El conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) es el único mecanismo con validez jurídica para determinar el candidato con más votos válidos en la segunda vuelta presidencial. El proceso comienza en cada una de las 90.223 mesas habilitadas en el país: una vez cerradas las urnas.
Roberto Sánchez suma 9.018.592 votos y Keiko Fujimori 9.008.804. Restan 1.615 actas en tránsito al JEE y 318 pendientes para completar el proceso.
El conteo de votos entra en una fase de máxima tensión: la diferencia se reduce a solo 7.002 sufragios y cada actualización puede cambiar el panorama.
La ONPE ya contabilizó el 97.949% de las actas contabilizadas, dejando menos margen para sorpresas. Roberto Sánchez sigue al frente con 9.018.995 votos, lo que representa el 50,019%. Keiko Fujimori alcanza los 9.011.993 votos, con el 49,981%.
Quedan 1.615 actas por enviar al JEE y 288 pendientes, mientras el país espera el desenlace de una de las elecciones más ajustadas de los últimos años.
Las actas procedentes de Nagoya (japón) y París (Francia) arribaron bajo estrictas medidas de seguridad. Las valijas diplomáticas ya ingresaron a la ODPE Lima Centro 1 y se preparan para su apertura.
Estas actas, provenientes del voto en el extranjero, serán deslacradas y procesadas en las próximas horas. Su incorporación podría impactar el resultado final, en una jornada donde cada voto resulta decisivo para definir al ganador.
Así se perfila la tendencia del voto en el extranjero
Los datos del voto en el exterior reforzaron la idea de que cada paquete pendiente podía mover el tablero. Según el reporte actualizado en la mañana del miércoles 10 de junio, en el extranjero se contabilizó 83.523% de las actas: 2.124 de un total de 2.543. En ese agregado, Fujimori amplió una ventaja clara: 63.363% (160.461 votos) frente a 36.637% (92.778) de Sánchez. La distancia en el exterior contrastó con el virtual empate a nivel nacional, donde ambos candidatos quedaron separados por 0.028 puntos porcentuales.
Esa diferencia entre patrones de voto explicó por qué el exterior tomó protagonismo en la discusión pública. Cuando el conteo general se acercó al cierre y la brecha se mantuvo en miles de votos, el ingreso de actas que aún no figuraban en el sistema dejó de ser un asunto técnico y pasó a ser un factor de peso político: podía consolidar la delantera de Sánchez o recortar el margen hasta forzar un eventual cambio de liderazgo.
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