Acarigua.- Hace muy poco tiempo, la noticia de Nerón, un perro agredido y herido gravemente, puso en la palestra pública, nuevamente, la inconsciencia humana con respecto a los animales que están a nuestro cuidado, pero también nos mostró el rostro amable y la habilidad profesional de un veterinario que le salvó la vida, así como la solidaridad de muchísima gente que, con amor incondicional, no dudó en cubrir los gastos de la atención médica del peludo.
Christian Alejandro Barreto se ganó el corazón de sus seguidores al mostrar en sus redes sociales el excelente trabajo realizado a Nerón y cerrar, con honestidad, la campaña de donaciones para la recuperación del perrito.
“En cuanto vi las fotos, supe que no podía darle la espalda ni dejarlo morir, a pesar de saber que sus tutores eran de bajos recursos y no tenían cómo costear una atención médica de esa magnitud”, afirmó.
No dudamos en entrevistarlo para conocer más sobre él y esta profesión, cada vez con más auge, debido a que, entre muchas familias, la mascota es un miembro importante —como debe ser— y también, como se demostró en los recientes terremotos y en tantas otras ocasiones, un perro puede ser el que nos acompaña, guía, consuela y hasta nos salva la vida.

Comentó que los humanos tenemos mucho que aprender de los animales.
“Desde muy pequeño siempre tuve una pasión enorme por las mascotas y los animales. Sin embargo, a medida que fui creciendo, descubrí que también me fascinaba el mundo de la ciencia y la investigación médica. Al momento de elegir mi camino, me di cuenta de que la medicina veterinaria era la combinación perfecta para aplicar el rigor científico y sanar, sumado al amor y respeto profundo que siempre he sentido por los animales”, expresó Christian.
Como joven preparado, enfocado y comprometido con la ciencia, el medio ambiente y la sociedad, nos dio su parecer sobre este problema que en Venezuela aún no ha podido corregirse: el descontrol natal de las mascotas y los animales callejeros.
“Si tuviera el poder de cambiar algo de inmediato, sería la falta de educación y empatía hacia la tenencia responsable. A veces pensamos que el maltrato animal es solo la violencia física, pero la indiferencia, el abandono y la falta de cuidados médicos preventivos también lo son”, expresó.
—Me gustaría cambiar la mentalidad para que entendamos que adoptar una mascota es un compromiso de vida, no un pasatiempo. Si logramos educar a la sociedad desde niños para ver a los animales como seres sintientes que requieren respeto, vacunación, nutrición y afecto, reduciríamos drásticamente el abandono y las enfermedades en las calles”.
La mejor decisión
Christian es un joven acarigüeño que, a los 16 años, tomó una de las decisiones más importantes de su vida al mudarse a Coro para comenzar estudios universitarios en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), donde se graduó como médico veterinario.
Nos cuenta que durante la carrera tuvo la dicha de conocer al profesor José Vicente Andrade, a quien sus alumnos llaman con muchísimo cariño «Tete».
“Él fue mi profesor de Parasitología Veterinaria y, además de ser un profesional brillante e increíble, tiene una calidad humana y una pasión por la docencia admirables. El semestre que cursé con él fue, sin duda, el mejor de toda mi carrera; logró contagiarme esa fascinación por el mundo microscópico de la parasitología y dejó en mí una huella profunda como profesional. Lo que más me inspiró de él fue ver cómo un profesional, siendo tan joven, podía ser tan aplicado, apasionado y brillante en su área, demostrando que desde la juventud también se puede educar, inspirar y marcar positivamente la vida de muchísimos estudiantes”, afirmó.
Especialización veterinaria
Nos explicó que, tal como ocurre en la medicina humana, en la veterinaria también existen las especializaciones y que hoy en día contamos con veterinarios dedicados a la cardiología, neurología, traumatología, etología, gastroenterología, nefrología y un sinfín de ramas médicas avanzadas.

“No son solo un perro o un gato: hay un hijo de cuatro patas, un hermano silencioso, el compañero incondicional de un adulto mayor o el mejor amigo de un niño”.
“En mi caso, actualmente me dedico a la medicina interna de pequeños animales. En nuestra formación abarcamos tanto grandes como pequeños animales, pero reafirmé, a lo largo de toda la carrera, que mi inclinación natural siempre estuvo orientada hacia los pequeños animales”, agregó.
