táchira.
“Han salido buses tras buses. Se llevaron prácticamente a todos los que estaban en las torres, pero no nos dicen si es para Tocuyito, Rodeo o San Cristóbal. Aquí no hay información de nada, ni siquiera de los heridos que vimos cuando les echaron plomo”, denunció otra familiar.
Otra mujer, madre de uno de los reos, aseguró que las restricciones comenzaron semanas antes de la protesta y responsabilizó a la directiva del penal de agravar el conflicto.
“El director botaba la comida y prohibió las visitas. Ayer, cuando tocaba visita, no dejó entrar a nadie ni permitió el pase de comida”, afirmó.
Según su relato, durante la noche un pequeño grupo de familiares logró conversar con autoridades del recinto, quienes les informaron que la mayoría de los internos serían trasladados tras los daños registrados durante la protesta.
“Nos dijeron que iban todos de traslado porque acabaron con todo. Después hablaron de una mesa de trabajo para evaluar si dejaban a algunos de Barinas”, explicó.
De acuerdo con los testimonios, al menos tres autobuses salieron del penal durante la madrugada. Asimismo las autoridades informan que, antes del conflicto, aproximadamente 400 privados de libertad habrían firmado autorizaciones de traslado.
“Nosotros no sabemos realmente qué fue lo que pasó. Estamos esperando información”, insistió.
Bajaron a los reclusos de las torres
El Observatorio Venezolano de Prisiones informó que entre las 9:00 y 10:00 de la mañana de este lunes fueron bajados todos los reclusos que permanecían sobre los techos y torres de Injuba desde el inicio de la protesta.
Hasta el momento, los familiares desconocen si los privados de libertad serán atendidos por las autoridades, como prometieron durante la madrugada, o si el penal será desalojado completamente mediante nuevos traslados.
Mientras esperan respuestas, las familias también intentan adaptarse a las nuevas normas impuestas para el ingreso de paquetería en otros penales, establecidas en la Circular N° 010 de septiembre de 2025 del Ministerio para el Servicio Penitenciario.
Entre los artículos permitidos figuran bebidas y alimentos en envases transparentes, artículos de higiene personal sin empaques originales, insumos de limpieza y prendas básicas como franelas, shorts, monos, chancletas y sábanas.
Sin embargo, para muchos familiares el problema ya no es qué pueden llevar, sino los gastos que estos generan, así como también saber a dónde deberán viajar ahora para reencontrarse con sus seres queridos.

