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Andreina Moncada, una joven que ha encontrado en la maternidad su gran motivación  

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Escrito por Beatriz Quintana

 

Acarigua.- Cuando la maternidad se presenta muy temprano, algunas parejas jóvenes pudieran pensar que es el fin de los sueños porque comienzan un camino de responsabilidades desconocidas, pero un hijo es siempre una alegría y si esos sueños se trabajan, no solo desde la mente y el corazón, sino desde la preparación, el éxito llega irremediablemente.

Andreina Moncada Villamizar, es una preciosa joven y moderna madre portugueseña, que desde niña soñó con ser bailarina y modelo.

No lo logró en su adolescencia, sino después de ser esposa y madre. Entonces, consiguió convertirse en primera finalista del certamen «Señora Universo Venezuela» y en una modelo cotizada, imagen de diversas boutiques, salones de belleza y marcas locales.

Ser madre es para Andreina su labor más importante, aunque se mantiene ocupada estudiando y actualizándose en todos los aspectos de la estética, la moda y el marketing, aspectos en constante cambio en el mundo entero y que le apasionan.

«El nacimiento de mi hijo, me transformó totalmente. Ya yo no estaba sola y saberlo me hizo madurar como mujer y estar muy consciente, a pesar de mi juventud, de mi rol de madre, de la gran responsabilidad que tenía en mis manos, el amor, la dedicación y las atenciones que tenía que brindarle a mi amado hijo», explicó.

Rebelde

Ha vivido la mayor parte de su vida en Acarigua y dice que fue rebelde como la mayoría de los jóvenes. Esa pasión que lleva la contraria, siempre necesaria para lograr lo que se proponga, aunque no sea aprobado por su entorno. “Una joven con sueños, metas y muchas ambiciones”, nos dijo.

Disfrutó  de una vida familiar agradable, con sus padres y hermano. Recuerda especialmente los paseos al campo, y por las principales ciudades venezolanas y colombianas.

Como a la mayoría de las niñas, sus padres le compraban Barbies, y Andreina pretendía ser una de ellas.

«Soñaba con un título universitario, con ser bailarina, pero muy especialmente, quería ser modelo profesional y ser una ‘Miss’”, indicó.

Sin embargo, este proyecto tenía un gran oponente, su padre, que no veía con buenos ojos el mundo del modelaje, la farándula, y la protegía de esos ambientes.

“Aún así, mi madre me inscribió en una academia de modelaje donde estuve desde los 14 hasta los 17 años aproximadamente, y con la que participé en varios desfiles de modas. Culmine mi bachillerato e inicié mi carrera universitaria en Contaduría Pública en la Universidad Yacambú”, afirmó.

Quiso participar en «Señorita Deporte», el Miss Centroccidental y el Miss Venezuela. Estaba preparada, se sentía segura, pero no tenía el permiso paterno. Aún así, su sueño siguió latente, solapado, pero siempre fuerte.

Fue entonces cuando el amor tocó a su puerta y tuvo su fruto. Sin culminar su carrera, Andreina cambió sus planes, se convirtió en esposa y, a los 19 años, en la orgullosa mamá de Pietro.

«Me fui a Italia. Allí estuve durante dos años. Más tarde nació Pietro, mi hijo. Regresé a Venezuela, cuando mi bebé tenía 7 meses», relató.

Los abuelos son siempre un gran apoyo, amoroso y comprensivo. Mientras cuidaban de su nieto, la apoyaron y estimularon para retomara sus estudios universitarios.

Después de obtener su título profesional, trabajó en el área de las finanzas y, además, le dio forma a una idea de negocio, emprendiendo su propia empresa de batidos, al tiempo que se dedicaba a su pequeño hijo.

La transformación

Andreina es una mujer inteligente, que conoce sus fortalezas y sigue preparándose continuamente, para conseguir todas las metas que ha soñado.

«Un hijo no es nunca un obstáculo, sino todo lo contrario; mi hijo me motiva, me hace sentir fuerte, segura y con dinamismo para luchar por mis ideales y conquistarlos, porque tengo muy claro que mis logros y satisfacciones serán beneficiosos para los dos. Mi hijo es el motor que mueve mi vida. Una mujer en su condición de madre puede y debe cristalizar sus sueños», indicó.

Afortunadamente y aunque afirmó que no lo descuida en ningún momento, cuenta -gracias a Dios- con el apoyo del padre de Pietro, de sus propios padres, de sus abuelos paternos y de su actual pareja, con quien mantiene una excelente relación.

La crianza

-Siempre hay altibajos, momentos buenos, momentos malos, pero el amor de madre lo supera todo. Con mucho amor, responsabilidad, entrega y dedicación ninguna crianza es conflictiva, expresó.

«Para mí, ser mamá es lo máximo. Es esa ilusión de ver a tu hijo en crecimiento, logrando sus propias metas, que sea una persona de bien con valores y principios, una persona de buen corazón. Yo vivo y trabajo para mi hijo. Los éxitos de mi hijo son mis éxitos y viceversa», dijo orgullosa.

Madrugadora

Con tantas actividades dentro y fuera de la ciudad, y con un trabajo en el que tiene que mantenerse impecable de la cabeza a los pies, organiza su agenda con anticipación y desde la noche anterior a las actividades del siguiente día.

«Mi rutina diaria empieza desde las 5:00 a. m., atendiendo mi hogar. Preparo desayunos para mi esposo y para mi hijo, a quien dejo en el colegio a las 6:30.a. m. Seguidamente, me dirijo al gimnasio. Hago diligencias tanto familiares como personales mientras es la hora de buscar a Pietro en el colegio; lo ayudo en las tareas y preparación de evaluaciones», como una mamá y esposa dedicada y responsable.

Actualmente, Pietro tiene 13 años y Andreina es una espectacular modelo, con múltiples compromisos laborales como imagen de diferentes marcas en la región. Sigue preparándose y cursa en Valencia otro diplomado en Modelaje. Se mantiene al día con las tendencias de maquillaje y se esfuerza para lograr el éxito profesional y personal.

“Afortunadamente, las reglas cambiaron y hay varios concursos para mujeres mayores a 30 años. Hoy en día, soy una mujer que inspira, que soy ejemplo, que puedo ayudar a aquellas mujeres que se limitan por su edad a poder lograr sus sueños. No debemos cohibirnos de realizar nuestros proyecto o metas. Las limitaciones solo nos las ponemos nosotras”.

Somos mujeres de evolución. Las parejas son para apoyarse mutuamente, son nuestra base, y nuestros hijos, la fuerza mayor para ser mejor mujer cada día, con responsabilidad, compromiso y, sobre todo, organización. ¡No existen límites! (CNP 16.100)

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Beatriz Quintana

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