Perro sano, familia saludable
Muchas veces se piensa que la medicina veterinaria se limita a examinar a un paciente e indicar un tratamiento para devolverle la salud. Pero, en la sociedad en la que vivimos hoy, el impacto de nuestra carrera va muchísimo más lejos —señaló—. Para nosotros, en el consultorio no hay solo un perro o un gato: hay un hijo de cuatro patas, un hermano silencioso, el compañero incondicional de un adulto mayor o el mejor amigo de un niño.
Con cada paciente que llega a sus manos, puede constatar que las mascotas son miembros fundamentales de las familias. Por eso, afirma que, cuando se sana a un paciente, también se sana el corazón de su tutor.
“Y ver el alivio en la mirada de una familia cuando su mascota recupera la energía, o devolver esa alegría a un hogar donde reinaba la angustia, nos demuestra la verdadera repercusión de esta profesión. Proteger los animales es cuidar la estabilidad emocional, el amor y la paz de las familias que los aman”, declaró Christian.
Control y conciencia
No duda en afirmar que el control de los animales en condición de calle es, sin duda, un tema de salud pública y bienestar social en el que el Estado debe intervenir mediante políticas de castración masiva, educación y planes sanitarios. Pero también está claro en que responsabilizar únicamente a las instituciones o esperar que el gobierno resuelva el problema por sí solo es un error.

A su juicio, la razón principal por la que en Venezuela seguimos viendo un número tan elevado de animales en la calle es la falta de conciencia sobre la tenencia responsable. “Un perro o un gato no llega a la calle por arte de magia; llega porque alguien no lo esterilizó a tiempo, porque permitieron una camada no deseada o porque decidieron abandonarlo cuando creció o se enfermó”
—Si como sociedad pusiéramos todos un poco más de empatía y compromiso al momento de asumir la responsabilidad de tener una mascota, la realidad en las calles sería completamente distinta. El cambio no empieza solo con una ley o un refugio público; empieza en casa, entendiendo que una mascota es una vida que se cuida y se protege para siempre”, dijo categórico.
Sobre Nerón y su caso
Todo comenzó hace unas semanas con la llamada de una clienta que le alertó sobre el perrito de una amiga, el cual había sufrido una herida terrible en el rostro, producto de un machetazo. “En cuanto vi las fotos, supe que no podía darle la espalda ni dejarlo morir, a pesar de saber que sus tutores eran de bajos recursos y no tenían cómo costear una atención médica de esa magnitud. Lo ingresamos de urgencia a Gaba Pets, lo estabilizamos y, con el esfuerzo y la entrega de todo nuestro equipo de trabajo, entramos a quirófano y logramos operarlo”, explicó.
Nerón aún permanece hospitalizado, atravesando días críticos —señaló—, pero ha ido evolucionando paso a paso y tengo la fe intacta de que va a salir adelante. Si algo me impactó profundamente de este caso fue ver cómo se hizo viral y la respuesta de la comunidad: la gente se volcó a colaborar no solo con aportes económicos, sino con alimento, insumos y muchísimas oraciones. Nerón nos demostró que, cuando la vocación y la solidaridad se unen, se pueden salvar vidas que parecían perdidas.
Ni tan caro
Los servicios de salud requieren, tanto para humanos como para animales, exámenes y procedimientos que necesitan instrumentos e insumos, muchos de ellos desechables; por lo tanto, hay un gasto.
Pero si de un ser querido se trata, nada es caro, solo necesario.
“Hay que recordar que una mascota es un ser vivo; al igual que nosotros, los humanos nos enfermamos, acudimos al médico e invertimos en salud, medicinas y exámenes para recuperarnos, con los animales ocurre exactamente lo mismo. Detrás de una consulta o una cirugía hay insumos, equipos, diagnósticos y un equipo profesional especializado. Al final del día, cuando logras salvarle la vida a un paciente y devolvérselo sano a su familia, te das cuenta de que el valor de la salud y de la vida está por encima de cualquier costo”, explicó.
¿Un hijo o una mascota?
En la sociedad actual y a escala mundial, los criterios de la paternidad han cambiado drásticamente y se habla de la humanización de los animales.
“Es una pregunta controversial, pero seré completamente sincero: yo creo que sí pueden quererse como un hijo. En mi día a día en la clínica veo a muchísimos tutores que no los tienen y sus mascotas se convierten en el centro de sus vidas. Los educan, los cuidan, velan por su alimentación, su salud, su bienestar y se preocupan cuando se enferman. Al final, es una vida —así sea de cuatro patas— que depende al cien por ciento de un tutor responsable, exactamente igual a como un bebé depende de sus padres.
