Estados Unidos vota en unas elecciones de medio término que pondrán a prueba el control de Donald Trump sobre el Congreso, en una jornada que definirá los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 puestos del Senado y las gobernaciones de 36 estados. Los comicios funcionan como un examen nacional para la segunda presidencia del mandatario, en un escenario marcado por el malestar ante el costo de vida, la inflación y el conflicto con Irán.
Los demócratas buscan recuperar la Cámara baja y mantienen opciones de disputar el Senado, hoy bajo mayoría republicana de 53 a 47. Para controlar ambas cámaras necesitan sumar tres bancas en Representantes y obtener una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado. Una derrota republicana limitaría la agenda legislativa de Trump y abriría la posibilidad de investigaciones parlamentarias sobre su administración.
La campaña transcurrió con una inversión publicitaria superior a USD 11.000 millones y con más de 57 millones de votantes anticipados antes de la jornada electoral.
Las proyecciones de Decision Desk HQ prevén una Cámara de Representantes con 241 demócratas frente a 194 republicanos, mientras que en el Senado anticipan una mayoría demócrata de 52 a 48, aunque varias contiendas permanecen abiertas en estados como Texas, Kansas, Iowa, Ohio y Alaska.
La expectativa también se concentra en la aceptación de los resultados, después de que Trump volviera a cuestionar sin pruebas la integridad de procesos electorales anteriores. El presidente seguirá el escrutinio desde la Casa Blanca a partir de las 19:00, hora local, luego de una gira de campaña con actos en territorios republicanos donde los demócratas buscan ampliar su presencia.
Cuándo se sabrá quién ganó las elecciones de medio término en Estados Unidos es la pregunta que millones de ciudadanos y analistas intentan contestar este martes. La respuesta depende de dos variables: la velocidad de conteo de cada estado y el margen entre los candidatos. Alaska y Maine concentran la mayor incertidumbre del escrutinio, con escaños del Senado que podrían no resolverse en semanas, según proyectaron periodistas de The New York Times en la víspera de la elección.
Lo que se elige este martes abarca los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 bancas del Senado —33 en elecciones ordinarias y dos especiales, en Florida y Ohio, para completar mandatos vacantes desde 2025, cuando Marco Rubio asumió como secretario de Estado y JD Vance como vicepresidente—. También se eligen gobernadores en 36 estados.
Para la gestión editorial de las elecciones, Will Davis, especialista en datos electorales del The New York Times, fue directo: “Va a depender de cuán reñidas estén las carreras y de qué tan rápido cuenten el voto”, declaró en un intercambio con la directora gerente del diario, Carolyn Ryan.
La historia reciente ilustra la magnitud de la espera. En 2024, el control de la Cámara tardó ocho días en quedar definido, mientras que el del Senado se resolvió en la madrugada misma del día de la elección. En 2022, la Cámara tardó también ocho días y el Senado, cuatro.
Por qué los demócratas necesitan 51 escaños y los republicanos solo 50
El umbral matemático para controlar el Senado no es igual para ambos partidos. Con el vicepresidente republicano en funciones, el oficialismo puede desempatar cualquier votación dividida, por lo que a los republicanos les bastan 50 bancas.
Los demócratas necesitan 51 sin excepción. Hoy el Senado tiene 53 republicanos y 47 integrantes de la bancada demócrata —contando a dos independientes que se agrupan con ellos—. Para recuperar el control, la oposición debe ganar cuatro bancas adicionales sin perder ninguna de las que ya tiene.
Incluso con esa mayoría, el poder no sería irrestricto. El mecanismo del filibusterismo permite a la minoría prolongar el debate e impedir que un proyecto llegue a votación; para superarlo, muchas leyes requieren 60 de los 100 votos del Senado. En la Cámara, una mayoría demócrata habilitaría el bloqueo de iniciativas del Ejecutivo y la apertura de investigaciones legislativas a la administración.
Los estados cuentan según sus propias leyes, no según una norma federal
Que unos estados publiquen resultados en horas y otros en semanas es consecuencia directa de las normas que cada legislatura estatal aprobó. Ryan Macias, experto en tecnología electoral y ciberseguridad, lo explicó en declaraciones recogidas por USA TODAY: “Los estados no son ni rápidos ni lentos; todos cuentan y certifican los resultados de acuerdo con las leyes aprobadas por su legislatura estatal”. Lo que varía, agregó, es la velocidad con la que los medios reúnen pruebas suficientes para proyectar un ganador, algo que depende del margen de victoria.
