Acarigua.- La fonoaudióloga Rosaura Colmenárez alertó sobre el incremento de casos de niños con alteraciones significativas del lenguaje y advirtió que el uso excesivo de pantallas puede desplazar las interacciones verbales necesarias para el desarrollo de la comunicación durante la infancia.
Colmenárez, especialista en evaluación, diagnóstico y tratamiento de las alteraciones de la comunicación humana, y psicopedagoga experta en neurodesarrollo, señaló que esta tendencia, observada a escala global y regional, se ha acentuado después de la pandemia. Entre los factores que mencionó están el uso desmedido de tecnologías, redes sociales y dispositivos móviles, que pueden reducir el tiempo de interacción verbal directa dentro del entorno familiar.
La especialista destacó que la falta de estimulación temprana adecuada y la exposición prolongada a las pantallas hacen necesaria una atención oportuna desde las áreas de fonoaudiología y psicopedagogía.
Explicó que los primeros años de vida son una etapa importante para el desarrollo cerebral, debido a la elevada neuroplasticidad, por lo que la detección y atención tempranas de las dificultades del lenguaje pueden favorecer el desarrollo de las habilidades comunicativas.
Señales de alerta según la edad
Colmenárez indicó que padres, madres y educadores deben estar atentos a posibles señales de dificultades en el desarrollo del lenguaje, entre ellas:
• De 0 a 12 meses: ausencia de balbuceo o escaso contacto visual.
• De 12 a 18 meses: falta de respuesta al nombre o poco uso de gestos para comunicarse.
• A los 2 años: vocabulario inferior a 50 palabras o dificultad para combinar palabras en frases sencillas.
• A los 3 años: habla difícil de comprender fuera del entorno familiar o dificultad para seguir instrucciones sencillas.
• A partir de los 4 años: dificultades para estructurar oraciones, articular algunos sonidos o bloqueos al hablar, conocidos como disfemia.
La fonoaudióloga señaló que estas señales deben valorarse de acuerdo con el desarrollo de cada niño y que su presencia no constituye, por sí sola, un diagnóstico.
Asimismo, explicó que el abordaje clínico y terapéutico contempla distintas áreas de la comunicación humana y la función orofacial. Una atención adecuada puede contribuir no solo al desarrollo de habilidades relacionadas con la lectura y la escritura, sino también a la autoestima y la integración social del niño.
Colmenárez hizo un llamado a los representantes a no postergar la consulta ante posibles dificultades del lenguaje y a evitar la idea de que el niño “ya hablará más adelante”. Recomendó acudir a un profesional para realizar una evaluación cuando existan dudas sobre el desarrollo comunicativo infantil. (CNP 13.114)