Por eso considera que un animal sí puede llenar ese espacio de amor y compañía en un hogar.
Más que “humanizar” a los animales, le gusta decir que los humanos deben “‘animalizarnos’ un poco más: aprender de su nobleza, su lealtad y su amor incondicional. A mí me encanta ver cuando los tutores integran a sus mascotas como verdaderos miembros de la familia: que duerman en la cama, que los saquen a pasear en sus carros, que los lleven de viaje o que les celebren el cumpleaños. Para mí nada de eso es exagerado mientras responda al amor, al respeto y al cuidado de ese ser vivo. Celebrar y amar a un integrante de tu familia nunca estará de más”.
Héroes caninos
“Los animales de rescate tienen una importancia gigantesca. La nobleza y la inteligencia de los perros son tan infinitas que, con el adiestramiento adecuado, se convierten en héroes, desde perros lazarillos que se transforman en los ojos de una persona ciega, hasta perros de apoyo emocional o de búsqueda y rescate en desastres naturales. Y esto conecta directamente con lo que hablábamos antes: a veces la sociedad juzga o critica a quienes aman profundamente a sus mascotas y las integran como parte de su vida, pero cuando ocurre una tragedia y un perro es el único capaz de rastrear y salvar vidas bajo los escombros, ahí sí todos los aman y los aplauden.
Destacó que un ejemplo en nuestro país fue el de Tsunami, el perro de rescate en el terremoto de La Guaira, que se volvió un símbolo nacional por su labor. “Pero esa reflexión debemos llevarla más allá: no podemos valorar o amar a los animales únicamente cuando nos son útiles o nos prestan un servicio. Ellos son seres sintientes y valiosos en sí mismos, y merecen el mismo respeto, cuidado y amor todos los días de su vida, no solo cuando nos salvan”.
Información necesaria vs. acciones punitivas
Christian nos explica que, a su criterio, ambas son indispensables y deben ir tomadas de la mano, pero con un orden muy claro: la educación previene y la ley sanciona.
“Por un lado, la información y las redes sociales son hoy nuestra herramienta más poderosa de educación. Muchas veces el descuido hacia un animal no nace de la maldad, sino del desconocimiento. Cuando usamos las redes para informar sobre salud, nutrición, vacunación y comportamiento, estamos previniendo el sufrimiento animal desde la raíz”, aclaró.
Sin embargo —alerta—, la educación tiene un límite: la crueldad consciente. Cuando existe maltrato intencional, tortura o abandono premeditado, la educación ya no basta; allí tienen que entrar las acciones punitivas y el peso de la ley. Las redes sociales han servido para visibilizar e impulsar denuncias, pero el Estado debe garantizar y sancionar con firmeza a quienes vulneran a los animales.
Educar a la mascota o educarte tú
Nos comenta que en la consulta recibe a muchos tutores que realmente se preocupan por aprender: preguntan cuál es la alimentación más adecuada, cada cuánto deben vacunarlos y desparasitarlos o si es conveniente esterilizarlos. Afirma que educarse sobre la salud y los cuidados de una mascota es de suma importancia, porque la prevención es la clave de la longevidad.
“Un tutor informado toma decisiones correctas que evitan enfermedades graves; esa educación se traduce directamente en más años de vida, salud y calidad de tiempo disfrutando de su compañero de cuatro patas”, indicó.
Entendido en esos términos, la educación de la mascota viene por añadidura.
Enfocado
Actualmente, Christian está totalmente enfocado en consolidar y hacer crecer el proyecto que inició hace dos años: el Centro Clínico Veterinario Gaba Pets.
“Estamos en una etapa donde hay varias metas por concretar y servicios por desarrollar, lo que me ha llevado a involucrarme de lleno en la gestión estratégica y empresarial de la clínica para ofrecerle lo mejor a Portuguesa. Sin embargo, mi pasión siempre es la medicina. Por eso, entre mis proyectos para el próximo año está iniciar mi posgrado y formalizar mi especialización académica, para seguir trayendo a nuestra ciudad una atención médica veterinaria cada vez más avanzada, científica y de vanguardia”, concretó.
(CNP 16.100)

