Estados Unidos celebra este sábado 4 de julio sus 250 años, un hito histórico en un momento en que el país está profundamente dividido, con el presidente Donald Trump decidido a asumir un papel protagonista.
El aniversario de la Declaración de Independencia de la Corona británica, que los fundadores firmaron en 1776 en Filadelfia, coincide con altas temperaturas en el este del país, donde unos 160 millones de personas se encuentran bajo alertas de clima extremo.
Según confirmaron fuentes a la agencia AFP, las agencias meteorológicas pronostican en Washington más de 38 °C y una sensación térmica cercana a los 43 °C por la humedad. Por este motivo, los organizadores cancelaron el tradicional desfile del 4 de julio en la capital federal por el riesgo asociado al calor.
Trump, que cumplió 80 años el mes pasado, mantiene su agenda. Este sábado por la noche prevé encabezar un mitin político en la explanada del National Mall, además de lo que ha promocionado como el espectáculo de fuegos artificiales más grande del mundo.
“Va a hacer aproximadamente 107 grados (Fahrenheit, 41 ºC), y voy a ir y voy a pronunciar un discurso muy largo, solo para demostrar que puedo hacer cualquier cosa”, aseguró Trump el miércoles.
También prometió vuelos de exhibición y bandas militares para interpretar música patriótica y clásicos estadounidenses, “así como mi lista de reproducción”.
Patrick Thompson, profesor de Alexandria, Virginia, un suburbio de Washington, celebrará con una barbacoa típica, pero no irá a ver los fuegos artificiales.
“Seguimos queriendo celebrar al país y ser patriotas”, dijo a la AFP Thompson, padre de dos adolescentes.
“Pero todo resulta muy extraño. Hay una especie de sombra que lo empaña, por Trump y también por todo lo relacionado con el 250º aniversario, que al final no ha terminado siendo lo que muchos esperaban”, señaló.
Discursos políticos y contrastes ideológicos
El viernes por la noche, Trump visitó el icónico monumento del Monte Rushmore, en Dakota del Sur, donde pronunció un discurso ante las esculturas de cuatro predecesores de Estados Unidos: George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.
Aunque exaltó la excepcionalidad estadounidense y elogió a líderes del pasado, afirmó que la identidad del país está bajo un “ataque renovado” de “radicales y extremistas” internos, y resaltó lo que consideró un “resurgimiento de la amenaza comunista”.
El líder republicano insistió en este tema en las últimas semanas, tras varias victorias del ala izquierda demócrata en elecciones primarias.
Los republicanos temen que la impopularidad del presidente les cueste el control del Congreso. El viernes Trump también enfatizó que algunos sectores intentaron “cambiar el espíritu estadounidense hasta hacerlo desaparecer”.
“No tienen que haber nacido acá, pero tienen que amar lo que hemos construido”, subrayó, aunque evitó la retórica antiinmigrante de discursos anteriores.
Por su parte, León XIV, el primer papa estadounidense de la Iglesia católica, que se enfrentó con Trump por su ofensiva migratoria, aprovechó para destacar su visión inclusiva del sueño americano.
“Defender la vida humana también incluye acoger, proteger y asistir a los migrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribución formaron parte de la historia de este país desde sus inicios”, indicó el pontífice, nacido en Chicago.
El Nacional

