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Reubicación de buhoneros en Acarigua genera denuncias de abuso policial y reclamos de diálogo

Acarigua.- La reubicación de trabajadores informales del centro de Acarigua, ordenada por la Alcaldía del municipio Páez desde hace varias semanas, ha generado reclamos entre los vendedores ambulantes y enfrentamientos con funcionarios policiales, a quienes los comerciantes señalan de perpetrar presuntos abusos durante los operativos de desalojo forzados.

El dirigente político David Zapata solicitó a las autoridades municipales y regionales que revisen las medidas aplicadas contra los trabajadores informales y prioricen el diálogo antes de continuar con los desalojos.

Zapata reconoció la necesidad de contar con una ciudad más limpia, ordenada y organizada, pero consideró que ese objetivo no debe alcanzarse a costa de afectar a las familias que dependen de las ventas informales para obtener ingresos.

“Comprendemos perfectamente el deseo y la aspiración legítima de tener una ciudad más limpia, ordenada y hermosa; nadie se opone al desarrollo y al embellecimiento de nuestro municipio. Sin embargo, el orden urbano no puede construirse sobre el sufrimiento, la angustia y el atropello de nuestras familias”, expresó.

Piden liberar a trabajador detenido

Uno de los casos que generó mayor preocupación entre los trabajadores informales es la detención de un vendedor conocido como “Morocho Oferta”, según denunció Zapata, quien pidió su liberación.

“Rechazamos la detención arbitraria y abogamos por la pronta liberación del trabajador informal conocido como Morocho Oferta. Esa detención representa un retroceso grave en la búsqueda de soluciones pacíficas y constructivas para el municipio Páez”, afirmó.

El dirigente sostuvo que la detención dificulta cualquier posibilidad de entendimiento entre los comerciantes y las autoridades municipales.

“Así es difícil llevar un diálogo, es difícil llegar a un buen entendimiento con los buhoneros y con las autoridades municipales cuando las autoridades policiales se llevan detenidos a un miembro de esos buhoneros, un padre o sostén de familia”, señaló.

Piden considerar la realidad económica

Los agraviados y la ciudadanía en general cuestionan que se pretenda exigir la formalización de los vendedores informales sin considerar las condiciones económicas que atraviesan las familias venezolanas.

Zapata destacó que muchos padres y madres que trabajan en las calles del centro de Acarigua no lo hacen por elección, sino por necesidad ante la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para acceder a empleos formales.

El dirigente señaló que la economía informal se ha convertido en una fuente de ingresos para profesionales, jóvenes, adultos mayores y jefes de hogar que necesitan cubrir alimentación, medicinas y otros gastos familiares.

Ante este escenario, Zapata pidió a las autoridades municipales detener temporalmente los operativos y revisar el proceso de reubicación.

El dirigente cuestionó que una reubicación pueda consistir únicamente en retirar a los vendedores del centro y trasladarlos a espacios que no cuenten con las condiciones necesarias para desarrollar sus actividades.

“Reubicar a nuestra gente no significa sacarlos del centro para lanzarlos a terrenos improvisados, sin condiciones, bajo el sol y la lluvia. Un espacio digno se planifica, se construye y se dota de garantías antes de tomar cualquier medida de desplazamiento”, afirmó.

Como alternativa, propuso establecer mesas de trabajo entre los trabajadores informales y las autoridades para diseñar un plan de reorganización del comercio en el centro de Acarigua. La propuesta contempla que la ciudad pueda avanzar hacia una imagen más ordenada y recuperar espacios públicos, pero sin dejar sin sustento a las familias que actualmente dependen de las ventas ambulantes. (CNP 25.482)

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Mariangel Moro Colmenárez

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