Según el Centro para la Innovación e Investigación Electoral (CIRE), 13 estados permiten recibir y contabilizar boletas por correo después del día de la elección, siempre que hayan sido selladas el martes o antes. Los plazos más extensos corresponden a Washington (hasta el 23 de noviembre), Illinois (17 de noviembre) y el Distrito de Columbia (13 de noviembre). Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (CNLE), 17 estados y las Islas Vírgenes prohíben escanear boletas en ausencia antes del día de la elección. De esos, siete —entre ellos Alaska, Misisipi y Nuevo Hampshire— solo permiten hacerlo después del cierre de urnas.
Florida, Georgia y Carolina del Sur, primeros en entregar resultados
Los primeros datos de la noche llegarían desde los estados del sur y sureste, donde los cierres de urnas son más tempranos y el conteo históricamente veloz. Florida cierra sus centros de votación a las 19:00, hora del este, y en 2024 registró el 99% de los votos antes de la medianoche. Georgia cierra también a las 19:00 y contabilizó el 98% en igual lapso. Carolina del Sur hace lo propio a las 19:00 con el 96% de los sufragios listos al filo de la medianoche.
Ohio, otro de los estados clasificados como campo de batalla por el Cook Political Report, cierra a las 19:30 y en 2024 llegó al 95% antes de las 12:00. No obstante, en esa misma elección, una carrera extremadamente reñida en ese estado tardó más de dos semanas en resolverse.
Los distritos de Kentucky y Florida, primeros termómetros de la noche
Antes de que cierren la mayoría de las urnas del país, dos estados ofrecerán señales tempranas sobre la tendencia de la Cámara. El 6° Distrito de Kentucky cerrará a las 18:00: si el republicano Ralph Alvarado gana por un margen de un dígito bajo, es una señal favorable para los demócratas; si lo hace por dos dígitos, sugiere que ningún partido tendrá una mayoría amplia. Así lo indicó el equipo del Decision Desk de NBC News en un análisis publicado este lunes.
Florida aportará otras tres carreras reveladoras. El 25° Distrito —reconfigurado para favorecer a Donald Trump por nueve puntos— pondrá a prueba la resistencia del demócrata Jared Moskowitz.
Los distritos 14 y 22 de Florida, también redibujados para inclinar la balanza republicana, podrían ser los primeros toss-ups (distritos sin favorito claro) que se definan en la noche.
Texas podría mostrar un efecto óptico
Texas —donde el demócrata James Talarico desafía al fiscal general republicano Ken Paxton en una contienda sin precedentes recientes en el Partido Demócrata— cerrará urnas a las 21:00. El especialista en datos electorales del The New York Times advirtió que los votantes anticipados, que suelen inclinarse hacia los demócratas en este ciclo, serán de los primeros en computarse: “Es probable que veas una gran ventaja para Talarico, y luego, a medida que entre el voto del día de la elección, esa ventaja podría comenzar a reducirse”, señaló el analista.
Este fenómeno, conocido como “espejismo azul”, puede invertirse en otros contextos en lo que se denomina “espejismo rojo”: cuando los votos del día de la elección —históricamente más republicanos— se computan primero y generan una ventaja que luego se achica o revierte al sumar las boletas en ausencia. Ambos efectos adquirieron protagonismo durante las elecciones de 2020.
El control de la Cámara también podría tardar días o semanas
NBC News identificó que los demócratas necesitan una ganancia neta de tres escaños para arrebatarle la mayoría a los republicanos en la Cámara. Con una mayoría actual de apenas cinco bancas para el oficialismo, cualquier resultado ajustado podría reproducir los tiempos de 2022 y 2024, cuando el partido ganador tardó ocho días en acumular los 218 escaños necesarios.
Si la mayoría final fuera de un dígito, la cadena proyecta que el proceso se extendería días o semanas. En 2024, la carrera con el margen más estrecho —187 votos— no se resolvió hasta 29 días después de la elección.
El resultado definirá el margen de Trump para gobernar y su peso en 2028
Más allá del Congreso, el desenlace de esta noche tendrá consecuencias sobre la política exterior de Estados Unidos: el Congreso aprueba fondos para defensa y asistencia exterior, puede imponer condiciones para utilizarlos y participa en la definición de sanciones a otros países.
El resultado también impactará la carrera presidencial de 2028. Trump, impedido de presentarse de nuevo por la vigésima segunda enmienda de la Constitución, conserva influencia sobre la elección de su sucesor. Una derrota republicana en una o ambas cámaras abriría espacio para que posibles candidatos tomen distancia de su figura.
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