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Cuba retrasa la entrada a las escuelas para aprovechar más horas de luz solar

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Escrito por Redacción

La jornada escolar en Cuba comenzará media hora más tarde desde el 1 de noviembre. El Ministerio de Educación retrasó 30 minutos la entrada a las escuelas en una decisión que expone el impacto de la crisis eléctrica sobre la vida cotidiana, en un país donde los apagones golpean las aulas.

La modificación responde a la decisión oficial de mantener el horario de verano durante el período en que debía aplicarse el horario de invierno. Con los relojes adelantados, el amanecer ocurre más tarde según la hora oficial, por lo que las autoridades resolvieron desplazar la entrada de estudiantes, docentes y trabajadores de todos los niveles de enseñanza.

El Ministerio de Educación de Cuba (Mined) pidió a las direcciones de los centros que informen el cambio a las familias y adapten la organización de las clases para aprovechar la luz solar. La disposición abarca a todas las instituciones educativas y obliga a preservar el calendario escolar pese a las dificultades que afectan el funcionamiento habitual de las escuelas.

La medida se suma a las resoluciones de los ministerios de Energía y Minas y de Trabajo y Seguridad Social, que suspendieron el cambio horario previsto para el final de octubre. El objetivo declarado es contener la demanda de electricidad durante las horas de mayor consumo, una franja en la que el sistema energético cubano enfrenta déficits recurrentes.

Las autoridades calculan un ahorro de 126 megavatios

El Gobierno estimó que conservar el horario de verano permitirá evitar 126 megavatios de afectación en el pico vespertino. Según las autoridades, 76 megavatios se relacionan con una menor necesidad de iluminación artificial y otros 50 con un mayor aprovechamiento de la generación de energía solar fotovoltaica.

El cálculo muestra las limitaciones del sistema eléctrico para abastecer de forma estable a la isla. La infraestructura de generación ha sufrido averías, falta de disponibilidad y una capacidad insuficiente frente a la demanda, factores que se traducen en interrupciones prolongadas del servicio en distintas provincias.

Los apagones condicionan la actividad doméstica, el transporte, el comercio y los servicios públicos. En el ámbito educativo, la falta de electricidad altera los horarios, limita el uso de ventiladores, iluminación y equipos tecnológicos, y complica el trabajo de docentes y estudiantes que deben continuar las clases bajo condiciones irregulares.

El curso escolar comenzó entre cortes de luz y problemas de transporte

El inicio del curso 2026-2027 estuvo marcado por cortes eléctricos y dificultades para trasladarse a los centros. Algunas escuelas han debido operar sin suministro durante varios días. En Matanzas, una primaria acumuló más de 23 días sin electricidad debido a la avería de un transformador.

La situación afecta a alumnos que llegan a clases después de atravesar problemas de transporte y regresan a hogares sin un servicio energético garantizado.

Para muchas familias, el ajuste de media hora modifica rutinas ya condicionadas por los cortes, la preparación de alimentos, el descanso y la imposibilidad de estudiar durante parte de la noche.

El sistema educativo cubano enfrenta así un escenario en el que sostener las clases depende de decisiones vinculadas a la disponibilidad eléctrica. La modificación del horario busca reducir presión sobre la red, pero no elimina los problemas materiales que enfrentan los centros cuando faltan luz, equipos o condiciones adecuadas para la enseñanza.

Cuba ya había mantenido el horario de verano de forma continua entre marzo de 2004 y octubre de 2006, durante otra etapa de dificultades en la generación eléctrica. En aquel período, los apagones llegaron a durar entre seis y 10 horas diarias, según la zona del país. Ahora, el retraso de la entrada escolar vuelve a reflejar cómo la crisis energética alcanza la organización de la educación en 2026.

Infobae

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