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Video de trillizas sufriendo por el calor durante un apagón se hace viral: “Hablo por las madres venezolanas”

Acarigua.- “Las niñas sufren, desesperadas se cansaron de llorar”. Con esta frase, Yimberlin Fernández, una joven madre de Guanare, mostró en redes sociales el drama que enfrenta junto a sus trillizas de apenas dos meses de nacidas durante los prolongados cortes de electricidad y las altas temperaturas que se registran en Portuguesa.

En un video de 1:08 minutos, Fernández muestra a las tres bebés únicamente con pañales mientras permanecen sin electricidad en medio del calor. La joven explica que las niñas estaban desesperadas por el calor y que tuvo que bañarlas con agua fría para intentar refrescarlas.

“El calor es horrible. Llevamos tres horas sin luz y faltan todavía tres horas más”, expresa en la grabación.

La situación se vuelve aún más difícil durante los períodos de altas temperaturas. En Portuguesa y otros estados de los Llanos se han registrado temperaturas superiores a los 35 °C, y la sensación térmica es de muchos grados más.

La publicación rápidamente comenzó a circular en redes sociales y expuso la situación que viven muchas familias venezolanas durante los apagones, especialmente aquellas con bebés y niños pequeños.

La grabación se hizo viral y superó el medio millón de reproducciones en TikTok, y tuvo miles de reacciones en Instagram.

En otro video, la joven contó que decidió compartir su experiencia porque sabe que su situación no es única y que otras familias venezolanas también enfrentan los mismos desafíos durante las interrupciones del servicio eléctrico.

“Ese video lo hice porque sé que no soy la única que está pasando por esto. Son siete horas que estamos durando sin luz. Aquí, allá, en todo el país”, señaló.

“El gasto es triple”

La madre contó que tanto ella como el padre de las niñas hacen todo lo posible para garantizar que a sus hijas no les falte lo necesario. Sin embargo, aseguró que enfrentar los apagones se ha convertido en una dificultad que escapa de sus posibilidades económicas.

“Hasta el momento no les ha faltado nada. El papá y yo siempre hacemos lo posible para que no les falte nada, pero se nos sale de las manos lo de la luz, porque es algo que no controlamos”, explicó.

La familia adquirió dos ventiladores recargables para intentar mantener a las bebés frescas durante los cortes, pero Fernández asegura que estos tienen una autonomía de entre tres y cuatro horas.

Mientras tanto, las niñas han comenzado a presentar brotes en la piel debido al calor, según relató su madre.

“No se imaginan lo feo que es ver a las tres llorar, brotadas. Es algo que no podemos controlar el papá ni yo”, manifestó.

Ante esta situación, Fernández pidió apoyo al gobernador de Portuguesa, Primitivo Cedeño, para poder adquirir una planta eléctrica.

“Se me sale de las manos comprarla. Yo sé que muchos estamos pasando por esto, pero el gasto es triple”, expresó.

La joven también recordó que durante su embarazo, que calificó como de alto riesgo, escribió al gobernador para solicitar apoyo, pero aseguró que nunca recibió respuesta.

“Ando un poco decepcionada con el gobernador de Portuguesa. Yo le escribí estando embarazada, que si me podían ayudar con algo, a brindarme su apoyo, ya que era un embarazo de alto riesgo. Nunca me respondieron”, afirmó.

Una denuncia que representa a otras madres

Fernández insistió en que su intención al publicar las imágenes no fue únicamente mostrar la situación de sus hijas, sino visibilizar el impacto que tienen los apagones sobre las familias venezolanas.

“Yo hablo por mí y por todas las mujeres venezolanas, por todas las madres que están pasando por esto, que están viendo a sus hijos sufrir”, dijo.

El drama de esta familia ocurre en medio de una crisis eléctrica que se mantiene en Venezuela, caracterizada por fallas recurrentes e interrupciones del servicio en diferentes regiones del país.

Para las familias que permanecen varias horas sin electricidad, el calor representa una dificultad adicional, especialmente cuando hay bebés, niños pequeños o adultos mayores en casa.

A esto se suma que en distintas comunidades venezolanas persisten problemas con el suministro de agua por tubería, lo que limita las alternativas de las familias para refrescarse durante las horas de mayor temperatura.

Para Yimberlin, el problema se resume en una escena que, asegura, ninguna madre quisiera ver a sus tres hijas llorando por el calor mientras esperan que regrese la electricidad.

Por Mariangel Moro Colmenárez (CNP 25.482)

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